Una familia chaqueña necesitó casi $1.4 millones en febrero para no caer en la pobreza

La titular del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) en el Chaco, Patricia Lezcano, dio a conocer los últimos datos del Índice Barrial de Precios (IBP) y advirtió sobre un escenario cada vez más complejo para las familias chaqueñas.
Según el relevamiento correspondiente a febrero, una familia tipo necesitó ingresos cercanos a los $1.4 millones para cubrir sus gastos básicos mensuales, en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo, el encarecimiento sostenido de los alimentos y el aumento de tarifas.
En declaraciones a radio Natagalá, Lezcano fue contundente al describir la situación: «Los datos lamentablemente no son muy alentadores. En febrero, una familia necesitó casi $600 mil solamente para alimentarse durante 30 días».
De acuerdo al informe del Isepci, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) alcanzó un valor de $599.520 para un hogar compuesto por dos adultos y dos niños. Esta cifra marca el umbral de la indigencia, es decir, el ingreso mínimo necesario para cubrir únicamente la alimentación básica.
Sin embargo, al sumar otros gastos esenciales como transporte, servicios, educación, vestimenta y salud, el costo total de vida se eleva considerablemente. «Si a esto le agregamos el resto de los consumos que tiene una familia, estamos hablando de una cifra superior a $1.348.000. Es decir, casi $1.400 millones para poder afrontar un mes completo», precisó la referente.
Ingresos por debajo de la
línea de pobreza
Lezcano explicó que este monto representa la línea de pobreza, pero advirtió que existe una brecha cada vez más grande entre esos valores y los ingresos reales de la población.
«Cuando uno observa la realidad cotidiana y habla con las familias, estos números están muy alejados de lo que efectivamente se gana. Los ingresos no acompañan lo que demanda poder alimentarse y cubrir necesidades básicas», señaló.
En ese sentido, remarcó que la pérdida del poder adquisitivo impacta directamente en las decisiones de consumo y en la calidad de vida. «Está muy lejos la posibilidad de cubrir todos los gastos con los ingresos actuales. Esto se ve con claridad en los barrios populares», sostuvo.
Cambios en
los hábitos
de consumo
Uno de los aspectos más preocupantes que surgen del relevamiento es la transformación en los hábitos de consumo. Según Lezcano, las familias han dejado de realizar compras mensuales o quincenales para pasar a un esquema de consumo diario y de supervivencia.
«Hoy lo que vemos es que se compra para el día. Se perdió la posibilidad de planificar una compra grande. La gente va resolviendo lo inmediato, lo urgente», explicó.
Este fenómeno se refleja especialmente en los comercios de cercanía, donde predominan las ventas fraccionadas. «Es muy común ver que se pide medio kilo o un cuarto de papa, pequeñas cantidades de alimentos básicos como arroz o fideos, y siempre buscando segundas o terceras marcas», detalló.
A esto se suma una caída en la calidad de los productos consumidos. «Se priorizan alimentos que llenan en el momento, pero se dejan de lado otros que son fundamentales para una dieta equilibrada», advirtió.
Menos carne y deterioro en la alimentación
El informe también evidencia un cambio significativo en el consumo de carne, uno de los productos más afectados por los aumentos de precios.
«En el caso de la carne, vemos que las familias se inclinan por opciones más económicas como carne picada, alitas o cortes de menor calidad. Esto responde a los incrementos que se han dado en los últimos meses», indicó Lezcano.
La situación no es aislada y, según explicó, también impacta en los comercios del rubro. «Muchas carnicerías están teniendo dificultades para sostenerse no solo por la caída en las ventas, sino también por el aumento de costos, especialmente en servicios como la electricidad», afirmó.
Lácteos, frutas y verduras: cada
vez más lejos
Otro de los puntos críticos es la reducción en el consumo de alimentos esenciales para una dieta saludable, como los lácteos, frutas y verduras.
«Productos claves como la leche, el yogur, las frutas y verduras tienen precios muy altos y cada vez se consumen menos. Esto es muy preocupante, sobre todo por el impacto que tiene en la alimentación de los niños», subrayó.
Lezcano explicó que esta tendencia responde a una lógica de ajuste forzado en los hogares: «Se priorizan alimentos que rinden más o que sacian el hambre en el momento, pero se postergan otros que son fundamentales desde el punto de vista nutricional».
Tarifas y servicios: un peso cada vez mayor
El aumento de tarifas de servicios públicos es otro factor que agrava la situación económica de las familias. «Estamos viendo facturas de luz y otros servicios con valores exorbitantes. Esto obliga a las familias a priorizar qué pagar y qué dejar de lado», explicó.
Este impacto no solo se limita a los hogares, sino que también afecta a los pequeños comercios. «Negocios como carnicerías o verdulerías necesitan mantener refrigeración constante. Con los aumentos de la luz, se vuelve muy difícil sostener la actividad», indicó.
Como consecuencia, en distintos barrios se registran cierres de comercios. «No solo carnicerías, también verdulerías y otros negocios que no pueden afrontar los costos. Esto agrava aún más la situación económica local», agregó.
Aumentos constantes y presión inflacionaria
Consultada sobre la evolución de los precios, Lezcano afirmó que si bien no se registran saltos bruscos mes a mes, sí se observa una tendencia sostenida al alza.
«Todos los meses vemos incrementos en los precios de los productos y en las tarifas de servicios. Es una suma constante que termina afectando de manera muy fuerte a las familias», explicó.
En este contexto, el aumento del combustible aparece como un factor clave que impacta en toda la cadena de precios. «Cada incremento en el combustible se traslada inmediatamente a los productos. Eso lo vemos reflejado en las góndolas y en los comercios de cercanía», sostuvo.
Un escenario cada vez más complejo
El relevamiento de febrero también coincidió con un período de mayores gastos para las familias, como el inicio del ciclo lectivo.
«Además de los alimentos, las familias tuvieron que afrontar gastos escolares, lo que hace que la situación sea aún más difícil. Todo se acumula y complica el día a día», señaló.
En ese marco, Lezcano concluyó con un diagnóstico preocupante: «Estamos atravesando una situación muy compleja.
La combinación de ingresos insuficientes, aumento de precios y suba de tarifas genera un escenario muy difícil para la mayoría de las familias».
Próximos informes
Finalmente, desde el Isepci adelantaron que continuarán realizando los relevamientos mensuales para monitorear la evolución de los precios en los barrios.
«Estamos dando a conocer los datos de febrero y en las próximas semanas estaremos trabajando en el informe de marzo, que nos permitirá seguir analizando esta tendencia», indicó Lezcano.
Y cerró: «Es fundamental visibilizar lo que está pasando en los barrios, porque ahí se refleja con mayor claridad el impacto real de la situación económica».
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