Deportes

Vingegaard, cabeza y piernas para ganar la Volta a Catalunya | Ciclismo | Deportes


Era una noche triste en el equipo Red Bull Bora, pues tras la quinta etapa de la Volta descubrieron que Remco Evenepoel no podía seguir el ritmo de Vingegaard, toda vez que le fallaron las piernas en el peor momento. El corredor, sin embargo, supo digerir la derrota -cuentan en el equipo que siempre dice que se pierde más que se gana, pero que eso no impide que siempre quiera ganar- y tras la cena se reunió con el director del equipo Patxi Vila para, con la cabeza gacha, puesto que el equipo había planteado la jornada para que le disputara el triunfo al danés, fue diáfano. “No he estado bien, pero no te preocupes que trabajaré para que Lipowitz acabe en el podio”, le dijo, lejos de esa posible prepotencia que destilan los campeones. Y así lo hizo al día siguiente, catapulta del alemán, tercero en la carrera tras el francés Lenny Martínez (Bahrain). “Fue muy honesto por su parte”, le reconoce Vila; “es una pena porque podría haberle apretado un poco más, pero nos estamos empezando a conocer y hemos aprendido mucho el uno del otro”. De todo ello, sin embargo, se aprovechó Jonas Vingegaard, campeón de la Volta con gran suficiencia, cabeza para leer la carrera y aprovecharse del trabajo de los demás; y piernas para dejar a todos por detrás en los momentos de alta montaña.

“¿Y el Visma?”, preguntaba un niño vestido con el maillot amarillo. “Eso, ¿dónde está Vingegaard?”, se sumaba otro aficionado, que llevaba una gran cartulina para que se la firmase. Pero no era fácil encontrar al equipo porque los gerifaltes decidieron que se quedara en segundo plano en Barcelona, pues optaron por aparcar el autocar lejos del meollo, sin flashes alrededor. “Normalmente los autobuses se colocan en orden de llegada, pero en este caso, nos pidieron quedar un poco escondidos para evitar el barullo”, desvela Rubèn Peris, director de la Volta. Una decisión que evoca al transcurrir de la prueba.

“Visma y Jonas se han aprovechado del pelotón, de los equipos que le han hecho el trabajo. Solo ha tenido que rematar y casi no le han puesto en apuros”, señala Chente García Acosta, director deportivo del Movistar. “Jonas tiene facilidad para leer las carreras. Pero tanto en la París-Niza como aquí, Red Bull Bora ha hecho el trabajo por él. Ha sido un corta y pega de aquello porque Red Bull trabaja y Jonas gana”, se suma Matxin, su homólogo del UAE, por una vez alicaído porque su equipo no impuso su ley como acostumbra; “McNulty no ha tenido buen feeling, Vine se cayó y se fue a casa y Almeida tampoco ha encontrado las mejores sensaciones después de su caída. Pasa pocas veces, pero hemos fallado”. No así Vingegaard. “Es que ha sido muy superior al resto”, le elogia el exciclista Purito Rodríguez; “es muy completo e inteligente y eso, sumado a que Remco es más nervioso y gasta mucho, le ha hecho ganar. Sinceramente, creo que su único punto débil es Pogacar”. Y recoge el testigo Matxin, director del esloveno: “Sí, quizá porque Tadej es posiblemente el mejor escalador de la historia. Pero si no está él, Jonas domina el calendario”.

Discreto pero hábil para situarse en los puestos punteros en las etapas que se resolvieron por velocidad, Vingegaard levantó el dedo cuando la carretera se escarpó. “En los primeros días dejó la tostada a los equipos de sprinters. En la cuarta etapa nosotros trabajamos por ellos porque pensábamos que Onley podría hacer algo y, ya en las siguientes, Red Bull trabajó porque creían que Remco podría disputarle la general. Pero Jonas ha demostrado que está muy por encima. No sabemos si fue a tope, pero sí que donde quiso apretó y se marchó”, resuelve Óscar Guerrero, director deportivo del NSN. Una superioridad absoluta que le eleva a los altares de la Volta, ese que en los últimos años lograron Pogacar y Roglic.

Repletas las colinas de Montjuïc de aficionados, fiesta completa del ciclismo durante las siete vueltas al circuito urbano, pronto comenzaron las hostilidades, siempre con Evenepoel en primera persona. Pero Vingegaard le hizo de lapa y su compañero Lipowitz no daba más de sí, por lo que el belga tuvo que echar el freno en varias ocasiones, enrabietado e inconforme, penalidad por no estar cuando se le requirió. Fueron muchos los que probaron después retar al mundo (Soler, Mas, Onley, Svarre, Ciccone…), pero nadie pudo poner tierra de por medio, por lo que la etapa se resolvió al sprint y en esta ocasión fue Brady Gilmore (NSN) el más rápido, seguido por Dorian Godon, que no pudo sumar la tercera etapa al zurrón. Por detrás, Vingegaard sonreía. La Volta era suya.

Conozco mis victorias, pero no mis segundos puestos”, reflexionó Vingegaard antes de comenzar la carrera, todavía en Sant Feliu de Guíxols. De este triunfo, entonces, se acordará, capaz de añadir otra muesca a su palmarés, campeón del Tour (2022 y 2023) y de la Vuelta (2025), también de un porrón de competiciones de una semana -París-Niza, Tirreno-Adrático, Tour de Polonia, Critérium del Dauphiné, Vuelta al País Vasco, Vuelta al Algrave y O Gran Camiño-, toda vez que no está hecho para las clásicas ni los Monumentos. Ahora estará una semana de asueto con su mujer e hijos para después volverse a concentrar en altura, preparación para la única gran vuelta que le falta, el Giro de Italia. Allí no estará Pogacar y, visto lo visto, no hay nadie que le tosa si sigue con las mismas piernas.


Source link

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba