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Musso y el mejor Julián Alvarez dan el pase al Atlético, que se enfrentará al Barça en cuartos | Fútbol | Deportes

Primero Musso y después Julián Alvarez sostuvieron al Atlético en el Tottenham Stadium para certificar su pase a los cuartos de final, donde le espera el Barcelona. En los peores momentos para su equipo emergieron primero el meta y después el atacante. Tuvo que empatar por dos veces el Atlético, derrotado en el último minuto por un penalti inocentón de Giménez. Pasaron los rojiblancos, pero ante el Barça de Flick tendrán que ajustarse en defensa.

3


Guglielmo Vicario, Cristian Romero (Kevin Danso, min. 80), Micky van de Ven, Radu Dragusin (Destiny Udogie, min. 65), Djed Spence, Archie Gray (Conor Gallagher, min. 80), Pedro Porro (Lucas Bergvall, min. 73), Xavi Simons, Mathys Tel (Callum Olusesi, min. 80), Pape Matar Sarr y Randal Kolo Muani

2


Juan Musso, Matteo Ruggeri, Dávid Hancko, Nahuel Molina (Koke, min. 63), Robin Le Normand, Marcos Llorente, Giuliano Simeone (José María Giménez, min. 86), Ademola Lookman (Alexander Sørloth, min. 62), Johnny Cardoso, Julián Alvarez (Nico González, min. 83) y Antoine Griezmann (Álex Baena, min. 83)

Goles
1-0 min. 29: Randal Kolo Muani. 1-1 min. 46: Julián Álvarez. 2-1 min. 51: Xavi Simons. 2-2 min. 74: Hancko. 3-2 min. 89: Xavi Simons

Arbitro Daniel Siebert

Tarjetas amarillas
Ruggeri (min. 27), Tudor (min. 47), Lookman (min. 55), Pedro Porro (min. 56), Guglielmo Vicario (min. 57), Cristian Romero (min. 69), Iyenoma Destiny Udogie (min. 71), Sörloth (min. 91)

La titularidad de Le Normand en vez del dominante central en el que se ha convertido Marc Pubill fue la decisión más relevante de Simeone para configurar el once. Pubill sentía molestias en las costillas y el preparador argentino escogió a Le Normand por delante de Giménez y Lenglet. El zaguero hispanofrancés se juega acudir al Mundial con la jerarquía de titular y este curso está tocando más el banquillo de lo que esperaba. Un cambio de aires en el próximo mercado si su situación no mejora no es descartable. Y estuvo exigido Le Normand desde el primer balón.

El saque del centro del campo del Tottenham acabó en Vicario, que mostró una de las recetas del Tottenham para alcanzar una gesta que se presentaba complicada. El meta soltó una patada larga y al rechace de Le Normand acudieron los jugadores de Tudor en plan guerrilla vietnamita. Juego aéreo, exuberancia física y velocidad en los costados. Con esos argumentos encajonó el Tottenham a un Atlético que tardó unos cuantos minutos en pasar del centro del campo. Eso sí, la primera vez que lo hizo marcó gol, aunque Lookman estaba en fuera de juego cuando empujó el centro de Llorente. Este mismo, al poco, le hizo un roto a Spence y cuando de nuevo el atacante nigeriano se disponía a marcar a placer le rebañaron el disparo. Ahí se quedó varado el Atlético hasta el tramo final del primer tiempo. Los empellones del Tottenham y la incapacidad para salir de la presión a la que era sometido le anclaron en el área de Musso. Gray y Sarr se imponían en los duelos en el medio y trataban de lanzar a Tel y a Simons. Fue una rosca del primero la que pilló a toda la defensa del Atlético de campo y playa. Perdió la marca Le Normand y Molina no se enteró de que a su espalda estaba Kolo Muani. El salto y el cabezazo picado del delantero francés fueron de libro. Musso solo pudo contemplar la lindeza del remate clavado a un par de metros.

El gol tuvo ese efecto mariposa que enciende a las gradas. Cualquier saque de banda o de esquina convertía las tribunas en una caldera. A fuerza de un fútbol básico, muy directo y a la carrera, el Tottenham tuvo en el alambre al Atlético cuando Tel se quedó mano a mano con Musso. Éste, rodillas en tierra, clavó el Cristo argentino para detener el disparo. Rugían las plateas y el Atlético solo se sacudió el agobio en los últimos cinco minutos previos al descanso. Un disparo lejano de Julián que silbó el larguero dio paso a otro de Giuliano desde fuera del área. La rectificación de Vicario después de que la pelota se emponzoñara tras tocar en la cabeza de Pedro Porro fue milagrera.

Con ese susto se fue el Tottenham a los vestuarios y de ellos salió un Atlético más enérgico. A los dos minutos de la reanudación, Julián Alvarez apagó el inflamado coliseo londinense. Primero forcejeó con Xavi Simons en la media luna del área de Musso para arrebatarle la pelota y después se lanzó a toda mecha a acompañar el contragolpe que lanzó Giuliano para Lookman. El centro del nigeriano lo hizo bueno Julián Alvarez. También los centrales locales, que le dejaron recibir, girarse y armar el disparo. Y el argentino lo clavó en la escuadra. Demasiadas facilidades para un jugador con esa pegada que poco a poco va recuperando el nivel que se le exige. Y tuvo que mostrarlo de nuevo después de que Xavi Simons ajustara una rosca imposible para Musso.

Se reavivó el fuego en las gradas y Musso evitó angustias con una parada salvadora a un toque con el exterior de Pedro Porro. Tuvo que volver Julián a marcar diferencias como corresponde a un jugador de su talla. Había hecho el primer el gol y provocó con un tiro libre dañino el saque de esquina que supuso el empate. Él mismo lo ejecutó para que Hancko lo cabecera en el primer palo. La noche pudo ser redonda para el argentino si Vicario no le hubiera ganado el mano a mano después de que rompiera a dos defensas con un cambio de ritmo y un recorte. También le faltó un poco de generosidad con

Sorloth después de robarle la cartera a Spence y plantarse ante Vicario, El noruego estaba solo, pero no recibió el pase que esperaba. El egoísmo de los goleadores, que le dicen, aunque el argentino no suela serlo. Estaba sentenciada ya la eliminatoria, aunque el penalti que convirtió Simons en el minuto 90 y un último arreón orgulloso del Tottenham sembraron algo de temor. El tiempo ya daba como imposible una debacle.


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