El oviedismo regala al equipo su título más importante: el centenario y la promesa de otro siglo de lucha | Deportes

Emilia García Fernández, La Pixarra, entra de la mano de Michael Robinson en el Carlos Tartiere. Dentro, ya sobre el césped, la anciana, una de las primeras seguidoras del Oviedo, se come a besos al inglés, al que llama “mi nieto”. Es una de las imágenes recuperadas por los herederos del exfutbolista y comentarista fallecido en 2018 para el Informe Plus (Movistar) dedicado al centenario del club y titulado con su histórico lema: Orgullo, valor y garra. El equipo del programa, fiel al espíritu del Informe Robinson, en el que el fútbol era una excusa para hablar de la naturaleza humana, supo ver una buena historia en la lealtad oviedista, ese vínculo ya secular entre la capital del Principado de Asturias y su afición inquebrantable: en la riqueza, cuando eran los peces grandes los que iban a pescar jugadores a aquel equipo de provincias; y en la pobreza, cuando el entrenador Antonio Rivas convirtió los retretes del Tartiere en su despacho porque no había dinero para pagar los recibos y aquel era el único sitio con luz de todo el estadio. “Nunca vamos a dejar de ser del Oviedo”, explica Andrea Suárez, bisnieta de La Pixarra ante las cámaras de Movistar plus +. “Esté donde esté y pase lo que pase”, añade, por si hubiera alguna duda. Emilia García Fernández murió en 2006, a los 99 años. Unos meses antes, directivos del equipo se acercaron a la residencia en la que estaba ingresada para rendirle un homenaje. Ella, que ya casi no reconocía a sus familiares, los recibió tarareando el himno del Oviedo. Por supuesto, a sus tataranietos no se les ha ocurrido vestir otra camiseta que no sea la azul.

La fecha es redonda, pero el último puesto en la tabla empaña la gran fiesta tras la epopeya que en 2025 devolvió al equipo a Primera División después de 24 años en segunda y en tercera y a punto de desaparecer en varias ocasiones. “La salvación está bastante difícil”, admite a EL PAÍS Santiago Cazorla, que, en 2023, con 38 años cumplidos, dos Eurocopas y ocho centímetros menos de tendón de Aquiles por una lesión, regresó a Ítaca con la misión de devolver al equipo de su vida a la élite del fútbol. “Pero mientras las matemáticas lo permitan”, añade, “lo vamos a intentar con todo lo que tenemos. Si algo puede enseñar el Oviedo a otros equipos es a no rendirse nunca”.
Con apenas 21 puntos en la clasificación, la permanencia empieza a entrar en el terreno de los milagros, así que esta extraña semana sin fútbol de Liga, el equipo se desplazó hasta El Vaticano para pedir ayuda al mismísimo Papa, al que entregaron un par de vírgenes y un par de camisetas. El presidente, Martín Peláez, promete hoy “aprender de los errores”, entre ellos, la fallida operación de fichajes para afrontar la primera temporada en la élite en cinco lustros, y asegura que Guillermo Almada, el tercer entrenador del equipo esta temporada, continuará la que viene.
Mientras tanto, la afición se encomienda a la especialidad de la casa: resistir, que es una forma particular de sufrir, incorporando la esperanza. Si el oviedismo cumple 100 años es porque nunca ha dejado de creer, y las imágenes rescatadas por Informe Plus así lo demuestran: el 0-2 en el Camp Nou después del “atraco a mano armada”, en palabras del eterno 10 del equipo, Carlos, en el partido de vuelta contra el Génova durante la única incursión del equipo en la Copa de la UEFA (1991); Luis Aragonés anticipando la caída antes de la inauguración del estadio en 2002: “Jaula nueva, pájaro muerto”. Los Symmachiarii, es decir, los fieles más devotos, desplegando en 2003 un enorme tifo en el que se leía: “Real Oviedo desde 1926. Rechaza imitaciones”, en un partido contra el Mosconia de Grado (Asturias, 9.600 habitantes), es decir, durante una de las múltiples resurrecciones del equipo; el derbi “inventado” de 2004, cuando el alcalde de la ciudad, Gabino de Lorenzo (PP), dio por muerto al Oviedo e intentó sustituirlo por el ACF -más conocido entre la afición oviedista como “el engendro”-; Diego Cervero -hoy médico del club- saliendo ese mismo año a hombros y a lágrima viva del Tartiere después de quedarse a solo un gol del ascenso a lo que entonces era segunda B en un play off contra el Arteixo ante 25.000 espectadores; aficionados rompiendo la hucha en las oficinas del Oviedo para juntar, con un total de 36.962 personas de 86 países, entre ellas, el actual alcalde de Nueva York, los dos millones de euros (a 10,75 la acción), que hacían falta para evitar la disolución en 2012…
Como en cualquier tragedia griega, en la historia del Oviedo hay traidores y puñaladas, pero también mártires, héroes imprevistos en el prosaico lenguaje del fútbol moderno. El portero Esteban Suárez se despidió en 2014 de un equipo de primera división, el Almería, para remar con barro hasta las cejas hasta sacar del hoyo al Oviedo, entonces en segunda B. Y Peláez recuerda que cuando Cazorla, entonces en Qatar, le explicó que quería volver al club, le daba apuro decirle que el límite salarial que tenían era de 300.000 euros brutos. El actual 8 del Oviedo se ofreció a jugar gratis. Como no se podía, aceptó el sueldo mínimo de la categoría, 93.000 euros y exigió que el 10% de la venta de las camisetas que llevan su dorsal se destinara a la cantera, para que ningún joven futbolista tenga que irse llorando de su ciudad, como le tocó hacer a él con 17 años, rumbo a Castellón, después de constatar que el club de su vida, recién descendido a Tercera división, no podía pagarle. La epopeya del Oviedo incluye datos tan pintorescos como ese: la estrella del Arsenal y doble campeón de Europa con la Selección española tuvo que esperar 30 años para poder vestir la camiseta del primer equipo en su casa. “Fue él quien inició la reconquista de la Primera división”, afirma en el documental Veljko Paunovic, jugador del Oviedo en la temporada 2000-2001, la del descenso, y entrenador del equipo cuando, en junio de 2025, los azules regresaron a la élite. Su despido cuatro meses después para ser sustituido por Luis Carrión, que el año anterior había cambiado Oviedo por Las Palmas de Gran Canaria -pájaro en Primera por ciento volando en la liga más competitiva, la de segunda- , es uno de los “errores de los que aprender” que hoy señala la directiva.
Recuerda en el documental Pedro Zuazua, exconsejero del Oviedo y compañero de este periódico, que las aficiones rivales suelen cantar a los oviedistas: “Cuéntame cómo te ha ido en los campos de segunda b”. Lo hizo la del Atlético de Madrid el pasado noviembre en el Metropolitano (2-0) y tres meses después, en el Tartiere, se llevaron un susto (0-1 con gol en el descuento), como admitió el propio Simeone: “El Oviedo estuvo cerca de ganar”. Goliat tiende siempre a subestimar a David y sus armas, pero de camino a la jaula en la que el pájaro agonizó durante 24 años permanece estoico en la capital asturiana nada menos que un videoclub. Aún quedan románticos: el Real Oviedo tiene 21 puntos de los 89 posibles, más de 26.000 socios y 100 años de historia, un siglo de resistencia tozuda.
– ¿Cómo se imagina los próximos 100?
Santiago Cazorla: “Nuestra historia es de sufrimiento, de valor y de garra, y, seguramente, será así siempre, pero imagino un futuro esperanzador porque veo ilusión en los niños que vienen al Tartiere y que no quieren ser del Madrid o del Barcelona. Los niños de Oviedo quieren ser del Oviedo”.
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