Donald Trump echó a su ministra de Justicia, Pam Bondi, enojado porque no hubo más acusaciones contra sus rivales políticos


El presidente Donald Trump echó este jueves a Pam Bondi de su cargo como ministra de Justicia (fiscal general de Estados Unidos), en medio de tensiones con la funcionaria porque no hay avances en las investigaciones de los adversarios políticos del jefe de la Casa Blanca.
Es el segundo miembro del gabinete en las últimas semanas en perder su puesto, después de que Trump destituyera a la secretaria de seguridad nacional a Kristi Noem el mes pasado. En su red Truth Social dijo que es “una Gran Patriota estadounidense” y una “amiga fiel” y que se irá a trabajar al sector privado.
El despido de Bondi, de 60 años, pone fin a un turbulento mandato de 14 meses como fiscal general en el que intentó desesperadamente apaciguar a un jefe que exigía control sin obstáculos del Departamento de Justicia para llevar a cabo investigaciones políticamente motivadas contra objetivos elegidos por él, incluso cuando los fiscales advertían que no había pruebas para hacerlo.
El fiscal general adjunto Todd Blanche ocupará su cargo momentáneamente. El principal candidato a sucederla es Lee Zeldin, el jefe de la Agencia de Protección Ambiental, con quien el presidente se reunió el martes.
— Karoline Leavitt (@PressSec) April 2, 2026
Fuentes señalaron a CBS que el presidente siente cariño por Bondi, que era fiscal general de Florida, y la elogiado públicamente por mucho tiempo. Pero Trump no está conforme en cómo su funcionaria había llevado a cabo las investigaciones penales sobre oponentes políticos del mandatario.
El presidente está frustrado porque no se han producido más acusaciones ni detenciones de sus adversarios políticos, incluso cuando fuentes dijeron que actualmente hay nuevos esfuerzos para procesar a la exasesora de la Casa Blanca Cassidy Hutchinson y al exdirector de la CIA John Brennan.
Pero Trump está insatisfecho por los casos que no han avanzado. Un juez federal desestimó el pasado otoño las acusaciones contra el exdirector del FBI James Comey y la fiscal general de Nueva York, Letitia James, tras determinar que el fiscal federal que presentó los cargos fue nombrado ilegalmente. Las investigaciones sobre el senador demócrata Adam Schiff, el representante demócrata Eric Swalwell y la miembro de la Junta de la Reserva Federal Lisa Cook no han dado lugar a cargos hasta la fecha.
También los esfuerzos para investigar al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, y a seis demócratas del Congreso que publicaron un vídeo instando a miembros militares a desafiar órdenes ilegales también fracasaron, con un juez federal que anuló las citaciones contra Powell y un gran jurado que rechazó por unanimidad los cargos penales contra los legisladores.
Algunos aliados de Bondi creen que la falta de procesamientos contra los enemigos de Trump está impulsada por el fiscal general adjunto Todd Blanche, quien no les ha presionado demasiado debido a preocupaciones políticas y preocupaciones sobre su futuro tras su etapa en el gobierno.
El apoyo del presidente a Bondi ha ido disminuyendo desde el año pasado, cuando sus primeros tropiezos en la gestión de la publicación de los archivos de Epstein provocaron críticas hacia Trump entre un segmento de sus seguidores. También, dijeron fuentes a The New York Times, se ha quejado de sus supuestas deficiencias como comunicadora y poco manejo televisivo, una cualidad importante para el presidente.
Bajo la administración de Bondi, el Departamento de Justicia ha sufrido fuertes cambios con el cierre de varias oficinas y el éxodo masivo de miles de abogados federales que renunciaron o fueron despedidos. La mayoría estaban involucrados en casos que investigaban a Trump, por ejemplo por sus esfuerzos para revertir los resultados de las elecciones de 2020
Zeldin, ex congresista y candidato para suceder a Bondi, tiene muy poca experiencia legal, lo que podría provocar una crisis de confianza en el departamento tanto entre funcionarios de carrera como los de rango político.



