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Joan Laporta: “Tuve que tomar una decisión con Messi y creo que acerté” | Fútbol | Deportes

Joan Laporta volverá a dirigir el Barcelona a partir del próximo 1 de julio. Será su cuarto mandato al frente de la entidad azulgrana y buscará coronarse como el primer presidente electo que complete todos sus mandatos, algo que no pudieron conseguir Josep Lluís Núñez, Joan Gaspart, Sandro Rosell ni Josep Maria Bartomeu. En su despacho de la avenida Diagonal en Barcelona recibe a EL PAÍS, tan seguro de lo conseguido como desconfiado de quienes le describen como intuitivo: “También soy trabajador y reflexivo. Preparo las cosas y planifico”, pondera. Y responde a quienes lo acusan de rodearse de sus amigos. “Cuando llegamos al club estaba desorganizado y con pérdidas. Era el momento de ser una piña para salvar al club. Pocas personas hubiesen avalado 125 millones para salvar al Barça”, subraya con más firmeza que enfado. Se muestra relajado y cercano, bromista y desacomplejado. Pletórico. No parece para menos: el pasado 15 de marzo ganó las elecciones con el 68,8% de los votos.

Pregunta. Cuando ganó las elecciones en 2003, estaban Jordi Pujol en la Generalitat, José María Aznar en la Moncloa y George Bush en la Casa Blanca; hoy están Salvador Illa, Pedro Sánchez y Donald Trump. ¿Cómo cambiaron los tiempos?

Respuesta. Soy un demócrata, estoy por las libertades. Como presidente del Barça, me toca vivir en un entorno determinado. Hay que saber moverse.

P. ¿Era más fácil entonces o ahora?

R. En todos los casos es complicado. Hay que mantener una equidistancia con la clase política, que, con el Barça, como es un club grande, tiene interés en mantener una determinada relación. Y nosotros procuramos tener la mejor posible. Estamos todos en la misma sociedad: nosotros intentamos repartir felicidad y ellos gobernar. No es fácil gobernar un país, pero tampoco un club de fútbol de dimensión global.

P. Perdón, me olvidaba, y está Carles Puigdemont fuera de España.

R. El presidente Puigdemont está en el exilio, y ojalá vuelva. Es cuestión de que se aplique la amnistía. Hay fuerzas políticas que están en contra, y pasa todo lo que está pasando. No es justo.

P. ¿Se siente más cerca de los jóvenes que del socio de tribuna?

R. El socio de tribuna es un culé generalmente más sufridor, más asentado. Yo voy metiendo años, pero me gusta mucho estar cerca de los jóvenes y ver lo que piensan. Me pasa con los socios del Barcelona, pero también con el equipo.

P. ¿Cómo es su transición hasta el 1 de julio? ¿Llama a Rafa Yuste todos los días?

R. Es un amigo de toda la vida. Fue mi padrino de boda. Ahora tenemos esta relación de él como presidente y yo como presidente electo, pero nos hemos llamado cada día desde siempre. Ahora me toca esperar y estar informado de todo. Nos interesa saber cómo va el cumplimiento del presupuesto.

P. Insiste en que el presidente del Barcelona no tiene que cobrar, pero usted le dedica más energía y tiempo al club que a su despacho.

R. Le he dedicado mucho tiempo a mi despacho. Son 35 años. En el Barça he estado menos. Vengo aquí cada mañana y tengo la suerte de que tengo un socio, como Albert Arbós, que me deja ser presidente del Barça. El despacho me permite ganarme la vida.

Leo estaba en el final de su carrera y había que hacer un equipo nuevo

P. Si usted se gana la vida en su despacho, pero gasta casi toda la energía en el club, ¿no convierte el club en un espacio que solo pueden gobernar personas sin apuros económicos?

R. Me da mucha seguridad los conocimientos que adquiero en el despacho. Me sirven para dirigir el club. De hecho, me han servido siempre.

P. Pero usted se gana la vida aquí y le dedica más tiempo al Barça.

R. Mi socio me lo permite, mientras no haya incompatibilidades con lo que hago en el Barça. Piense que vengo aquí cada mañana precisamente por eso, para contactar con la realidad. No puedo ir a informar a un tribunal porque no es como antes; me genera una movida que no conviene. En cambio, en asesoramiento puedo hacerlo.

P. ¿Cómo es un día suyo?

R. Me levanto, desayuno en casa y vengo andando aquí hasta el despacho. Son 2,2 kilómetros. Ahora, en lugar de irme al club a las 10:30, me quedo aquí en el despacho hasta que vuelvo también caminando por la Diagonal.

P. ¿Cuida su salud?

R. No soy un maniático. Procuro no hacer excesos. Pero la actividad normal te lleva a hacer una práctica saludable: andar, pensar. Hubo un momento en que tenía la tensión alta, pero fue muy puntual. Tengo la presión normal y las funciones vitales normales. Me siento bien.

P. ¿Quién lo cuida?

R. Yo. Mis hijos se preocupan, pero son jóvenes y tienen su vida.

P. Dijo en la Cadena Cope que si había algo de lo que se arrepentía era de haber terminado con la madre de sus hijos.

R. El Barça te quita tiempo. Tenía que combinar temas profesionales con el Barça y la familia. No era fácil. Entiendo que la relación se haya resentido.

P. ¿Cree que en un futuro también se puede arrepentir de la salida de Messi?

R. Hice lo que tenía que hacer. Me hubiera gustado que hubiera continuado, pero no pudo ser por razones económicas. Tuve que tomar una decisión.

P. ¿Qué significa lo que dijo Xavi en La Vanguardia, que si Leo hubiese vuelto hubiera tenido más poder que usted?

R. En cada decisión que se toma se buscan estas historias. Mi relación con los jugadores de referencia cuando he sido presidente siempre ha sido muy buena. Al menos, yo me he sentido muy a gusto. No todo tiene que terminar mal. Es muy difícil cuando un jugador se marcha. El tiempo te lleva a recordar buenos momentos y a reencontrarte con la persona.

P. ¿La estatua y el homenaje le permitirá reencontrarse con Messi?

R. Es un jugador de referencia generacional: Kubala, Cruyff y Messi. Debe tener una estatua y también el partido homenaje. El Barça es su casa. La relación de futuro y de presente inmediato será como quiera Leo y como quiera el Barça. En algún momento volverán a confluir intereses.

El caso Negreira es una campaña de desprestigio institucional

P. No me queda claro, a veces lo escucho decir una cosa y otras, otra. ¿Quién es el mejor de la historia: Cruyff o Messi?

R. A una generación, Johan nos marcó. Cuando era niño, cuando descubrí el fútbol, la referencia era Johan. Era arte. Vosotros tenéis en EL PAÍS a Ramon Besa que lo define perfectamente. Nos cambió la mentalidad, no solo la relación con la victoria sino también la manera de ver el fútbol. Fue una revolución y, de pequeño, las revoluciones motivan mucho. Y los rebeldes, los indomables, son referencias. Pero Leo es arte. Y, a nivel de resultados, como goleador, como pasador, es imbatible. Tiene todo.

P. ¿Su salida no va a quedar como una mancha en su legado?

R. Es una cosa que la llevaré siempre. También me gusta pensar que fue conmigo como presidente que pusimos a Leo en el primer equipo. Y durante muchos años fue el mejor jugador del mundo conmigo como presidente. Luego tuve que tomar una decisión y creo que acerté. A los resultados me remito. Pudimos recuperar la economía del club, hicimos un equipo competitivo y era el momento del relevo generacional. Leo estaba en el final de su carrera y había que hacer un equipo nuevo. ¿Me hubiera gustado hacer el equipo nuevo con Leo ayudando? Sí. Eso se intentó, pero no pudo ser.

P. ¿El caso Negreira sí será una mancha para el Barcelona?

R. No, eso es más bien una campaña de desprestigio institucional que, afortunadamente, no ha tenido éxito. Hay intereses que vienen desde Madrid.

P. ¿Del Real Madrid?

R. Sí. Cada vez que el caso está a punto de cerrarse, ellos presentan pruebas que no son concluyentes. Pero el juez, para demostrar que ha llevado bien el proceso, se ve obligado a prolongar el sumario seis meses más. Intentan construir la mentira de que los árbitros favorecen al Barça en lugar del Madrid, y con eso buscan desacreditar el momento más glorioso de la historia del club, que comenzó con Rijkaard y continuó con Guardiola. Existe un madridismo sociológico con capacidad de influencia, y nosotros no queremos que nos perjudiquen.

P. Tampoco los perjudican.

R. Siempre he tenido la sensación de que debemos ser muy superiores, porque los árbitros no nos favorecen. Aquí parece que siempre ayudan al Madrid. Tienen barcelonitis, es una evidencia. Ahora critican que contratáramos a alguien que había sido vicepresidente, mientras que ellos han tenido presidentes del comité de árbitros vinculados al Madrid.

P. Pero no pagaban.

R. No necesitaban hacerlo. Eran socios, directivos o exjugadores del Madrid, y eso no se considera criticable. Sin embargo, sí critican que contratáramos los servicios de una empresa donde trabajaba el hijo de un vicepresidente.

Desde que se personaron en el caso Negreira, la relación con Florentino se ha deteriorado

P. No queda claro si el Barcelona buscaba informes arbitrales y scouting o quería influir.

R. Era un trabajo profesional de scouting y asesoramiento arbitral.

P. ¿Scouting de jugadores?

R. Exactamente. En ese momento los departamentos no estaban tan profesionalizados como ahora. Los servicios eran también de ojeadores. Todos esos informes se eliminaban cada cinco años. En el procedimiento pudimos aportar hasta 629 documentos.

P. ¿Cuánto hace que no habla con Florentino Pérez?

R. Hace bastante. Desde su comparecencia en el caso Negreira, la relación se ha deteriorado. Decidimos abandonar la Superliga por falta de objeto: no se estaba concretando, y ya se lo habíamos dicho. Además, la UEFA estaba tomando medidas para mejorar la sostenibilidad del fútbol en Europa.

P. ¿Le cae bien Florentino?

R. Lo respeto y siento que él también me ha respetado.

P. ¿En el palco del Camp Nou se hacen negocios?

R. A los periodistas les gusta darle vueltas a estas cosas. Son leyendas urbanas. Ni he hecho negocios en el palco del Bernabéu ni en el del Barça.

P. Cómo cambian las relaciones en el poder. Antes estaba bien con Florentino y mal con Tebas, ahora es al revés.

R. La vida, las relaciones humanas y los intereses cambian. Cuando estás en un cargo de responsabilidad, a veces las relaciones se basan en eso. Después están las relaciones personales. Yo procuro no llevarme mal con nadie, incluso con quienes no pensamos igual.

P. Como con Tebas.

R. Exacto. Intento centrarme en la parte positiva de cada persona.

P. ¿Cree que la Liga fue corresponsable de la situación económica del Barcelona durante el mandato de Bartomeu, después de permitir, por ejemplo, trueques entre jugadores?

R. No estaba allí, pero he visto los resultados. A veces, la verdad está en los matices y en el contexto. Lo que sí sé es que eso perjudicó al Barça. Nos llevó a tener una masa salarial fuera de control por una serie de contratos, y terminamos completamente intervenidos. Si eso se hizo con intención o no, no lo puedo decir. Fue como un 155.

P. ¿El Laporta de 2003 hubiese votado al de 2026?

R. Sí, claro. He evolucionado. Tengo más experiencia y conocimientos. Sigo queriendo al Barça y lo defiendo como antes. Los culés ya se pronunciaron, y la diferencia fue abismal. Fue una paliza, y se la merecían.

P. ¿Por qué?

R. Jugaron sucio. Presentaron una denuncia llena de falsedades para luego darla credibilidad en los medios, y después hicieron intervenciones que generaban dudas… como decir que iban a fichar a Haaland.

P. Usted en 2003 dijo que iba a fichar a Beckham.

R. No fue lo mismo. A mí nadie me desmintió; al contrario. Espero que respeten la democracia. A veces escucho manifestaciones diciendo que Laporta no tiene la patente de defender al Barça y que vamos a exigir transparencia y buena gestión.

P. ¿Quién dijo eso?

R. Algunos del entorno. Parece que ellos tienen la patente de la transparencia y la buena gestión, y no han hecho nada. Nosotros defendemos al Barça entre todos. El socio se ha pronunciado y yo estoy agradecido. Me gustaría que nos dejaran trabajar con tranquilidad.


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