Bares históricos en jaque: clausuras y crisis ponen en riesgo la actividad

En los últimos días de marzo de 2026, Resistencia atraviesa una situación crítica en su vida nocturna y cultural, marcada por la clausura y el riesgo de cierre de bares históricos debido a operativos municipales, exigencias administrativas y una fuerte caída de la actividad económica.
Espacios emblemáticos como Carpo Bar y Las Chatas, La Barra junto a otros locales quedaron en el centro de la escena tras ser alcanzados por medidas que ponen en jaque su continuidad.
Los procedimientos, llevados adelante por la Municipalidad de Resistencia con acompañamiento de fuerzas policiales, se enmarcan en controles más estrictos sobre habilitaciones comerciales, condiciones de higiene, ruidos molestos y uso del espacio público.
Sin embargo, desde el sector gastronómico advierten que el endurecimiento de las exigencias llega en un momento particularmente delicado para la actividad, con ventas en baja y costos operativos en alza.
El presidente de la Asociación de Bares y Restaurantes del Chaco, Matías Rafat, describió el escenario como complejo y señaló que muchos comercios aún enfrentan dificultades para regularizar su situación. «Complicada la situación actual que se está viviendo», sostuvo en diálogo con LA VOZ DEL CHACO, al tiempo que explicó que el proceso de regularización de habilitaciones implica nuevas exigencias para locales que ya venían funcionando.
Rafat indicó que uno de los principales obstáculos radica en los costos asociados a los requisitos técnicos. «Son bastante onerosos los planos que tienen que hacer y no es fácil dar ese dinero hoy en día», afirmó.
En ese sentido, mencionó que las exigencias incluyen planos eléctricos, de gas y de evacuación, además de documentación administrativa y libre deuda municipal.
El referente gastronómico también puso en contexto la magnitud del problema al recordar que, tiempo atrás, miles de comercios se encontraban en situación irregular. «En su momento eran casi 7 mil comercios que estaban con falta de habilitación», precisó y consideró que el proceso de normalización resulta complejo tanto para los empresarios como para el propio municipio.
Si bien aclaró que desconoce los detalles puntuales de cada caso, Rafat advirtió que la combinación entre baja actividad económica y nuevas exigencias genera un escenario difícil de sostener. «Es complicado para un negocio ya abierto tener que reacomodar y hacer algunas cuestiones para poder mantenerse habilitado, con una actividad baja», explicó.
En esa línea, remarcó el impacto social de cada cierre. «No queremos que ningún negocio cierre, porque cada negocio que cierra es gente que se queda sin trabajo», subrayó.
Además, manifestó la intención de la entidad de involucrarse para encontrar alternativas que permitan sostener los espacios. «Vamos a intentar desde la asociación interesarnos en el tema y ver cómo podemos colaborar», agregó.
El caso
de El Carpo
Uno de los casos más representativos es el de Carpo Bar, un ícono del circuito rockero local con 18 años de trayectoria, que enfrenta la posibilidad de una clausura definitiva tras no poder completar los trámites de habilitación. Su propietario, Marcelo Sandoval, confirmó que la situación responde principalmente a dificultades económicas.
«Estamos con una situación complicada», dijo Sandoval a este medio, y explicó que la imposibilidad de reunir los fondos necesarios impidió avanzar con los requisitos exigidos por la normativa vigente.
«El problema en sí que tenemos es que no pudimos terminar los papeles de habilitación por no tener la plata y los medios económicos», sostuvo.
El empresario aclaró que no se oponen a cumplir con las normativas, pero cuestionó los tiempos y las condiciones en que se exigen. «Estamos de acuerdo en tener todos los requisitos en orden, pero por ahí estábamos pidiendo un poco más de plazo para poder seguir trabajando», planteó.
Actualmente, el bar no puede realizar shows en vivo, una de sus principales fuentes de ingresos, lo que agrava aún más la situación financiera. «Estamos atados de pies y manos porque no podemos trabajar y entonces es más difícil cumplir con los requisitos», expresó.
Sandoval también reveló que, tras hacer pública su situación, recibió mensajes de otros comerciantes que atraviesan problemáticas similares. «No es solamente el Carpo, sino que son varios lugares que están complicados», aseguró, evidenciando que el problema tiene un alcance más amplio dentro del sector.
Las Chatas: 23 años en riesgo
En la misma situación se encuentra el histórico bar Las Chatas que tras 23 años de actividad, sus titulares aseguran que atraviesa uno de los momentos más difíciles desde su apertura, tras permanecer clausurado en las últimas semanas por cuestiones vinculadas a la habilitación municipal.
El espacio no solo representa un emprendimiento gastronómico, sino también un punto de encuentro clave para la cultura local.
Su responsable, conocido como Pando, expresó la preocupación por la imposibilidad de abrir las puertas y sostener la actividad. «Están siendo días difíciles para mí, el bar que construí hace 23 años está sin poder abrir sus puertas», señaló, al describir el impacto directo de la clausura.
En su mensaje, destacó además el valor simbólico del lugar a lo largo del tiempo. «Un lugar que le dio espacio a muchas personas, artistas y más», sostuvo.
El propietario remarcó que, más allá de las dificultades, la intención es continuar. «Acá queremos seguir estando, apostando al comercio, al rubro y salir a flote», afirmó, y vinculó la situación actual con los costos que implica cumplir con la nueva habilitación exigida por el municipio.
Finalmente, apeló al acompañamiento de la comunidad para sostener el espacio. «Ojalá todos podamos colaborar con un granito de arena y poder sostener los gastos que conlleva la nueva habilitación municipal», expresó, cerrando con un mensaje de agradecimiento: «Gracias totales».
Asimismo el rigor municipal alcanzó también a otros locales como La Barra Bar en la zona de calle Güemes y establecimientos sancionados por irregularidades sanitarias o incumplimientos de normativas.
El contexto se completa con antecedentes recientes como la clausura de Garden Bar por ruidos molestos y funcionamiento fuera de horario.
Estos episodios reflejan la decisión oficial de intensificar los controles, pero también alimentan la preocupación de los empresarios sobre la sostenibilidad del rubro.
Desde el municipio sostienen que los operativos apuntan a garantizar condiciones de seguridad, salubridad y convivencia urbana. Entre los ejes principales se destacan la verificación de alimentos en buen estado, la higiene de los establecimientos, el cumplimiento de horarios y la regulación del uso del espacio público, especialmente tras el vencimiento de los permisos para los «balcones gastronómicos» implementados durante la pandemia.
Además, se reforzó la presencia policial en la nocturnidad para prevenir el consumo de estupefacientes, aunque las autoridades aclararon que no se sancionará a los locales si colaboran con los controles y el consumo es responsabilidad individual de los clientes.
Sin embargo, para los referentes del sector, el problema no radica únicamente en los controles, sino en la falta de condiciones para cumplir con todas las exigencias en el contexto actual.
La caída del consumo, la inflación y los altos costos operativos configuran un escenario adverso que dificulta la inversión necesaria para regularizar los locales.
Recital a beneficio de El Carpo
Con el objetivo de recaudar fondos y avanzar en la regularización de su habilitación, el equipo de Carpo Bar organizó una actividad solidaria que busca sostener uno de los espacios más representativos del circuito rockero local.
El evento se realizará hoy, a las 20, en la Usina Cultural, ubicada en la zona del ex Tiro Federal, sobre avenida Cervantes al 1600. La jornada contará con una grilla de bandas en vivo que forman parte de la escena independiente de Resistencia.
Según confirmó el propio Marcelo Sandoval, participarán grupos como La Redonda, Otras Canciones y Totalmente Poseídos, Callejueves además de otros proyectos musicales que se sumarán a la convocatoria. También está prevista la presentación de Hermoso Pichones, la banda vinculada al propio bar.
La propuesta no se limitará únicamente a los recitales. El evento incluirá, además, una feria de emprendedores locales, con el fin de ampliar la convocatoria y generar un espacio de encuentro que combine música, producción independiente y economía autogestiva.
La iniciativa apunta no solo a reunir recursos económicos, sino también a visibilizar la situación que atraviesa el bar. «Se armó en pocas horas un evento justamente para empezar a juntar unos mangos», explicó Sandoval, quien destacó el acompañamiento de la comunidad artística y cultural.
En ese sentido, valoró especialmente la colaboración de la Usina Cultural por facilitar el espacio para la realización del festival.
Desde la organización indicaron que lo recaudado será destinado a cubrir los costos de los trámites y requisitos exigidos para la habilitación, en un intento por reabrir el bar en el corto plazo.
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