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Wilt Chamberlain, el hombre que aparece en la foto de todos los récords de la NBA | Baloncesto | Deportes

“La guía de la NBA parece el diario personal de Wilt”, bromeaba en su día Billy Cunningham, excompañero del coloso que marcó un antes y un después en la NBA. La huella de Wilt Chamberlain es tan pronunciada que cuando cualquier jugador contemporáneo flirtea con un récord de la liga estadounidense, su nombre siempre aparece en la comparativa. Son pocos, de hecho, quienes han sido capaces de superar al legendario pívot estadounidense, y muchos se contentan solo con acercarse o igualar alguna de sus plusmarcas históricas. Autor del célebre partido de los 100 puntos, el exjugador nacido en Philadelphia en 1936, fallecido en Los Ángeles en 1999 a los 63 años, todavía ostenta más de 70 marcas históricas de la competición.

Luka Doncic, por ejemplo, abrió la presente campaña con tres partidos consecutivos de más de 40 puntos. Hacía mucho que nadie amasaba tales cifras. Pero cómo no podía ser de otra manera, en la foto aparecía en primer lugar el inalcanzable Wilt Chamberlain: en su día arrancó con cinco y siete encuentros de la misma guisa en 1961 y 1962. “Cada vez que alguien consigue un récord se escucha, ‘Wilt Chamberlain también lo tenía”, reflexionaba entonces el jugador esloveno de 27 años, estrella de Los Angeles Lakers y canterano del Real Madrid. No es el único que ha reflexionado sobre la alargada sombra del interior, que en su día redefinió las reglas y el estilo de juego de la liga como en la última década lo ha hecho Stephen Curry a base de triples.

“Honestamente, es como hablar de una criatura mitológica, no parece real”, decía Shai Gilgeous-Alexander, actual MVP de la NBA y el último jugador en activo capaz de romper un récord de Chamberlain encima de la cancha, en palabras recogidas por ESPN. Hace apenas unos días, el base de los Oklahoma City Thunder logró encadenar su partido 127 por encima de los 20 puntos, superando la mejor racha de regularidad anotadora de Goliath, establecida entre 1961 y 1963. El siguiente en la lista es el propio hombre récord de la competición, con 93 encuentros, y los mejores entre los nombres modernos de la liga son Kevin Durant (2016) y Michael Jordan (1988) con 72.

El dominio de Chamberlain fue tal que se retiró en 1973 como el máximo anotador y reboteador de la historia de la competición. Nadie apunta a superar sus 23.924 rebotes, mientras que Kareem Abdul-Jabbar tardó 11 años en romper su récord de anotación, y desde entonces otros seis jugadores han superado los 31.419 puntos que amasó en sus 14 temporadas como profesional, el último de ellos Durant. “No puedo creer que este tío fuera una persona real, como niño, era fan suyo por sus números, una auténtica locura. No podía creer que alguien fuese capaz de meter 50 puntos y capturar 25 rebotes en un solo partido”, rememora el alero de los Houston Rockets.

La vara de medir coral no fue amable con el exjugador de los Warriors, los 76ers y los Lakers: solo pudo ganar dos títulos, en 1967 y 1972, a pesar de disputar seis Finales de la NBA. Los avasalladores Boston Celtics de Bill Russell, que sumaron 10 títulos desde su debut hasta su retirada, fueron sus principales verdugos. “Wilt fue el tipo más fuerte y el mejor atleta en jugar jamás a baloncesto”, opinaba K.C. Jones, rival suyo con aquel grupo dirigido por Red Auerbach. “Tuvo que luchar contra la decepción de que sus equipos no ganaran. Ahí estaba un gran jugador dominante, pero sus equipos no ganaban títulos. Wilt no jugaba para el equipo adecuado. Como individuo, estaba en un mundo aparte. Sus compañeros eran correctos, pero no el elenco que tenía Russell”, le defendía en su día Abdul-Jabbar, también contemporáneo suyo.

A nivel individual, sus innumerables récords y sus cuatro premios al Jugador Más Valioso (MVP) de la competición sí capturan la dimensión de un jugador que fue 13 veces All Star y miembro en 10 ocasiones de los mejores quintetos de la temporada. “Su impacto hizo que cambiaran las normas del baloncesto, transformó cómo jugaban los pívots”, analizaba Phil Jackson, oponente suyo con los Knicks de los años 70. Con sus 2,16 metros de estatura y 113 kilos de peso, era tan voluminoso como atlético, ágil como el mejor base y poderoso como el mejor pívot de la época, un Victor Wembanyama más fuerte y primigenio. Su paso por los Harlem Globetrotters, previo a un estreno irrepetible en la NBA con promedios de 37,6 puntos como novato, ilustra también su condición única para entretener a las audiencias.

Hace poco más de una semana, otro pívot amasó titulares alrededor del mundo al acercarse a la marca más icónica de Chamberlain. El estadounidense Bam Adebayo logró 83 puntos con los Miami Heat, la segunda mejor anotación de la historia en un partido de la NBA, y de nuevo salieron en la foto Wilt y su extraordinaria noche de los 100 puntos. Ocurrió hace más de seis décadas, un 2 de marzo de 1962, en Hershey, Pensilvania: sin apenas periodistas, ninguna televisión y tan solo el relato oral radiofónico del último cuarto del encuentro.

“Me pasé 12 años bajo sus axilas, y siempre cargué con el partido de los 100 puntos a mis espaldas”, recordaba con cierta gracia e ironía Darrall Imhoff, el pívot novato de los Knicks encargado de defenderle en el señalado encuentro. “Cuando hice mi tercera falta, le dije a uno de los árbitros: ‘¿por qué no le damos los 100 puntos y nos vamos para casa?’ Pues vaya si lo hicimos”.

De los más de mil partidos que disputó a lo largo de su trayectoria, se calcula que solo hay imágenes de un centenar de ellos, un dato que añade valor místico a sus registros. En el siglo XXI, medio siglo después de su retirada, su legado sigue bien vivo y a salvo: hagan lo que hagan los jugadores contemporáneos, Wilt Chamberlain siempre aparece en la foto.


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