«Para algunos la guerra sigue todos los días en el cuerpo y la cabeza»

En un nuevo 2 de Abril, fecha en la que se recuerda a los héroes caídos y a los veteranos de la guerra de Malvinas, vuelven a emerger historias y voces invisibilizadas. Como el caso de los soldados que cumplieron funciones en el territorio continental durante el conflicto y que, pese a haber formado parte del dispositivo militar, no fueron reconocidos en igualdad de condiciones a nivel nacional.
El presidente de la Asociación Veteranos de Guerra Toas Chaco, José Luis Acuña, puso en discusión esa parte de la historia y aseveró que «también fuimos parte de la guerra».
Si bien destacó que el Chaco es la única que otorgó un beneficio al sector, reclamó la extensión de este reconocimiento a todos los que participaron del conflicto, en todo el país, más allá del lugar geográfico en el que estuvieron destinados.
«Nosotros fuimos tristemente llamados movilizados, pero éramos soldados con 18 años que no sabíamos a dónde nos llevaban ni qué nos iba a tocar vivir», expresó en dialogo con LA VOZ DEL CHACO.
caso testigo
A modo de ejemplo, Acuña repasó su experiencia durante el conflicto de 1982 y explicó que, si bien no estuvo en las islas, cumplió funciones logísticas y operativas en el sur del país, en zonas estratégicas vinculadas al despliegue militar. «Nos reconvocaron después de haber terminado el servicio militar obligatorio. En pocos días tuvimos que volver a instruirnos, trasladar armamento y vehículos, y embarcarnos sin saber el destino», recordó.
En ese sentido, describió que junto a otros soldados fue trasladado en aviones Hércules hacia el sur argentino, donde permanecieron en distintos puntos como Puerto San Julián y otras bases cercanas. «Nos tocó abastecer a los aviones que llevaban comestibles y armamento a Malvinas. Incluso cargábamos bombas que después eran utilizadas en los ataques. No sabíamos exactamente qué transportábamos, pero sabíamos que era parte del operativo de guerra», relató.
Acuña recordó el contexto histórico del conflicto: «Nosotros estábamos bajo el yugo militar. No había posibilidad de cuestionar nada, simplemente se obedecía», al tiempo que remarcó que muchos de los soldados fueron enviados al sur sin información ni preparación suficiente.
Y describió la situación de total incertidumbre y precariedad. «No teníamos información, ni preparación acorde a la magnitud del conflicto. Fuimos con tecnología vieja, prácticamente de otra época, frente a una potencia militar respaldada por la Otan», sostuvo y agregó: «Era muy difícil pensar en ganar una guerra en esas condiciones».
En ese sentido, consideró que esa falta de contención estatal posterior profundizó las secuelas: «Nadie se ocupó después de lo que nos pasaba, ni en lo psicológico ni en lo social».
diferenciación
Uno de los ejes centrales de su testimonio fue la diferenciación que, según denunció, se estableció tras el conflicto entre quienes combatieron en las islas y quienes lo hicieron en el continente. «Éramos parte del mismo sistema, usábamos el mismo uniforme, el mismo armamento.
Sin embargo, con el tiempo nos dejaron afuera del reconocimiento», afirmó.
Acuña señaló que esta exclusión tuvo su origen en decisiones políticas posteriores a la guerra. «Cuando comenzaron a discutirse los beneficios, se argumentó que eran muchos los que iban a cobrar y que la caja no iba a alcanzar. Entonces decidieron dejarnos de lado a nosotros, los que cumplimos otro rol de combate», explicó.
En esa línea, cuestionó también las tensiones internas dentro del propio colectivo de excombatientes. «Hay sectores que nos acusan de usurpadores de títulos, que dicen que no escuchamos balas ni bombas. Pero eso no es cierto. Nosotros también estuvimos en una zona de guerra, bajo amenaza constante», sostuvo.
El referente chaqueño consideró que estas divisiones debilitan los reclamos conjuntos y profundizan las desigualdades. «Ya es suficiente con lo que pasó como país para que encima tengamos que pelearnos entre argentinos. Todos fuimos parte de lo mismo, cada uno desde su lugar», opinó.
El caso deL Chaco
A nivel provincial, Acuña destacó que el Chaco fue una de las pocas jurisdicciones que reconoció a los soldados movilizados en el continente. «Hace unos 15 años logramos ese reconocimiento después de mucha lucha. Fue producto de movilizaciones y de visibilizar nuestra situación», indicó.
Sin embargo, aclaró que esa realidad no se replica en el resto del país. «A nivel nacional seguimos sin ser considerados veteranos de guerra. No tenemos acceso a los mismos beneficios, especialmente en lo que respecta a la salud», afirmó.
En ese punto, hizo hincapié en las consecuencias que la guerra dejó en muchos de sus compañeros. «Hay quienes sufren problemas psicológicos, de salud mental, que no fueron atendidos. Hay compañeros que se han suicidado. La guerra no terminó para muchos de nosotros», expresó con preocupación.
También mencionó las dificultades económicas que atraviesan algunos exsoldados. «Muchos no tienen ingresos estables ni acceso a tratamientos médicos adecuados. Es una situación que se repite en distintas provincias», señaló.
«No me puedo hacer el distraído cuando hay compañeros que la están pasando mal. Esto no es solo un reclamo personal, es colectivo», remarcó.
Además, volvió sobre una idea que atravesó toda la entrevista: la continuidad de la guerra en la vida cotidiana de muchos exsoldados. «Para algunos, la guerra sigue todos los días. En la cabeza, en el cuerpo, en la forma de vivir», dijo. En esa línea, insistió en la necesidad de ampliar el reconocimiento más allá de lo simbólico. «No alcanza con un acto o una fecha. Hace falta una política concreta que incluya a todos los que participaron, sin distinciones», sostuvo .
En este sentido, cuestionó las prioridades del Estado en materia de políticas públicas. «Hay decisiones que uno no termina de entender, como el reconocimiento desigual frente a otras situaciones históricas del país. No se trata de quitarle derechos a nadie, sino de que haya equidad», planteó. «Uno ve que hay sectores que recibieron indemnizaciones importantes por situaciones del pasado, y no está mal, pero no se entiende por qué hay miradas distintas para hechos que también fueron parte de la historia del país», sostuvo. Y añadió: «Nosotros también fuimos parte de un conflicto armado, también dejamos cosas, también arriesgamos la vida».
El dirigente también relató episodios personales que marcaron su paso por el servicio militar y la guerra. Contó que, tras el conflicto, fue detenido y trasladado a una unidad militar en Córdoba, donde permaneció varios meses. «En ese momento sí era considerado veterano de guerra, al menos para aplicarme un castigo más severo. Pero después no lo fui para recibir un reconocimiento», ironizó.
A pesar de las críticas, Acuña se mostró dispuesto al diálogo y a la construcción de consensos. «No tengo la verdad absoluta. Estoy abierto a discutir y escuchar otras posiciones. Pero lo que no se puede negar es que nosotros también estuvimos ahí», afirmó.
En el cierre, dejó una reflexión sobre el significado del 2 de abril. «Es un día para recordar, pero también para pensar en todo lo que pasó después. La memoria tiene que ser completa, sin dejar a nadie afuera», concluyó.
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