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Los fallos en defensa del Atlético anulan los golazos de Lookman y Nahuel Molina | Fútbol | Deportes


Dos golazos, uno elaborado y culminado por Lookman y el otro un zurriagazo espectacular de Molina y tres concesiones en los tres goles del Madrid. Por ahí se le escapó al Atlético un derbi que jugó sin mucha presión. Para Diego Pablo Simeone, a su equipo le faltó “controlar más el juego, defender mejor, interpretar mejor las situaciones que se presentaban para poder atacar de otra manera”. “No fuimos capaces en ese momento del partido poner en juego todo esto que estoy contando”, abundó Simeone.

La alineación que dispusiera iba a delatar la trascendencia que el Cholo le concedía a una cita en la que el Madrid se jugaba la Liga y el Atlético seguir marcándole el paso al Villarreal en la pelea por el tercer puesto. Y por el once dispuesto, Simeone le dio prioridad máxima al duelo. Repitió el mismo equipo que se midió al Tottenham en Londres a excepción de Molina, por el que jugó Koke. El movimiento suponía que Llorente volviera a ejercer la doble función de central-carrilero.

La exuberancia física de Llorente fue el sostén del Atlético en los primeros minutos en los que el Madrid apretó. Ganó duelos a Vinicius y la primera vez que se fue decidido al ataque Griezmann lo dejó solo ante Lunin. Con hueco a derecha e izquierda, Llorente remató a la barriga del meta ucranio. La clara ocasión llegó al poco de que Valverde hubiera estrellado la pelota en el poste después de retratar a Hancko con un autopase largo. La ocasión de Llorente frenó al Madrid. De repente, el partido se jugaba a un ritmo pastoso que convenía al Atlético. En la banda, Simeone ordenaba la colocación cartesiana de sus futbolistas para ralentizar aún más la circulación del Madrid.

Estaban cómodos los futbolistas de Simeone con el paso lento de su rival. La gran preocupación del técnico era que algunos de sus futbolistas estuviera pendientes de las aventuras de Tchouaméni para descolgarse y asomarse al balcón del área. Hasta parecían aguardar tranquilos los futbolistas rojiblancos a que el Madrid se destapara en una transición. Fue Lookman el que la condujo y esperó a que Ruggeri le doblara pisando área. El italiano encontró a Giuliano y este soltó un taconazo para que Lookman superara por bajo a Lunin. Un gol de salón, que Simeone celebró de manera contenida. Defendió el tanto el Atlético hasta el intermedio con la pelota, con Griezmann como maestro de ceremonias.

“Lookman viene creciendo, v trabajando muy bien, dándonos cosas diferentes en ataque y lo necesitamos de esa manera. Lo estamos ayudando también a crecer en la parte defensiva para que nos dé también ese trabajo, que lo tiene. Es un chico con un corazón enorme y con una voluntad para aprender y querer mejorar increíble. Eso es buenísimo. Ojalá nos siga dando cosas importantes”, dijo el preparador argentino sobre el atacante nigeriano.

La sobriedad del primer tiempo la perdió el Atlético en el arranque del segundo. Comenzaron las concesiones que le hicieorn perder el partido. Cardoso perdió dos balones seguidos en el área propia por tocarlos mal y en el segundo Brahim Díaz ganó la línea de fondo y le sacó un penalti inocente a Hancko. El eslovaco picó y metió el pie sin necesidad. Vinicius no perdonó y Valverde tampoco cuando a Giménez le faltó contundencia para despejar un mal balón que le había enviado Ruggeri. Valverde lo porfió, se llevó el rebote y ejecutó con el exterior del pie a Musso. Simeone miró al cielo desesperado. Le alivió el golazo de Molina, un zambombazo con la derecha que voló hasta la escuadra derecha de Lunin.

El silencio se apoderó del Bernabéu hasta que Vinicius pudo controlar sin agobios la pelota en el pico del área. Tampoco encontró mucha oposición para conducir y prepararse la rosca que permite al Madrid seguir en la pelea por el título. “Esto nos debe servir para lo que viene. Tenemos rivales importantes por delante. Antes cualquier mínima situación que permitas, te van a hacer daño”, concluyó Simeone. Julián Alvarez reventó la pelota un palmo por debajo de la cruceta. Fue el mayor susto que se llevó el Madrid, con diez jugadores el último cuarto de hora porque Valverde cazó por detrás a Baena y vio la roja. Para Cardoso, ni la expulsión del volante charrúa le valió para darle el aprobado al colegiado. “Solo pitaba faltas hacia un lado”, dijo el mediocentro estadounidense. Las estadísticas recogieron solo dos faltas del Madrid y 15 del Atlético, pero esto no fue excusa para Simeone: “No creo que el tema de que no hayamos ganado haya sido por eso”.


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