el testimonio del cura argentino que refugia a desplazados en la montaña libanesa

Líbano es nuevamente el país mártir de Medio Oriente. El acuerdo de paz entre Israel y Hezbollah se cayó. Israel volvió a invadir el sur del país y bombardea Beirut para responder a un ataque de misiles de Hezbollah tras la ejecución del ayatolá supremo iraní Ali Khamenei. Eso fue hace un mes cuando comenzó la guerra en el Golfo.
Hoy Líbano está nuevamente destruido, con un millón de desplazados en un país que puede volverse Gaza.
El padre Luis Montes, de la Congregación Argentina del Verbo Encarnado, está en Líbano, en Ghosta, un pueblito perdido en la montaña libanesa donde refugia a los abandonados del mundo.
Este párroco de Darregueira y su equipo tienen una casa amplia de piedra en la montaña, a salvo de las bombas, donde viven 170 personas.
La vida bajo las bombas
-¿Cómo es la situación hoy en Beirut? ¿Se puede vivir en una ciudad permanentemente bombardeada y con un millón de personas desplazadas?
-Está realmente difícil. El clima no está ayudando: hace frío, está lloviendo. Los que están en la calle están sufriendo mucho. La gente está con miedo. Es cierto que los bombardeos son en barrios más específicos. Pero, de todos modos, la tensión es permanente y hay mucha desazón, ¿no? Porque el año pasado hubo una guerra, ahora otra más. Está difícil.
Refugiados de la guerra encuentran refugio en nuestra casa, escribe el padre Luis Montes en su Instagram. Foto: @luismontesive-Nosotros estamos bien, gracias a Dios. Porque estamos un poquito alejados, estamos a 30 kilómetros de ahí. Pero lo que es duro es ver el sufrimiento de la gente y saber que… o sea, a mí me da la impresión de que esto va a ser largo y eso nos duele mucho.
El mundo de los abandonados
-¿Dónde está viviendo la población? ¿Cómo están viviendo? ¿Cuántos muertos ya hay?
-Donde estamos viviendo nosotros es un lugar muy tranquilo porque es en la montaña. Nosotros vemos a Beirut porque Beirut sale para el mar y por eso lo vemos. Y por eso vemos a veces las columnas de humo de los bombardeos. Hemos visto pasar algunos misiles por encima nuestro.
Columnas de humo se elevan tras los ataques aéreos israelíes en Dahieh, en los suburbios del sur de Beirut. Foto: EFEPero el lugar nuestro en sí es muy seguro. Por eso es que aquí vienen refugiados. En la casa nuestra tenemos una casa de acogida para gente necesitada, gente de todo tipo de condiciones. Hay gente de la calle, hay gente que trata de recuperarse del alcoholismo. Hay niños, hay ancianos, hay discapacitados. Y como la casa es grande, hemos recibido hasta ahora 70 refugiados, todos africanos, que estaban trabajando en el sur. Pero el hecho de que nosotros seamos refugiados significa que el lugar es muy seguro.
Es un pueblito perdido en la montaña, muy tranquilo. Las explosiones nosotros las escuchamos muy lejos, no es que tengamos miedo en ningún momento. Nuestro mayor sufrimiento es saber que hay mucha gente que está sufriendo. Que lo que nosotros hacemos es un granito de arena nada más y que tanta gente todavía no encuentra lugar donde alojarse.
¿Una invasión diferente?
-¿Israel ha hecho una incursión terrestre al sur de Líbano para quedarse o para desplazar a Hezbollah? ¿Usted cree que esta invasión es diferente de las otras? ¿O se queda ahí?
-Aquí lo que mucha gente comenta es que esta vez no se van a ir, que van a quedarse con parte del territorio. Con la excusa de que por seguridad se van a quedar con parte del territorio. Lo que ustedes comentaban recién, derribando casas, aplanando todo como hicieron en Gaza, daría la impresión de que esta vez va a ser distinto. Veremos cuando todo termine a qué tipo de arreglo se llega, qué países interceden y tienen poder para cambiar las cosas de como se quieran hacer. Pero esta invasión da la impresión de que va a ser por más tiempo. Algunos dicen que simplemente se van a quedar con pedazos de territorio, como lo han hecho con Siria también.
El padre Luis Montes celebra Misa junto a la Virgen de Luján. Foto: Instagram/ @luismontesive-¿Usted cree que este Hezbollah es diferente al de Hassan Nasrallah? Este nuevo líder, Qasem, es más clerical, es más proiraní y, al mismo tiempo, ¿la gente de Hezbollah, la comunidad shiíta, se ha separado un poco de Hezbollah? ¿Hay otro vínculo entre ellos?
-Yo no estoy en contacto con ellos. Nosotros estamos en una zona totalmente cristiana. Lo que sí yo veo como un cambio es que hay gente ahora que por la guerra los está apoyando más que antes. Y eso ciertamente produce preocupación. Hay gente que me ha dicho: “literalmente estoy contenta de que Hezbollah no haya entregado las armas porque si no, no tendríamos defensa”. Y eso antes no pasaba.
O sea, ¿qué ocurre? Cuando pasan estas guerras, lo que dicen que está pasando en Irán, ¿no? Decapitar a la cúpula religiosa y militar de Irán iba a producir que la gente se levantase. Aparentemente fue lo opuesto. La gente está más unida y está más en contra de Estados Unidos que antes. Y acá da la impresión de que está pasando una cosa similar.
Los cristianos no abandonan sus casas
-En el sur del Líbano, los que no quieren moverse son los cristianos ortodoxos y maronitas. ¿No es un peligro quedarse ahí?
-Ciertamente que es un peligro. Lo que pasa es que son sus tierras. Es un lugar donde han vivido por siempre. Yo estuve en Irak, por ejemplo, y descubrí esto. En Irak no hay tanta identidad nacional. La identidad la tienen respecto al pueblo en el cual nacieron. Es muy, muy marcado esto. Aquí en el Líbano no tanto. Sí hay una gran identidad nacional. Pero la gente tiene ese apego a la tierra que perteneció a su familia durante siglos. Y entonces la gente no se quiere ir. Fíjense lo que ha pasado en Gaza. Los gazatíes… Gaza está totalmente destruida, pero los gazatíes no se quieren ir.
La gente tiene ese apego a la tierra que perteneció a su familia durante siglos. Y entonces la gente no se quiere ir
La gente quiere a su tierra, quiere a su patria y quiere permanecer ahí. Entonces, ¿es un peligro? Ciertamente es un peligro. Y quizá los terminen expulsando. Yo conocí gente en Tierra Santa, en Beit Jala, que todavía conserva la llave de la casa que le fue quitada por el ejército de Israel hace 50 o 70 años. Conservan la llave porque tienen todavía esa identidad. Que esa llave ya no sirve, evidentemente, pero la conservan como un signo de «esto era nuestro y ahora se lo han quitado». La gente tiene apego hasta a los caminos que ha plantado. O sea, es gente muy de la tierra, muy del lugar. Es lo que ellos aman y no quieren dejarlos. Y prefieren… algunos dicen directamente: «preferimos morir acá antes que irnos».
¿Los shiítas, más cerca o más lejos de Hezbollah?
-¿Cree que va a haber negociaciones con Israel para conseguir la paz y van a excluir o no a la comunidad shiíta, de donde proviene Hezbollah?
-No. Para mí es muy temprano para saberlo. No va a haber conversaciones de paz ahora. No creo que las haya. Y es muy temprano para saber en qué va a consistir. Va a depender mucho de lo que siga pasando en Irán. Y si uno lee las noticias de las distintas facciones, tanto la facción occidental como la facción más proiraní, las noticias son contradictorias. Recuerde que en la guerra mienten todos. Todos, absolutamente todos. Entonces, ¿qué es lo que va a pasar con esa guerra? Eso después va a implicar lo que va a pasar acá en el Líbano. Y me parece a mí, me da la impresión de que esto va para largo.
-¿La comunidad shiíta se separó de Hezbollah o no? ¿Especialmente después de la explosión en el puerto de Beirut?
-No, están más unidos que nunca ahora. Están más unidos que nunca.
Invito a todos los que están leyendo o escuchando a que recen por nosotros, que recen por la paz. Los que quieran pueden chequear mi Instagram, Luis Montes Ive. Ahí pueden seguir las noticias que vamos poniendo. Y si alguno tuviese deseo de mandarme una ayudita económica, la verdad, como todo lo nuestro es atención a gente muy necesitada, se lo vamos a agradecer infinitamente.
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