Crecen las consultas en salud mental y ponen en tensión al sistema sanitario

El titular de la cartera sanitaria advirtió sobre el aumento de consultas en jóvenes y planteó que los consumos problemáticos «no son solo un problema de salud, sino de toda la sociedad»
El ministro de Salud de la provincia, Sergio Rodríguez, encendió una señal de alerta sobre el crecimiento sostenido de los problemas de salud mental, especialmente entre jóvenes, y vinculó este fenómeno con los consumos problemáticos y los episodios de violencia escolar que se vienen registrando en distintos ámbitos.
En declaraciones a La Radio, el funcionario trazó un diagnóstico contundente y llamó a un abordaje integral: «Creer que los consumos problemáticos son un problema de salud es mirar el problema por el ojo de la cerradura. Es un problema de la sociedad», afirmó.
En ese sentido, remarcó que la situación excede al sistema sanitario y requiere una responsabilidad compartida: «Es fácil buscar culpables: la policía, la justicia o la salud. Pero todos somos parte de la misma sociedad y tenemos que hacernos cargo».
Una demanda creciente
en salud mental
Rodríguez confirmó que el sistema público viene registrando un incremento sostenido en la demanda de atención en salud mental.
«El hospital Perrando tiene un promedio de 65 consultas diarias en salud mental», indicó, dando cuenta de la presión que enfrenta el sistema en este ámbito.
Si bien no lo explicitó en términos estadísticos más amplios, el ministro dejó entrever que este crecimiento está directamente relacionado con factores sociales, económicos y culturales que impactan especialmente en la población joven.
«Lo primero que hay que hacer es no negar una realidad que existe hace muchísimo tiempo», sostuvo.
Consumos problemáticos:
un enfoque integral
Uno de los puntos más relevantes de la entrevista fue el cambio de enfoque impulsado por la actual gestión.
«Nosotros fuimos la única gestión que decidió que los consumos problemáticos no eran un problema de salud, sino un problema de la sociedad», explicó Rodríguez.
Bajo esta mirada, el abordaje deja de ser exclusivamente clínico para incorporar dimensiones sociales, educativas y comunitarias.
El ministro fue enfático al describir la situación: «Una persona con consumo problemático es un enfermo, no importa si es médico, ingeniero o si no tiene oficio. Hay que mirarlo desde otro punto de vista».
Además, reconoció que el problema también atraviesa al propio sistema de salud: «Tuvimos el año pasado situaciones complejas, incluso judiciales, que muestran que esta realidad también está dentro de nuestras instituciones».
Capacitación interna y abordaje institucional
En respuesta a este escenario, el Ministerio implementó medidas dentro del sistema sanitario. «Hace más de un año que trabajamos para que todas las residencias tengan formación en consumos problemáticos y espacios de diálogo», detalló.
Sin embargo, advirtió que los cambios no son inmediatos: «No se cambia una realidad de un día para el otro. Se necesita que la sociedad asuma la responsabilidad de sus propios problemas».
Violencia y salud: una relación cada vez más visible
Aunque no profundizó específicamente en casos puntuales, Rodríguez vinculó indirectamente los consumos problemáticos con situaciones de violencia, incluidas las que se registran en entornos escolares.
En ese marco, insistió en la necesidad de dejar de fragmentar el problema: «Es duro, es crudo, pero existe. Y mientras no lo asumamos como sociedad, va a ser muy difícil cambiarlo».
Un sistema sanitario
bajo presión
Más allá de la salud mental, el ministro describió un sistema sanitario exigido al límite, con cifras que reflejan la magnitud de la demanda.
«El hospital Perrando tiene una ocupación de camas del 93%, lo que deja apenas un 7% disponible. En el Hospital 4 de Junio estamos entre el 95 y el 97%», precisó.
Además, se registran alrededor de 650 consultas diarias en emergencias y entre 20 y 30 cirugías por día.
«Son números extremadamente fuertes y difíciles de corregir», admitió.
La crisis del sistema:
problema estructural
Rodríguez enmarcó esta situación en una crisis más amplia del sistema sanitario. «Hoy el sistema sanitario argentino está en crisis, en un cambio de modelo y de paradigma», sostuvo y agregó: «Esto no es algo nuevo, es una problemática que viene desde hace mucho tiempo».
El impacto del sector privado en el sistema público
Uno de los factores que agravan la situación es la migración de pacientes desde el sector privado. «Muchos afiliados a obras sociales no encuentran respuesta en las clínicas privadas y acuden al hospital público», explicó.
Esto genera una sobrecarga que afecta directamente a quienes dependen exclusivamente del sistema estatal: «Al ocupar todas las camas, dejamos sin cobertura a nuestra población objetivo».
Situaciones críticas: neonatología al límite
El ministro reveló además episodios recientes que reflejan la tensión del sistema. «Tuvimos todas las camas de neonatología ocupadas. No podíamos internar pacientes y tuvimos que derivar», relató.
En ese contexto, destacó el esfuerzo del personal de salud: «Hubo casos complejos que requirieron un trabajo constante del equipo para poder atender a los recién nacidos».
Vacunación: avances
y dificultades
En relación a la campaña antigripal, Rodríguez confirmó que ya está en marcha, aunque con algunas complicaciones. «Hay un stock crítico de la vacuna antigripal para adultos, pero Nación nos informó que en los próximos días llegará una nueva partida», indicó.
El funcionario explicó que estas demoras responden a cuestiones administrativas: «Las vacunas pasan por procesos burocráticos, especialmente en aduana».
Sobre la importancia de la vacunación, fue claro: «Es obligatoria para menores de cinco años con comorbilidades, mayores de 65 años y embarazadas».
Falta de insumos
y dificultades de abastecimiento
Finalmente, Rodríguez reconoció que existen problemas en el suministro de insumos. «En algunos estamos críticos, por cuestiones de proveedores y financiamiento», señaló.
Entre los casos más preocupantes mencionó el suero fisiológico: «La producción nacional no alcanza para cubrir la demanda de todas las provincias».
Un llamado a la responsabilidad colectiva
A modo de cierre, el ministro insistió en la necesidad de sincerar el debate sobre la salud pública. «Hay que sentarse frente a la sociedad y decir qué podemos hacer y qué no», afirmó y concluyó: «La solución no depende solo del Estado. Depende de todos nosotros como sociedad».
Turnos médicos: un sistema
en transformación
Otro de los puntos críticos es el acceso a turnos. «Sabemos que es un problema histórico y no se va a solucionar de un día para el otro», reconoció.
En ese sentido, anunció cambios en la gestión: «Vamos a centralizar la asignación de turnos en un ente específico para mejorar el control y la organización».
Rodríguez explicó que la dinámica laboral médica complejiza la planificación: «Un médico puede estar programado, pero si hizo guardia tiene derecho a descanso, y eso impacta en la agenda».
Infraestructura,
mantenimiento y
expectativas
El ministro también se refirió a mejoras en centros de salud, como el de villa Río Negro, donde se logró poner en funcionamiento un equipo de rayos.
«Era necesario ponerlo a punto para que funcione correctamente y tenga durabilidad», explicó. Además, advirtió sobre las consecuencias de la falta de mantenimiento: «El resonador del hospital Perrando se rompió por no haber tenido mantenimiento preventivo».
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