La plaga en los muslos de Courtois tras su rotura de cruzado: cinco lesiones en dos años | Fútbol | Deportes


El grito de Thibaut Courtois en el entrenamiento del 10 de agosto de 2023 al aterrizar sobre la pierna izquierda y romperse el ligamento cruzado anterior de la rodilla no solo atravesó la ciudad deportiva del Real Madrid en Valdebebas. Trazó también una frontera entre lo que sucedía con sus muslos antes de aquel día y lo que han sufrido después. Desde que se recuperó de aquella rotura en la rodilla izquierda y de la del menisco interno de la otra, cuando estaba a punto de volver en marzo de 2024, ha sufrido cinco lesiones musculares en los muslos (aductor, abductor y cuádriceps), una zona que no se había dañado antes. El último episodio, una rotura del recto anterior del cuádriceps derecho, se produjo el martes en el estadio del Manchester City, y le tendrá fuera de combate alrededor de un mes y medio, según las estimaciones del club, suficiente para perderse la eliminatoria de cuartos de final de la Champions contra el Bayern Múnich. Y por supuesto, el derbi del domingo contra el Atlético de Madrid en el Bernabéu (21.00, Movistar).
El problema comenzó durante el calentamiento de la vuelta de los octavos en el Etihad. El portero del Madrid sintió molestias en el muslo derecho, pero consideró que se encontraba en condiciones de jugar. Sin embargo, durante el descanso Andriy Lunin, su suplente, se quedó calentando sobre el césped, y ya no se volvió a ver a Courtois en el campo en el segundo tiempo. El club explicó entonces que había referido una sobrecarga en el abductor derecho. No parecían demasiado alarmados después de las primeras exploraciones.
De hecho, pese a las molestias durante el calentamiento, Courtois realizó cuatro paradas en los primeros 45 minutos, una de ellas de especial dificultad. Como la del 23, cuando Haaland remató a bocajarro en el área pequeña un centro de Doku y el belga respondió con unos reflejos extraordinarios. El portero sostuvo al Madrid durante el intenso arreón inicial del equipo de Guardiola. Pero solo aguantó hasta el descanso. Aunque según las explicaciones posteriores de Álvaro Arbeloa, su cambio respondía más a la precaución que a un imperativo médico acuciante: “Courtois tenía unas molestias. Él estaba queriendo seguir, pero creo que no era necesario correr ningún tipo de riesgo porque tenemos en cuatro días otra final, un derbi importantísimo”, dijo. Y ese del domingo en el Bernabéu es precisamente el primer partido que se perderá.
El portero salió del Etihad después del partido caminando sin signos demasiado aparatosos de cojera. “Veremos en las pruebas”, dijo al pasar junto a un grupo de periodistas arrastrando una pequeña maleta con ruedas. Pero las pruebas tenían que esperar. Los servicios médicos del club consideraban que no tenía sentido realizarlas hasta este jueves, unas 36 horas después del percance. La imagen que se hubiera obtenido antes no resultaría fiable. De modo que este jueves por la mañana revisaron la pierna derecha del belga y encontraron esa rotura en el recto anterior del cuádriceps.
Courtois sufrió la primera lesión en esa zona del cuerpo después del cruzado el 29 de septiembre de 2024, en el derbi de los mecheros en el Metropolitano. Al llegar al tiempo añadido se tocó el muslo izquierdo y pidió a Fede Valverde que sacara de puerta por él. Más tarde se supo que tenía una rotura en el abductor de la pierna izquierda. Esa noche se había tenido que dedicar de manera especialmente intensa a los pases largos: dio 16, según los registros de Hudlstatsbomb, cuatro veces más que la media de 3,9 que registró esa temporada.
Menos de un mes más tarde, se lesionó el aductor de la misma pierna en Champions contra el Borussia. En ese choque solo recurrió a dos balones largos, pero era solo el segundo después de la rotura anterior. Fuentes del club ya relacionaron el episodio con la grave lesión de rodilla: “Sufrir una rotura de ligamento cruzado ocasiona esto. El jugador comienza a extenuar músculos y tendones de su tren inferior que antes no trabajaban de esa manera”. Sobre todo el primer año, decían.
En estos dos primeros episodios tan seguidos, el belga estaba en los meses iniciales de su recuperación. Volvió a jugar el 4 de mayo, disputó solo cinco partidos y tuvo vacaciones de verano. El derbi era su décimo encuentro del nuevo curso.
Volvió a caer en marzo de 2025, cuando en una concentración con Bélgica le encontraron una sobrecarga en el aductor izquierdo. En noviembre de ese año los problemas pasaron a la otra pierna: lesión en el aductor largo de la derecha. Hasta el percance del martes, también en la derecha. En las lesiones no siempre puede identificarse una única causa, pero tanto el primer episodio de 2024 como el de esta semana coinciden con acumulaciones extraordinarias de pases largos. Los 35 días anteriores a romperse el martes sumó 110. El mes anterior a la lesión de marzo de 2025, 105. Cuando le sucedía eso antes del cruzado, no sufrían los muslos.
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