Por qué es importante la isla Diego García, la base de Estados Unidos y Gran Bretaña en el Índico atacada por Irán


La base militar conjunta estadounidense-británica de Diego García, atacada este sábado con misiles iraníes, está situada es el atolón más grande del Archipiélago de Chagos y cuenta con una posición estratégica en el centro del Océano Índico.
El ataque de Irán causa alarma pues hasta ahora sus misiles no habían llegado a una distancia semejante, y pone en alerta a las fuerzas británicas, estadounidenses, y a sus socios de la OTAN.
Este nuevo episodio en la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra el país persa el 28 de febrero abre una serie de interrogantes. Aquí, algunas claves para entender por qué es importante esta isla en el Índico.
Esta isla con forma de herradura y rodeada de una laguna profunda, cuenta con una superficie de 27 km², y está localizada a medio camino entre África, el Golfo Pérsico, Asia meridional e Indonesia, aproximadamente a 1.600 kilómetros al sur de la India.
Su importancia geopolítica es vital por ser un puerto natural perfecto para grandes buques de guerra y portaaviones.
Actualmente está considerada indispensable para contrarrestar la creciente influencia de China en el Océano Índico y es una de las rutas marítimas por las que pasa gran parte del comercio mundial de petróleo.
Históricamente fue fundamental durante la Guerra Fría para vigilar a la extinta Unión Soviética y recientemente fue el punto de lanzamiento para misiones de combate en las guerras de Afganistán e Irak.
La base militar, conocida como Camp Justice (aunque renombrada Camp Thunder Cove en 2006), fue establecida en la década de 1970, y es una de las dos instalaciones claves de bombarderos en Asia-Pacífico, junto con Guam.
Cuenta con pistas de aterrizaje de 3.600 metros capaces de recibir B-52, B-1 y B-2 y aviones de carga como el C-17 Globemaster.
Tiene un puerto para hasta 30 buques de guerra y sirve como centro de comunicaciones satelitales, monitoreo espacial y almacenamiento de suministros para despliegues rápidos.
Su aislamiento geográfico, sumado a la ausencia de población civil y al acceso estrictamente restringido, la convierte en una posición inexpugnable. Estados Unidos ha renovado el contrato de alquiler de la base hasta al menos 2030.
La construcción de la base, iniciada en 1968, estuvo marcada por un contencioso humanitario, ya que el gobierno británico expulsó por la fuerza a los isleños, que fueron enviados a Mauricio y las Seychelles. Estos nativos llevan décadas reclamando legalmente su derecho al retorno.
La isla pertenece al Territorio Británico del Océano Índico (BIOT), pero la República de Mauricio la reclama como propia.
En febrero de 2019, la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) dictaminó que la descolonización de Mauricio no fue legal. La resolución, que incluye la devolución del archipiélago, no es vinculante, pero ha elevado la presión diplomática sobre Londres y Washington.
El Reino Unido firmó en mayo de 2025 un acuerdo con Isla Mauricio para la devolución de Chagos. El acuerdo, que aún no ha entrado en vigor, incluye una clausula por la que el Reino Unido seguirá arrendando la base de Diego García.
En enero de este año, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó de «gran estupidez» la decisión británica.
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