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El Villarreal sentencia en media hora frente a una Real Sociedad que concedió demasiado | Fútbol | Deportes

El Villarreal resolvió el duelo ante la Real Sociedad con una contundencia impropia de un enfrentamiento entre aspirantes europeos. En apenas media hora, el equipo castellonense dejó el partido prácticamente sentenciado con un 3-0 que reflejaba fielmente lo ocurrido sobre el césped: superioridad, ritmo y una fluidez ofensiva que desbordó por completo al conjunto donostiarra.

3


Luiz Júnior, Renato Veiga, Santiago Mouriño, Pau Navarro, Alfonso Pedraza, Alberto Moleiro (Alfon González, min. 73), Nicolas Pépé, Santi Comesaña (Thomas Partey, min. 88), Pape Gueye (Dani Parejo, min. 88), Gerard Moreno (Tajon Buchanan, min. 73) y Georges Mikautadze (Tani Oluwaseyi, min. 88)

1


Álex Remiro, Igor Zubeldia (Duje Caleta-Car, min. 53), Sergio Gómez, Jon Aramburu (Aritz Elustondo, min. 67), Jon Martín, Gonçalo Guedes, Jon Gorrotxategi (Luka Sucic, min. 45), Ander Barrenetxea, Carlos Soler, Mikel Oyarzabal (Arsen Zakharyan, min. 81) y Brais Méndez (Orri Óskarsson, min. 67)

Goles
1-0 min. 6: Gerard Moreno. 2-0 min. 14: Georges Mikautadze. 3-0 min. 22: Nicolas Pepe. 3-1 min. 46: Luka Sucic

Arbitro Miguel Ángel Ortiz Arias

Tarjetas amarillas
Jon Aramburu (min. 37), Gonçalo Guedes (min. 77), Matarazzo (min. 84)

El primer golpe llegó pronto, en el minuto 7, cuando Gerard Moreno se elevó en el área para cabecear a la red un centro medido, abriendo una grieta que la Real no supo cerrar. El Villarreal, lejos de contemporizar, mantuvo la presión alta y la circulación ágil, encontrando espacios con una facilidad pasmosa. El 2- 0 fue obra de Georges Mikautadze, que culminó una jugada colectiva que evidenció la desorganización defensiva visitante. Sin tiempo para reaccionar, la Real volvió a encajar otro golpe: Nicolas Pépé firmó el tercero con un remate certero que terminó por desarmar cualquier intento de resistencia.

La Real Sociedad amagó con reaccionar tras el descanso. Un tanto de Sučić nada más arrancar la segunda mitad devolvió momentáneamente la tensión al encuentro, pero fue un espejismo. El conjunto blanquiazul dio un paso adelante, sí, pero sin la claridad necesaria para inquietar de verdad al Villarreal. De hecho, las ocasiones más nítidas siguieron cayendo del lado local. Mikautadze fue el atacante más incisivo durante todo el encuentro y solo las intervenciones de Álex Remiro evitaron que el marcador alcanzara cotas aún más severas.

En definitiva, la superioridad del Villarreal fue tan evidente como incontestable en un duelo que la Real Sociedad había señalado como una oportunidad estratégica para dar un paso de gigante en sus aspiraciones europeas. Pero La Cerámica volvió a marcar diferencias: el conjunto castellonense, que ya suma 37 puntos como local -tercer mejor registro del campeonato-, convirtió su estadio en un escenario inabordable, imponiendo ritmo, precisión y pegada desde el inicio y desactivando cualquier intento visitante de sostener el pulso.


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