El drama de la Liga F, un torneo lastrado por un problema competitivo: no hay quien logre hacerle sombra al Barça | Fútbol | Deportes

En los últimos años, distintos organismos y profesionales han advertido del riesgo de balonmanización que pesa sobre el fútbol femenino en España. El Barcelona va a levantar esta temporada su decimosexto título seguido en la Liga Asobal. Los azulgranas no pierden una competición nacional desde la Copa del Rey de 2013. Esa hegemonía tan absolutista recuerda a lo que se ve desde el principio de esta década en la Liga F, la Copa de la Reina y la Supercopa, donde el Barça de Alexia Putellas y Aitana Bonmatí manda con puño de hierro, sin apenas oposición. El equipo dirigido por Pere Romeu tumbó el domingo por vigésima tercera vez al Madrid y dejó el torneo liguero visto para sentencia. Son ya 13 puntos los que saca el líder a su perseguidor con seis jornadas todavía por disputarse, una distancia irrecuperable que pone de nuevo en el foco la falta de competitividad de un campeonato que el Barcelona alzará en breve por séptima ocasión consecutiva.

“13 puntos a falta de ser jornadas es una gran ventaja. Queremos sentenciarla lo antes posible”, aseguró Romeu tras el partido del domingo en el Di Stéfano. Si las blancas no ganan ante el Madrid CFF el 5 de abril, y el Barça cumple al día siguiente contra el Badalona Women, las catalanas serían campeonas de forma matemática. Si ambos vencen, las azulgranas tan solo necesitarían una victoria ante el Espanyol el fin de semana del 25 y 26 de abril para levantar el título. Es decir, la temporada se resolvería a falta de cinco o cuatro jornadas. En el curso 2020-2021, el Barcelona se proclamó campeón con ocho partidos de antelación después de que el año anterior lo hiciera con nueve puntos de ventaja ante el Atlético en un campeonato que se suspendió por el covid en la jornada 21. En la 2021-2022, lo consiguió con seis encuentros de margen; en la 2022-2023 y la 2023-2024, con cuatro; y solo la campaña pasada hubo una excepción, cuando la Liga no se decidió hasta la penúltima fecha.
Lo que ocurrió en la 2024-2025, cuando el Madrid logró en el Estadi Olímpic el único triunfo de su historia en un clásico, fue casi un espejismo. El Real no ha sido capaz este año de aguantar el ritmo del Barcelona y cortar una dinámica que se sostiene en el tiempo gracias a la profesionalización del club azulgrana iniciada en 2015. “Nos motiva muchísimo que digan que hay menos distancia. Si alguien piensa que están más cerca… bueno, que salten al césped y lo enseñen. Nosotras vamos a enseñar lo contrario”, afirmó Graham Hansen tras la victoria del domingo.

La superioridad del Barça sobre su perseguidor estos últimos años, el Madrid de Florentino Pérez, ha quedado reflejada en números que son abrumadores. Por ejemplo, 86 goles azulgranas frente a 12 de las blancas en los 24 clásicos. Solo Alexia Putellas y Ewa Pajor suman 14 y 13 tantos, respectivamente, más que todo el Real, que al fin creó su sección en 2020, cuando el Barcelona ya había disputado una final de Champions y levantado cinco Ligas. “Hay una distancia real que tenemos que aceptar. Ellas han demostrado una marcha más a nivel de ritmo y mental. Reciben un gol y no se caen, a nosotros nos cuesta seguir”, reconoció Pau Quesada, el técnico del Madrid, tras perder ante el Barça el pasado miércoles en la ida de los cuartos de final de la Champions por 2-6.

El dominio tan exagerado del club azulgrana se mantiene pese a que esta es ya la cuarta temporada de la Liga F categorizada como profesional, lo que faculta a los equipos a explotar la competición y gestionar los ingresos. El torneo, sin embargo, cuenta con una asistencia media a los partidos de unas 1.400 personas, según los datos recopilados por EL PAÍS, y el sueldo mínimo es de 23.500 euros anuales. La situación ha provocado que algunas de las jugadoras más destacadas emigren a Inglaterra, Estados Unidos o incluso Alemania y ha exasperado a un icono del deporte como Aitana Bonmatí. “No hay una infraestructura clara para que el fútbol español siga creciendo. Necesitamos más recursos, una Liga que enganche y que sea competitiva. Necesitamos hechos, y no palabras, desde el Gobierno hasta la Liga F, para que el fútbol femenino evolucione”, se quejó la tres veces Balón de Oro a finales de enero en un encuentro virtual con periodistas. Y añadió: “Se han dado pasos de gigante en los últimos años, pero han sido dos equipos: el Barça y la selección”.
La hegemonía del Barcelona —con un beneficio de dos millones de euros el curso pasado y un presupuesto de 12,7 millones, por delante de los 10,5 del Madrid— se ha acentuado porque varios clubes que habían dominado en las dos primeras décadas de este siglo se han desvanecido como consecuencia sobre todo de la falta de inversión. El Atlético de Madrid lucha por los tres puestos que dan acceso a la Champions, aunque hoy está quinto, lejos del equipo que levantó tres Ligas. Otros, incluso, han desaparecido de Primera, como el Rayo Vallecano de Raúl Martín Presa. Abandonado, descendió en la temporada 2021-2022 tras 19 cursos consecutivos en la élite en los que alzó tres campeonatos ligueros. Otros conjuntos se han visto abocados a permanecer en la media tabla, como el Athletic Club (cinco Ligas), o incluso a mirar por el retrovisor para luchar por la permanencia, como el Levante (cuatro), hoy colista en una lenta agonía tras numerosos recortes.
Preguntada ayer por el problema de competitividad que lastra el torneo, la patronal no contestó a EL PAÍS. Fuentes de la Federación abogan por reducir el número de clubes en Primera de 16 a 14 —en la Liga inglesa, donde la asistencia a estadios y la competencia es mucho mayor, hay solo 12— para reducir el número de partidos y potenciar la imagen del torneo, pero la Liga F está en desacuerdo con la propuesta.
Desde que el Barcelona recoge los frutos de haber sido el primero en España en profesionalizar su equipo, nadie le hace sombra. El resto de clubes se ha quedado atrás y la Liga no tiene otro campeón que no sean las azulgranas, frustradas por la situación del torneo, como evidenció Aitana en enero: “Hace años que pedimos [cambios] y no llegan. Estoy cansada de alzar la voz y que no sirva para nada. Algo no se está haciendo bien cuando tantas [futbolistas] se van a buscar retos fuera”.
Source link



