Provinciales

Gustavo Larrea: «Nadie quiere sacar unidades, pero no hay otra opción»

El sistema de transporte público del Gran Resistencia atraviesa uno de sus momentos más críticos de los últimos años. Así lo expresó el presidente de la Cámara de Empresas de Transporte Automotor del Chaco (Cetach), Gustavo Larrea, quien en declaraciones radiales realizó un diagnóstico detallado de la situación, marcada por el aumento abrupto del combustible, problemas de seguridad, caída en la cantidad de usuarios y un escenario económico que, según advirtió, «se vuelve insostenible».
Larrea explicó que la crisis actual no responde a un único factor, sino a una acumulación de variables que se vienen profundizando con el tiempo. «Es una sumatoria de cuestiones que no son nuevas. Esto viene desde hace bastante tiempo, pero en los últimos meses se agravó notablemente y se volvió mucho más constante», afirmó.

Inseguridad y reducción nocturna
Uno de los puntos que más preocupa al sector es el incremento de hechos de inseguridad, particularmente durante la noche, lo que obligó a las empresas a tomar medidas preventivas.
«En los últimos tiempos estos episodios fueron mucho más graves y frecuentes, lo que llevó a las empresas a tomar recaudos, sobre todo en horario nocturno», indicó Larrea en declaraciones a radio Libertad.
En ese contexto, confirmó que desde la Cetach realizaron múltiples presentaciones ante organismos provinciales. «Hemos hecho gestiones ante el Ministerio de Seguridad, el área de Obras y Servicios Públicos y la Subsecretaría de Transporte», detalló.
Tras meses de insistencia, finalmente se abrió un canal de diálogo con autoridades del área de seguridad. «Después de tres meses de plantear esta situación, hemos tenido un primer contacto con el subsecretario, quien se puso a disposición para avanzar en una reunión. Esperamos que esto permita lograr algún resultado favorable», señaló.

El golpe del combustible: un aumento del 41%
Sin embargo, el dirigente empresarial fue contundente al señalar que el principal problema actual es el incremento del precio del gasoil, un insumo clave para la actividad. «El problema más grave que estamos atravesando hoy es el impacto del combustible. En las últimas dos semanas tuvimos un aumento del 41%», remarcó.
El salto en los costos fue abrupto: «Pasamos de pagar aproximadamente $1.700 por litro a cerca de $2.700 en muy poco tiempo. Es una situación imposible de sostener».
Larrea explicó que, además del aumento, las condiciones de pago también se endurecieron. «Las proveedoras no entregan combustible si no se cancelan deudas en plazos muy cortos o incluso con pago anticipado. Eso complica aún más la operatoria», advirtió.
Asimismo, aclaró que este fenómeno excede a las empresas y a los gobiernos locales. «Se trata de una situación vinculada al precio internacional del barril, que impacta directamente en toda la cadena», dijo.

Costos en alza y efecto dominó
El impacto del combustible no se limita al gasoil. Según Larrea, genera un efecto en cadena sobre todos los insumos del sistema.
«El aumento del combustible repercute en el resto de los costos. Los repuestos también suben, muchas veces incluso con comportamientos especulativos. Un repuesto que antes se conseguía a $10 mil, hoy cuesta $20 mil y con menos facilidades de pago», graficó.
A esto se suma la inflación general y los costos de mantenimiento de las unidades. «Si un colectivo sufre una rotura, el gasto es enorme. Son vehículos que requieren mantenimiento constante, talleres, repuestos. Todo eso hoy está mucho más caro», sostuvo.

Empresas en crisis y medidas extremas
Frente a este escenario, varias empresas comenzaron a aplicar medidas de emergencia para sostener la actividad. Entre ellas, la implementación de procedimientos preventivos de crisis. «Lamentablemente, las empresas tienen que recurrir a distintas alternativas para sobrevivir.
Muchas de ellas ya se están aplicando, incluso a costa de la responsabilidad propia de cada empresa», explicó Larrea.
En ese sentido, mencionó el caso de la empresa San Fernando, que recientemente inició un proceso formal. «Ayer tuvo una audiencia con la UTA en el marco de un procedimiento preventivo de crisis. Es una situación que ya se está naturalizando, pero que refleja la gravedad del momento», indicó.
También señaló que otras firmas del sector, como Ersa y SM, atraviesan situaciones similares.

Menos colectivos en la calle y caída de pasajeros
Una de las consecuencias más visibles de la crisis es la reducción de unidades en circulación, especialmente en horarios de baja demanda.
«Nadie quiere sacar colectivos de la calle. Eso no responde a ninguna especulación. Las empresas necesitan tener unidades circulando para captar pasajeros», enfatizó.
Sin embargo, aclaró que en algunos casos no queda otra alternativa. «Se reducen servicios porque no hay opción. Es una imposibilidad real, no una decisión arbitraria».
Además, alertó sobre la pérdida de usuarios del sistema. «Hoy hay una fuerte competencia con otras alternativas, como aplicaciones de transporte, motos o autos particulares. Eso también afecta la cantidad de pasajeros», explicó.

Falta de políticas y descontrol en el tránsito
Larrea también cuestionó la ausencia de políticas públicas integrales para el sector y el desorden en materia de tránsito. «Hace tiempo que venimos planteando la falta de políticas públicas. A eso se suma el descontrol en el uso de motos y otras modalidades que afectan al sistema», sostuvo.
Al mismo tiempo, reconoció el malestar de los usuarios. «Entendemos la reacción de la gente, porque no son responsables de esta situación. Pero las empresas tampoco tienen alternativas», afirmó.
El futuro de Ersa y la continuidad del servicio
Consultado sobre la situación de la empresa Ersa y la posibilidad de que deje de operar en el sistema, Larrea indicó que existen negociaciones en curso con el gobierno provincial. «Sabemos que hay tratativas directas entre la empresa y el Gobierno. Ambas partes están buscando una transición ordenada, para garantizar la continuidad del servicio», explicó.
Si bien evitó confirmar una salida definitiva, dejó en claro que el objetivo es evitar interrupciones. «La prioridad es que el servicio no se vea afectado y que, en caso de cambios, exista una continuidad clara», concluyó.

Un sistema al límite
El diagnóstico de la Cetach deja en evidencia un sistema de transporte tensionado por múltiples factores, donde la suba del combustible aparece como el detonante principal de una crisis más profunda. Con empresas en situación crítica, reducción de servicios, caída de pasajeros y falta de respuestas estructurales, el futuro del transporte público en el Gran Resistencia se presenta incierto.
«Esto se hace insostenible», resumió Larrea, en una definición que sintetiza el complejo escenario que atraviesa el sector.

Recortes nocturnos

En cuanto a la reducción del servicio nocturno, Larrea explicó que se trata de una medida para disminuir costos en un contexto crítico.
«En algunos casos se está finalizando el servicio alrededor de las 22.30. Sin embargo, el último recorrido se completa, por lo que todavía hay unidades en circulación hasta más tarde», aclaró.
Según indicó, esta medida no generó grandes reclamos hasta el momento. «No hemos tenido una reacción significativa de los usuarios, pero sí permite generar un ahorro en medio de esta crisis», señaló.

Sube y aclaraciones sobre el sistema

Otro punto abordado fue el funcionamiento del sistema de pago con tarjeta Sube, sobre el cual existe cierta confusión entre los usuarios.
«El pago anticipado no lo reciben las empresas directamente. Lo administra Nación Servicios. Las empresas cobran recién cuando el usuario utiliza el viaje», explicó.
En ese sentido, desmintió la idea de que las compañías dispongan del dinero de manera inmediata. «El usuario cree que al cargar la tarjeta le paga a la empresa, pero en realidad la empresa necesita prestar el servicio para poder cobrar ese monto», precisó.


Source link

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba