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Morosidad empresarial en alza: 1 de cada 8 empresas advierte problemas de pago

El sistema crediticio argentino exhibe nuevas señales de fragilidad con la expansión de la morosidad en el segmento empresarial, un fenómeno que comienza a acompañar el deterioro previamente observado en los hogares.
De acuerdo con datos recientes, una de cada ocho empresas que accedió a financiamiento presenta atrasos en el cumplimiento de sus obligaciones, lo que refleja un escenario de creciente tensión financiera en el entramado productivo.
Este comportamiento se inscribe en un contexto donde la morosidad de las familias se encuentra en niveles máximos en más de dos décadas, lo que sugiere una presión generalizada sobre los ingresos y la capacidad de pago.
En ese marco, las empresas, especialmente las de menor tamaño, comienzan a mostrar dificultades para sostener sus compromisos crediticios en un entorno económico exigente.
A comienzos de 2026, el 12,5% de las firmas que solicitaron préstamos se encontraba en situación irregular. Este indicador implica un deterioro de 2,6 puntos porcentuales respecto del inicio de 2025, cuando el nivel de irregularidad era del 9,9%, lo que confirma una tendencia ascendente en los incumplimientos.
Si bien el nivel de mora empresarial resulta, en términos agregados, inferior al registrado en los hogares, el análisis desagregado evidencia una marcada heterogeneidad. Las pequeñas empresas concentran la mayor proporción de dificultades, lo que introduce un sesgo regresivo en la distribución del riesgo crediticio.
El fenómeno se vincula tanto a restricciones en la demanda como a tensiones financieras acumuladas, configurando un escenario en el que el acceso al crédito no necesariamente se traduce en capacidad efectiva de repago.

INDICADORES DE CONFIANZA Y CONDICIONES ECONÓMICAS
En este contexto, el Indicador de Confianza Empresarial de la industria manufacturera difundido por el Indec se ubicó en -18,7% en febrero, reflejando un clima de expectativas negativas en el sector productivo. Este dato se suma a una tendencia sostenida de percepción de insuficiencia de demanda.
Más de la mitad de los empresarios industriales considera que no existen condiciones para incrementar la producción, lo que limita la expansión de la actividad y condiciona la generación de ingresos necesarios para afrontar compromisos financieros.
En la última medición, además, se incorporó un elemento adicional de preocupación: el incremento de los problemas financieros dentro del sector. Este factor adquiere relevancia en un contexto donde la liquidez y el acceso a financiamiento son determinantes para la continuidad operativa.
La combinación de baja demanda y mayores restricciones financieras configura un entorno adverso para las empresas, particularmente para aquellas con menor capacidad de adaptación o menor acceso a instrumentos financieros sofisticados.
Este deterioro en las expectativas empresariales actúa como un indicador adelantado de posibles dificultades futuras en el cumplimiento de obligaciones, reforzando la tendencia observada en los niveles de morosidad.

Distribución del atraso

Actualmente, más de 35 mil empresas presentan algún tipo de atraso en el repago de sus créditos, aunque la distribución de estos incumplimientos no es homogénea y varía de manera significativa según el tamaño de las firmas.
Entre las empresas con préstamos menores a $50 millones, el 13,6% registra demoras en los pagos, mientras que en el segmento de grandes compañías, con créditos superiores a $10 mil millones, la proporción de atraso se ubica por debajo del 5%.
Esta diferencia pone de relieve las asimetrías en el acceso a condiciones financieras favorables, donde las empresas de mayor escala cuentan con herramientas más amplias para gestionar su endeudamiento.
«La gimnasia financiera y los mayores márgenes para conseguir tasas bajas son fundamentales para evitar entrar en situación de atraso», detallan los especialistas, en referencia a la capacidad diferencial de negociación de las firmas.

Perfil regresivo

Según un informe del Centro de Estudios Económicos del Banco Provincia, la irregularidad de la cartera de préstamos del sistema bancario aumentó de 1,5% a fines de 2024 a 5,5% al cierre de 2025, evidenciando un deterioro significativo en la calidad crediticia.
En el segmento de hogares, la mora supera el 9% del total, mientras que en el caso de las empresas el 2,5% de la cartera se encuentra en situación irregular.
No obstante, el análisis más detallado revela diferencias sustanciales según el tamaño de los créditos. «Al desagregar estos últimos números -con los datos de Cendeu que publica el Banco Central- el panorama es más complejo», advierten desde este informe, subrayando la necesidad de considerar la composición del endeudamiento.
En enero de 2026, la irregularidad alcanzó el 10% en el 75% de los créditos de menor monto, correspondientes a préstamos de hasta $45 millones, lo que evidencia una mayor vulnerabilidad en los segmentos de menor escala.
«La mora en el segmento de las firmas más pequeñas casi se duplicó en el último año (en enero de 2025 se ubicaba en 5,5%)», explicaron desde este informe, concluyendo: «Podemos afirmar que también en el mundo empresas la irregularidad de cartera tiene un perfil regresivo: afecta más a las más chicas».

Tasas de interés

El comportamiento de las tasas de interés constituye otro elemento central en la dinámica del crédito. Desde Grupo SBS señalaron que las tasas reales cortas en pesos se ubican actualmente en terreno negativo, una condición que consideran necesario corregir.
«Vemos tasas reales cortas en pesos en terreno negativo, algo que creemos debería corregirse, llevándolas a un nivel ligeramente positivo que, en simultáneo, impulse depósitos privados en pesos (en especial a plazo), de modo tal de incrementar la capacidad prestable bancaria y los préstamos privados, mecanismo sobre el que hemos hecho hincapié en otras oportunidades», explicaron.
En ese sentido, advirtieron que «si bien no es deseable una tasa real demasiado alta -algo que el Gobierno tampoco prefiere, a juzgar por la actitud del BCRA hace algunas semanas cuando se dispararon las tasas cortas-, que golpee sobre familias y empresas, cuya mora crediticia viene en aumento desde hace meses, tampoco debería permanecer en terreno real negativo persistentemente por los efectos adversos que ello podría tener sobre la nominalidad».


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