un alto negociador con Irán dijo que la guerra fue «precipitada» porque Teherán había hecho propuestas serias sobre su plan nuclear


Un alto funcionario británico estuvo en las negociaciones con los iraníes y creyó que no era necesaria una guerra precipitada. Su presencia puede justificar el rechazo de Gran Bretaña a participar en la guerra contra Irán.
El asesor de seguridad nacional británico, Jonathan Powell, asistió a las conversaciones finales entre Estados Unidos e Irán en Ginebra. El asesor de seguridad nacional de Sir Keir Starmer y experto mediador consideró que la oferta de Teherán sobre su programa nuclear era “lo suficientemente significativa como para evitar una guerra precipitada”.
Powell opinó que se habían logrado avances en Ginebra y que el acuerdo propuesto por Irán era «sorprendente», según fuentes informaron al diario británico The Guardian.
Dos días después de finalizar las conversaciones, y tras acordarse una fecha para una nueva ronda de conversaciones técnicas en Viena, Estados Unidos e Israel lanzaron el ataque contra Irán, sin avisarle a sus socios.
La presencia de Powell en las conversaciones y su conocimiento detallado de su desarrollo fueron confirmados por tres fuentes. Una fuente indicó que Al Busaidi, canciller de Omán, se encontraba en la residencia del embajador de Omán en Cologny, actuando como asesor. Refleja la preocupación generalizada sobre la experiencia estadounidense en las conversaciones, representada por Jared Kushner, yerno de Donald Trump, y Steve Witkoff, enviado especial de Trump para diversos asuntos, que carecen de experiencia diplomática.
Kushner y Witkoff habían invitado al argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), a las conversaciones de Ginebra para que aportara su experiencia técnica. Aunque Kushner afirmaría más tarde que él y Witkoff tenían un conocimiento bastante profundo de los temas relevantes.
Expertos nucleares señalarían posteriormente que las declaraciones de Witkoff sobre el programa nuclear iraní estaban plagadas de errores fundamentales.
Powell cuenta con una dilatada experiencia como mediador y su propia fundación sobre tema: desde Irlanda del Norte, el acuerdo nuclear de la Troika con Irán, y Chagos, entre otros.
Una fuente indicó que Powell llevó consigo a un experto de la Oficina del Gabinete del Reino Unido. Un diplomático occidental comentó: «Jonathan creía que se podía llegar a un acuerdo. Pero Irán aún no estaba del todo preparado, especialmente en lo referente a las inspecciones de la ONU a sus instalaciones nucleares».
Un exfuncionario, informado sobre las conversaciones de Ginebra por algunos de los participantes, declaró: «Witkoff y Kushner no llevaron consigo un equipo técnico estadounidense. Utilizaron a Grossi como su experto técnico. Pero esa no es su función. Así que Jonathan Powell llevó a su propio equipo».
«El equipo británico se sorprendió por la propuesta iraní», añadió el exfuncionario. «No era un acuerdo completo. Pero representaba un avance y era improbable que fuera la oferta final de Irán. El equipo británico esperaba que la siguiente ronda de negociaciones se desarrollara sobre la base de los avances logrados en Ginebra», sostuvo la fuente.
La siguiente ronda de conversaciones debía celebrarse en Viena el lunes 2 de marzo. Pero nunca tuvo lugar. Estados Unidos e Israel habían lanzado su ataque a gran escala dos días antes, después de una llamada telefónica de Benjamin Netanyahu a Donald Trump. Y el principal mentor de las negociaciones iraníes, Ali Larijani fue ejecutado hoy por Israel.
La asistencia de Powell a las conversaciones de Ginebra, así como a una serie de reuniones previas a principios de mes en la ciudad suiza, ayuda a explicar en parte la reticencia del gobierno británico a respaldar el ataque estadounidense contra Irán. Una reticencia que ha sometido la relación entre el Reino Unido y Estados Unidos a una tensión sin precedentes.
El Reino Unido no vio pruebas contundentes de una amenaza inminente de un ataque con misiles iraníes contra Europa, ni de que Irán estuviera adquiriendo un arma nuclear. Esta es la primera vez que queda claro que Gran Bretaña estaba tan involucrada en las conversaciones y, por lo tanto, tenía buenas razones para decidir si se habían agotado las opciones diplomáticas y si un ataque estadounidense era necesario.
En cambio, el Reino Unido consideró “el ataque ilegal y prematuro”, ya que Powell creía que “seguía abierta la posibilidad de una solución negociada al problema de larga data de cómo Irán podría asegurar a Estados Unidos que no buscaba un arma nuclear”.
Downing Street declinó hacer comentarios al respecto. La presencia de Powell en las conversaciones de Ginebra o su opinión sobre ellas.
Keir Starmer ha sido duramente criticado por Trump por no haber apoyado más el ataque estadounidense, incluyendo su negativa inicial a permitir que Estados Unidos utilizara bases militares británicas, y por autorizar su uso con fines defensivos solo después de que Irán comenzara a atacar a los aliados del Reino Unido en el Golfo.
Trump advirtió que podría ser perjudicial para la OTAN si sus Estados miembros europeos no responden a su llamado a ayudar a abrir el estrecho de Ormuz, una demanda que ha sido rechazada. Las conversaciones indirectas en Ginebra entre Irán y Estados Unidos fueron mediadas por el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr bin Hamad Al Busaidi.
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