Domingo Peppo: «El peronismo debe reorganizarse hacia 2027»

El exgobernador Domingo Peppo, entrevistado por «La otra campana», el programa clásico radial que se emite todos los domingos por LT7 Radio Corrientes y LT25 Radio Guaraní con la conducción de Gustavo Ojeda en compañía de Facundo Sagardoy, ofreció un diagnóstico crítico sobre la situación política, económica y social de la Argentina.
Peppo advirtió que el país atraviesa un escenario «complejo y preocupante», con un deterioro marcado en las condiciones de vida de la mayoría de la población, al punto de que entre el 70% y el 80% de los argentinos se verían afectados.
En ese contexto, cuestionó el modelo económico vigente, subrayando que este panorama obliga al peronismo a una autocrítica profunda, a reorganizar su dirigencia y a reconstruir una propuesta política de cara a 2027, con unidad interna, actualización conceptual y una mirada centrada en lo nacional.
Así transcurrió parte del diálogo.
-Bienvenido a «La otra campana». Muchas gracias a Gustavo Ojeda por darnos este espacio para reflexionar. Lo invitamos, exgobernador, exintendente, ex embajador de la República del Paraguay; es un honor tenerlo en el programa para pensar sobre el escenario político y social, reflexionar desde el Chaco para la región, para el país y el mundo. Comienza a reorganizarse el justicialismo, a tener una voz desde la situación de la familia, la comunidad y de los sectores del trabajo y de la industria, pensando en el desarrollo de un proyecto político para el país hacia 2027. ¿Cómo ve este escenario en lo político, en lo económico y en lo social?
-La verdad es que es una situación muy compleja. En esta fecha, prácticamente a dos días de una fecha también histórica, que van a ser los 50 años de lo que fue el golpe de Estado, un golpe que marcó a nuestra Argentina, marcó a la política, a una generación, pero sobre todo al peronismo y a muchos militantes populares, en lo que fue, partiendo de ahí, lo que pasó en nuestra Argentina en estos 50 años, en idas y venidas, situaciones donde se intentaba dejar atrás todo lo malo que fueron las políticas liberales, básicamente.
Hoy nos encontramos en un escenario totalmente, prácticamente preocupante, diría yo, por lo que está pasando en la Argentina, y la repercusión de esto tiene que ver con que prácticamente el 70 u 80 por ciento de los argentinos están hoy afectados por una situación bastante peor a la que estaban muchos en situaciones de crisis.
Quizás muchos no lo digan, de ese porcentaje, porque han apostado y han votado a este gobierno, pero hoy creo que la realidad se les está marcando y ese apoyo que se veía ya empieza a reflejarse fuertemente en las encuestas, donde el panorama de los datos negativos empieza a ganarle al positivo por varios puntos.
He escuchado varias encuestas en ese sentido y creo que esto amerita también un mensaje para nosotros, los peronistas: por qué se llegó a esto, cuál es la situación y qué nos obliga a hacer hacia adelante. Hoy tenemos una industria nacional destruida, el empleo destruido, la situación económica familiar del empleado, del asalariado, del productor pequeño y mediano, totalmente complicada, con un nivel de endeudamiento terrible y un panorama que es cada vez peor.
A mí, en particular, no me sorprendió, porque yo desde el primer día sabía que este es un modelo que estaba emparentado con el modelo económico que tuvo la dictadura, o sea, neoliberal y, en este caso, libertario, que profundiza mucho más esa situación. Pero creo que esto nos obliga, desde el peronismo, a plantear, ya muy cerca de 2027, a la sociedad que nos equivocamos en algunas cosas, que tenemos que replantearnos, que tenemos que generar una dirigencia no solo nueva, sino con experiencia; una dirigencia que va a garantizar, en este sentido, cambiar esta situación que está viviendo gran parte del pueblo argentino.
Tenemos hoy un peronismo, creo yo, no sé si dividido, pero con cabezas de conducción a nivel nacional: por supuesto, la expresidenta, que sigue estando, pero también un gobernador como el de Buenos Aires, Axel Kicillof, que está planteando, desde su modelo de gestión en una provincia tan grande como la provincia de Buenos Aires, creo yo, que es una de las reservas que tenemos en la dirigencia hacia adelante.
Tiene que tener una mirada y una visión de abrazar al peronismo, contener al peronismo en sus distintas expresiones, generar la vuelta a las bases de nuestro peronismo; no digo las bases en cuanto a metodologías, que hoy hay que actualizarlas, modernizarlas, entender la realidad, sino esa concepción de lo nacional y trabajar con los dirigentes y con la militancia en ese sentido.
Tenemos gobernadores que también aprovechan la situación y que nos generan una debilidad en el espacio de oposición que tenemos, que es el Congreso Nacional, a veces entregando su voto en cuestiones que, por sus necesidades locales, ponen en jaque cuestiones que afectan a todo el pueblo argentino, a la gran mayoría, a la gran masa nacional.
Eso también es un tema que hay que trabajarlo y hay que ver hacia adelante, porque eso no puede darse. Caemos en los territorios provinciales de cada una de nuestras provincias con realidades también, con necesidades, en muchos casos, de plantear procesos internos que vuelvan a plantear dirigencias que sean representativas de lo que hoy está en el mapa político de cada una de las provincias.
Nosotros, en el caso del Chaco, tenemos una situación especial y particular también, porque somos oposición. Tenemos un gobierno provincial que es desastroso, que está administrando una situación de pobreza total, tratando ellos de vender, a través de grandes programas publicitarios, situaciones que en nada alcanzan a la época de gestiones como la que estuvimos nosotros.
Yo miraba los números de exportación del Chaco en el último año: verdaderamente perdimos protagonismo, volumen y espacio a nivel regional, pero se vende como que somos la provincia que más exportamos, y no es así. La caída del empleo, bueno, es un correlato también de los números que pasan a nivel nacional y se ve profundizada en el caso de la provincia. Así que esto es un panorama muy complejo, desafiante, pero creo que nos da más a este modelo.
Creo que lo más importante es que el pueblo argentino se empieza a dar cuenta, además de los escandalosos casos de corrupción que se dieron y que se dan, que afectan desde el presidente a las figuras más importantes del gobierno nacional, o el caso emblemático del jefe de Gabinete, que planteó desde la moral que venían a replantear la situación moral de la política, donde la verdad es vergonzoso: cada día le aparece alguna situación de irregularidad. Eso también empieza a calar fuerte, y creo que ese mensaje lo tenemos que tomar y trabajar hacia adelante en buscar alternativas que nos permitan dilucidar nuestras diferencias.
El peronismo es un espacio de muchas diferencias, pero, como decía, es un péndulo a veces que va para un lado o para el otro, pero en la necesidad de encontrar el líder que pueda conducir esa situación y llevar adelante una gestión en el gobierno, que también creo que nos deja enseñanzas muy fuertes: lo que pasó, por ahí, en excesos en algún tipo de políticas que dejaban de ser políticas sociales para ser clientelísticas. Eso fue fuertemente cuestionado por la sociedad y creo que fue uno de los motivos por los cuales el voto fue en contra en las elecciones ejecutivas anteriores. Así que creo que es un tema interesante.
Creo que hay que hablar mucho, hay que generar consignas hacia adelante sencillas, simples; hay que generar, yo digo, un mapeo dirigencial, comprometernos con algunas cosas, trabajar en ese sentido, buscar el método de selección y, bueno, a partir de ahí también salir a conquistar a la sociedad.
El peronismo primero debe contenerse internamente para después salir a contener hacia afuera. Creo que en el Chaco hay un congreso dentro de muy poco; se regularizó su situación institucional. Hay un liderazgo de Capitanich que está, emergentes que quieren ser candidatos, intendentes, dirigentes, situaciones de algunos dirigentes que se fueron, que creo que hay que ver cómo se los contiene, no desde el cargo, porque eso no serviría para nada, sino desde entender que en un proyecto en el que gane el pueblo del Chaco, ganan todos. Un poco esa es mi visión general de esta situación.
Con un mundo también muy conflictivo, con guerras que nos afectan. El presidente nos metió en la guerra, prácticamente; somos parte de la guerra, y yo creo que eso puede costarnos caro. Dios quiera que no pase absolutamente nada, pero creo que es innecesario el planteo de lo que hace el Presidente al generar involucramiento en algo donde nada tenemos que ver, pero que hoy nos deja amenazados directamente por ese tipo de posición.
Por supuesto, el alineamiento con Estados Unidos e Israel me parece que no está mal, sino que hay que tener la independencia de la tercera posición, que es un poco nuestra bandera desde el peronismo, entendiendo que hay que tener, quizás, alianzas por ahí más fuertes con algunos sectores de los bloques mundiales, pero en definitiva que beneficie al país.
Ese es un componente muy interesante, porque yo creo que tiene que estar presente en las políticas locales para poder avanzar hacia adelante, sin perder de vista lo que va a pasar en el mundo. La energía es una situación estratégica. Hoy está en crisis, creo, por la situación que se está dando, la guerra en la zona y el lugar en que repercute cuando vamos a cargar nafta para la moto: ahí está el efecto de la guerra, digamos, cuando sube, o en productos que están directamente ligados con esas demandas.
Unidad y renovación estratégica
-Situaciones insospechadas que pronto se venían avecinando hasta que empezaron a formar parte del día a día del ciudadano argentino. Teniendo en cuenta esta lectura social, el peronismo, a través de sus distintas vertientes del justicialismo, confluye en una lectura común. Para el caso del Chaco, el diputado provincial Luciano Moser, parte del bloque justicialista, pero a la vez la diputada Magda Ayala, parte de la fuerza del justicialismo dentro de Primero Chaco, confluyen en proyectos similares abordando el preocupante endeudamiento de las familias y la necesidad de que el Estado salga a rescatar la microeconomía. Teniendo en cuenta que a nivel nacional ya se viene hablando de una etapa de desarrollo para la Argentina, ahora el justicialismo pone en foco este punto: ¿desde dónde? Algunos dirigentes, como Juan Carlos Ayala, plantean que esto va a costar a los argentinos más que salir de 2001, con un armado político que viene va desde el norte de Santa Fe hasta Misiones. Se trata de un nuevo justicialismo que piensa desde la región hacia 2027.
-Primero te digo: me pareció excelente el proyecto de desendeudamiento familiar. Lo escuché a Magda Ayala en eso, que lo habían trabajado en ese proyecto; estaba asesorado un poco por Cristian Campos, que fue ministro de Economía en mi gestión como gobernador.
Creo que tenían una mirada real de las cosas que hacen falta y de las que tenemos que ocuparnos y aportar desde el rol que se tiene, en este caso como diputado, en el caso de Magda Ayala; y que entienda el Ejecutivo, y que entienda el oficialismo, que estas cosas son para ayudar a superar esta crisis.
En el camino que vamos, si no hay algún tipo de cambios en algunas de las políticas, yo no sé hasta cuándo la gente se la va a bancar. Entonces requiere también de lo que vos estás diciendo: de una organización política del peronismo; y cuando es regional es mucho mejor. Esos efectos regionales que se dan de trabajar en forma conjunta por realidades que tenemos en la zona y en la región son positivos, sin perder de vista que somos parte de una oposición que no solamente quiere generar oposición, sino que también genera propuestas y alternativas como esta. Pero también decirle al oficialismo que así no se puede seguir. Las tarifas, por ejemplo: yo lo veía estos días a un diputado nacional del Chaco hablar de tarifas diferenciales. Ese es un tema en el que se venía avanzando muchísimo ya en la mesa del Norte Grande con los gobernadores; se volvió todo para atrás, a cero.
Hoy lo quieren replantear como algo nuevo. Es algo que se viene peleando y que creo que hay que retomarlo, porque el valor de las tarifas eléctricas y del agua potable, en el caso del Chaco, donde se avecinan aumentos muy grandes con un servicio muy malo, también golpea demasiado en la economía de la familia, en la economía diaria y cotidiana de la gente. Entonces son cosas y temas que no podemos entender: que en lugar de ir mejorando a medida que pasa el tiempo, la situación de cada uno es mucho peor, porque nadie puede decir que está mejor que antes de 2024.
En cualquiera de nuestros gobiernos teníamos mejores respuestas hacia la sociedad en todos los aspectos: los servicios públicos, el transporte público, el apoyo a los emprendedores. Hoy toman cualquier tema y lo publicitan como grandes políticas, y son políticas muy puntuales que no se generalizan para la gran mayoría que está requiriendo ese tipo de respuestas: obra pública inexistente, vivienda inexistente.
Yo creo que es fundamental un programa de incentivos: si el gobierno quiere recuperarse, tiene que crear un programa de inversiones en vivienda -creo yo- y en obras públicas estratégicas. Son rutas urgentes, porque esto va a traer, por supuesto, una mejora en la inyección de recursos y en la política monetaria. Ni hablemos de lo que pasa con el dólar y las diferencias que se están haciendo quienes especulan en el sistema financiero. No es por nada que los tres ejes que mejor andan en la Argentina son el tema mineral, el campo -que relativamente está bien- y el sector financiero.
El sector financiero es el que más beneficios ha tenido de este modelo, donde impacta también muy poco en la vida cotidiana de la gente y de los trabajadores, hoy con procesos de reducción de personal en muchas de las actividades bancarias a partir de la utilización de la inteligencia artificial y de todos estos adelantos tecnológicos que son inevitables.
«La Argentina atraviesa una situación muy preocupante»
-Otro diputado provincial del bloque justicialista, Santiago Pérez Pons, fiscaliza en términos ciudadanos al Gobierno y se presenta como testigo en una causa debido por un posible fraude gigantesco en Sáenz Peña.
-Eso es terrible, eso es terrible. Yo creo que Pérez Pons puso el dedo en la llaga exactamente por la situación que se planteó ahí. Primero y principal, digo yo, por la utilización de una entidad no oficial, lo cual habría que revisar, porque los municipios están, en general, obligados a trabajar con el Banco del Chaco como agente financiero.
Yo, en mi época de intendente y también como gobernador, entendía que ese era el lugar donde se deberían resguardar los recursos provinciales o encargarlos a ellos para que los manejen, en cierta medida, y así lograr los mejores rendimientos. Pero en este caso, evidentemente, hay una cuestión de irresponsabilidad.
Yo, al llevar a inversiones donde hoy se sienten prácticamente estafados por no estar el dinero, ni hablar de los sectores privados que también han caído en lo que fue la Bolsa Comercial del Chaco, que tiene detrás un peso tan importante, creo que la Justicia debe investigar a fondo para determinar si hubo negligencia, mala intención o, concretamente, situaciones de irregularidades generadas en forma de redes para beneficio de algunos.
Creo que esa tarea de Pérez Pons la está llevando muy bien: se está metiendo a fondo en el expediente para evitar cualquier tipo de maniobra que intente ocultar o dilatar, y sí clarificar esta situación. Entonces empiezan a aparecer también este tipo de cosas que la sociedad comienza a observar: si esto está pasando, resulta que no había plata, pero el sistema financiero tenía recursos importantes en municipios donde faltan cosas todos los días.
INDUSTRIA Y EMPLEO
-La diputada Analía Flores desde el bloque del justicialismo en el Chaco: «Nos piden actuar con coraje, pero el justicialismo hace política con coraje de manera muy diferente a como se está gobernando el Chaco». ¿Cómo debería plantearse el Gobierno desde la propuesta del justicialismo?
-Este gobierno inicialmente ya tuvo una lectura equivocada, y ahí comenzó a generar su crisis; es decir, no visualizó lo que iba a ocurrir, lo que estaba ocurriendo, y eso lo fue llevando cada vez más a profundizar una crisis económica que derivó en un proceso de endeudamiento mucho mayor.
Porque ellos dicen «pagamos la deuda», pero no pagaron la deuda: cambiaron la deuda que tenía el Chaco, que está plenamente justificada y explicada en el caso que me tocó a mí, y donde fue aprobada por unanimidad en la Cámara de Diputados, con un acuerdo político con la oposición.
No es que hayan pagado: la han renovado con intereses mucho mayores; han contraído una deuda a corto plazo, con asistencia nacional, usando todos los recursos financieros que existían en el Banco del Chaco a nivel nacional, en función del apoyo que tienen a partir de su alineamiento con la política nacional. Ellos son La Libertad Avanza en el Chaco y, desde ahí, se genera una crisis profunda que llevó a una administración que todos los días, y hoy ya no se puede tapar con los medios de comunicación pautados, muestra la situación del empleado público, de la salud, de la educación, la cláusula gatillo, la pérdida de salario, las rutas provinciales. Hay una serie de cuestiones que evidencian una magra administración.
El gobernador, que fue, creo yo, más asesorado económicamente a partir de su equipo, del cual rescato algunos aspectos, tiene cosas que quiero destacar. Por ejemplo, la eliminación de los piquetes: eso me parece excelente, aunque no es un caso local sino nacional, que tiene que ver también con un rol muy importante que tuvo la Justicia. En nuestro caso, en nuestras gestiones, no teníamos ese mismo acompañamiento que permitió «limpiar» las calles.
Pero también, a veces, se limita el derecho de expresión de algunos sectores, como vemos los miércoles en Buenos Aires con los jubilados, o en situaciones que se dan en el propio Chaco, donde el derecho de huelga o de reclamo empieza a volverse prácticamente inviable, porque creo que se exceden en las normativas que aplican o en las acciones de hecho que llevan adelante.
Pero, en definitiva, coincido en que eso es positivo. Segundo, la continuidad de algunas obras que venían con financiamiento externo: la ruta 13, que va a Villa Ángela, se continúa; es una obra muy importante que hemos peleado. Yo he luchado mucho y logré el primer tramo de financiamiento, y ese financiamiento continúa. Hoy está llegando la ruta a Charadai, y tengo entendido que se aprobó el financiamiento de los dos tramos pendientes para llegar a Villa Ángela. Eso es positivo.
También la continuidad del acueducto, que se menciona, aunque no lo veo reflejado en la realidad. Pero en la economía, en la gestión diaria y cotidiana del ciudadano, el transporte público, la energía, los servicios básicos, el sistema del Insssep, la obra social, hoy presentan una situación bastante complicada, con restricciones severas respecto de lo que históricamente brindaban a sus afiliados.
Hay un conjunto de factores que indican que la provincia no da para más, y creo que hay una ineficiencia en la apreciación, en la administración y en la gestión de los recursos. Eso nos lleva al único argumento que hoy tiene el gobierno: intentar responsabilizar a las gestiones anteriores, algo que ya perdió vigencia. Ya van más de dos años de gestión, y creo que deberían hacerse cargo.
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