Ni la vuelta de Nico Williams frena la racha de un Getafe que sueña en grande | Fútbol | Deportes

El Getafe ha sumado una nueva victoria que refuerza una segunda vuelta de carácter casi milagroso, situándose con 41 puntos y a solo cuatro del quinto puesto, un escenario impensable hace no tanto. El excelente rendimiento de las incorporaciones llegadas en el mercado invernal ha elevado el nivel competitivo del equipo dirigido por José Bordalás, que se ha instalado en una dinámica muy sólida como así lo demuestran las recientes victorias frente a Real Madrid, Villarreal, Betis o la de hoy ante el Athletic Club. En contraste, el equipo rojiblanco no ha podido evitar una nueva derrota pese al regreso de Nico Williams dos meses después, en un partido en el que los rojiblancos volvieron a evidenciar dificultades para transformar sus intentos ofensivos en resultados.

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David Soria, Juan Iglesias, Domingos Duarte, Djené Dakonam (Diego Rico, min. 81), Zaid Romero, Sebastián Boselli, Martín Satriano, Mauro Arambarri, Luis Milla, Adrián Liso (Veljko Birmancevic, min. 80) y Luis Vázquez (Mario Martín, min. 66)
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Unai Simón, Yeray Álvarez (Jesús Areso, min. 63), Aymeric Laporte, Yuri Berchiche, Dani Vivian, Alex Berenguer, Alejandro Rego (Íñigo Ruíz de Galarreta, min. 45), Oihan Sancet (Maroan Sannadi, min. 70), Mikel Jauregizar (Mikel Vesga, min. 63), Iñaki Williams y Gorka Guruzeta (Nico Williams, min. 45)
Goles
1-0 min. 13: Luis Vázquez. 2-0 min. 89: Martín Satriano
Arbitro Juan Martínez Munuera
Tarjetas amarillas
Djene (min. 28), Yuri (min. 30), Arambarri (min. 45), Sebastián Boselli (min. 84)
El inicio del encuentro tuvo color rojiblanco. El equipo dirigido por Ernesto Valverde salió con mayor intención, más asentado con balón y logrando instalarse en campo rival con cierta continuidad. Sin embargo, esa sensación de control no se tradujo en ocasiones claras, y el Getafe, fiel a su guion, resistió el primer envite sin perder orden ni intensidad. El punto de inflexión llegó con el 1-0, una acción que simboliza el buen momento de las incorporaciones del mercado invernal. La jugada nació en la derecha con el centro a pie cambiado de Boselli, que encontró a Luis Vázquez en el área. Su remate de cabeza fue repelido por Unai Simón, pero el rechace quedó vivo, lo aprovechó Satriano y, tras un segundo intento cargado de insistencia, el balón terminó rebotando nuevamente en Vázquez antes de acabar en la red.
El gol no solo abrió el marcador, sino que desestabilizó por completo al Athletic, que perdió fluidez, precisión y presencia en campo contrario. A partir de ese momento, el Getafe se sintió más cómodo, creció en duelos y gestionó el ritmo del partido con su habitual solidez, minimizando riesgos y cerrando espacios. En contraste, el conjunto bilbaíno acusó el golpe anímico y le costó recomponerse. Le faltó continuidad en su juego, claridad en los últimos metros y capacidad para volver a someter a un Getafe que, una vez por delante, se mostró más reconocible: compacto, competitivo y pragmático, imponiendo su ley en un escenario que, tras el gol, le resultó favorable.
La gran novedad de la tarde ha sido el regreso de Nico Williams, que reaparecía dos meses después de su ausencia, aunque su vuelta no ha logrado cambiar el rumbo de un Athletic que sigue sin encontrar soluciones ofensivas. También ha vuelto Maroan Sannadi tras cinco meses fuera de los terrenos de juego, pero ni la frescura de uno ni la presencia del otro han sido suficientes para dotar al equipo de mayor mordiente en ataque. El Athletic ha echado en falta claridad en los últimos metros y, pese a recuperar efectivos importantes, no ha conseguido traducir su esfuerzo en ocasiones claras ni en el gol que le habría permitido meterse de lleno en el partido.
La sentencia definitiva también tuvo sello de refuerzo invernal, esta vez a través de Satriano, que culminó una acción para firmar el 2-0 y encarrilar el triunfo del Getafe. Con este resultado, el equipo azulón alcanza los 41 puntos y deja prácticamente encarrilado el objetivo inicial de la permanencia, consolidando una dinámica que, a estas alturas de la temporada, invita no solo a la tranquilidad, sino también a permitirse mirar hacia cotas mayores con una ambición que hace apenas unos meses parecía fuera de alcance.
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