Axel Kicillof consolida su plataforma política rumbo a las presidenciales

El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, formalizó en La Plata la creación del Centro de Estudios Derecho al Futuro, concebido como una usina de pensamiento estratégico orientada a sustentar una proyección nacional con horizonte en las elecciones presidenciales de 2027, en un acto realizado en el Teatro Coliseo Podestá que congregó a referentes políticos, sindicales, académicos y territoriales.
La iniciativa se inscribe en una arquitectura política cuidadosamente diseñada, en la que la producción de contenido programático adquiere centralidad como instrumento de construcción de legitimidad y diferenciación, con el objetivo de delinear un modelo de país alternativo y dotar de densidad conceptual a su eventual candidatura presidencial.
Durante su intervención, el mandatario definió el lanzamiento como «una convocatoria a hacer política. Un punto de arranque. Un comienzo», subrayando el carácter inaugural del espacio y su vocación de constituirse en ámbito de debate, elaboración y articulación de propuestas de alcance federal.
El documento fundacional, titulado «Diez mentiras. Una realidad», fue presentado como el eje vertebrador del pensamiento del espacio, desde el cual se busca interpelar el rumbo económico nacional y construir una narrativa política que articule diagnóstico crítico con proyección de futuro.
Kicillof enfatizó además que el think tank tendrá un carácter «abierto y federal», al señalar que se propone que «en todos los rincones de nuestro país se despierte la célula dormida para imaginar y debatir otra agenda», estableciendo así una convocatoria amplia que trasciende los límites territoriales de la provincia.
DIAGNÓSTICO ECONÓMICO Y DISPUTA NARRATIVA
En el desarrollo de su discurso, Kicillof trazó un diagnóstico severo de la situación económica, afirmando que «es mentira que la economía crece» y describiendo un escenario de «estancamiento» atravesado por un «consumo destruido, un comercio destruido y una industria en situación calamitosa».
El mandatario cuestionó de manera integral los principales indicadores oficiales, al sostener que «es una mentira que el empleo crece» y negar la existencia de un flujo significativo de inversión extranjera, configurando así una lectura alternativa del desempeño económico nacional.
En ese mismo registro, rechazó que la inflación se encuentre bajo control y desestimó la narrativa oficial sobre la reducción impositiva, señalando como «otra mentira» la supuesta baja de impuestos, en un intento por desarticular los ejes discursivos del gobierno nacional.
Uno de los momentos de mayor densidad política se produjo cuando calificó como «la peor de las mentiras» la idea de que el ajuste recae sobre los sectores privilegiados, y sostuvo que «la casta viaja muy tranquila en el avión presidencial», en alusión a un episodio vinculado a la cúpula gubernamental.
El gobernador también definió a la gestión del presidente Javier Milei como «un corso a contramano» y afirmó que «no hay país del mundo que no esté pensando en apoyar la producción nacional», planteando una crítica estructural a la orientación económica y geopolítica del Ejecutivo.
Sustento político
El acto dejó al descubierto el nivel de respaldo político, con la presencia de intendentes bonaerenses, funcionarios provinciales, economistas, dirigentes sindicales y representantes del sistema universitario, configurando un entramado de apoyos que combina gestión, territorio y producción de conocimiento.
Entre los asistentes se destacaron figuras del gabinete y del universo político del gobernador, así como especialistas que aportan sustento técnico a la construcción programática, en una convergencia que busca integrar acción política con elaboración conceptual.
Kicillof compartió el escenario con dirigentes de peso territorial, entre ellos el intendente de La Plata, Julio Alak, y el jefe comunal de Avellaneda, Jorge Ferraresi, en un contexto atravesado por proyecciones políticas hacia la renovación de liderazgos en la provincia.
El mandatario subrayó la amplitud de la convocatoria al afirmar que «nos escuchan intendentes de todo el país», reforzando la idea de una construcción que excede lo bonaerense y aspira a proyectarse como alternativa nacional.
El cierre del acto estuvo marcado por el cántico «Presidente. Axel Presidente», expresión que sintetizó el clima político del encuentro y explicitó la intención de posicionar su figura en la disputa por el liderazgo del peronismo y en el escenario electoral general.
Expansión territorial
En simultáneo con el lanzamiento programático, Kicillof avanzó en la expansión de su espacio hacia la ciudad de Buenos Aires, donde presentó el Movimiento Derecho al Futuro como herramienta de construcción política en un distrito históricamente adverso al peronismo.
El acto en el Teatro Picadero fue concebido como la «piedra fundacional» del movimiento en la capital, con el objetivo de disputar presencia política en un territorio dominado por otras fuerzas y ampliar la base de sustentación de su proyecto.
La estrategia de desembarco busca articular una red de organizaciones sociales, gremiales y políticas con inserción en la ciudad, integrando estructuras preexistentes bajo un mismo sello que funcione como plataforma de proyección nacional.
En ese marco, alrededor de 150 organizaciones confluyen en el armado, incluyendo espacios como La Patria es el Otro, Kilómetro Cero y Patria y Futuro, configurando una estructura heterogénea orientada a respaldar la figura del gobernador.
Este proceso, planificado con anterioridad y reactivado tras el reordenamiento interno del peronismo, constituye un paso clave en la consolidación de una estrategia de alcance nacional que combina territorialidad, organización y narrativa política.
Proyección nacional
La construcción política impulsada por Kicillof se despliega en paralelo en distintos puntos del país, como lo demuestra su participación en encuentros en otras provincias, en el marco de una agenda orientada a consolidar presencia federal.
El mandatario sintetizó el horizonte de su iniciativa al afirmar que busca «construir un proyecto para la Argentina», planteando la necesidad de debatir un modelo alternativo en todo el territorio nacional y de articular consensos amplios.
La creación del think tank, el lanzamiento del movimiento político y la expansión territorial se integran así en una estrategia coherente, destinada a estructurar una candidatura presidencial con sustento programático, respaldo político y proyección federal.
Este proceso se desarrolla en un contexto de tensiones con el gobierno nacional, que incluye disputas institucionales y diferencias en materia económica, lo que refuerza el carácter opositor de su posicionamiento.
Se remarca que, en conjunto, las acciones desplegadas delinean un esquema de acumulación política progresiva, basado en la articulación de actores, la producción de ideas y la expansión territorial como pilares de su proyección electoral.
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