Masters de Montecarlo 2026: Alcaraz y Sinner, dos relámpagos: un visto y no visto para resolver su estreno en Montecarlo | Tenis | Deportes


¿Adaptación? ¿Qué adaptación? Ahí, a todo gas, lanzados, van dos relámpagos que no entienden de registros, superficies, condiciones ni códigos; ambos un todo que en un abrir y cerrar los ojos resuelven sus respectivos estrenos en Montecarlo, donde el ambiente está plomizo y la arena muy húmeda, pastosa, bola empapada y pesada, difícil de mover en teoría; no para ellos, dos fenómenos que van a lo suyo, como si practicasen otro deporte, a otra velocidad. Abriendo más y más brecha. ¿De qué planeta vinieron? La distancia sigue siendo muy evidente. El francés Ugo Humbert, primero y el argentino Sebastián Báez, a continuación, se desintegran tras recibir el impacto de los meteoritos: 6-3 y 6-0 uno, 6-1 y 6-3 el otro; 64 minutos invierte Jannik Sinner y tan solo cinco más, 69, emplea Carlos Alcaraz el primer día.
Como si fuera junio y no este inicio de abril, ambos se deslizan felizmente sobre la arena, sin dilaciones, midiendo bien los pasos e imprimiéndole curva y profundidad a la pelota para que haga daño, para que desborde, para que atropelle. Más y más efectos devastadores. Máximo control. Sin comparación. Ellos, Artemis II, compiten y ejercen desde allá arriba, a lo alto, inalcanzables, muy lejanos hoy día para todos los demás, quienes lo intentan, lo pelean y acaban encogiéndose de brazos: poco más que hacer. Así están las cosas, debe de pensar Usain Bolt desde la grada chic del Principado, reviviendo quizá aquellos tiempos en los que su zancada caballuna pulverizaba el tartán y el cronómetro echaba humo. Ahí abajo, otros dos cohetes marcan terreno y abundan: así es, mucho tendrían que cambiar las cosas para que no terminen reencontrándose más pronto que tarde.
[Noticia de última hora, en breve publicaremos la ampliación].
Carlos Alcaraz
vs
Sebastián Báez
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