El fenómeno Caitlin Clark renueva a Estados Unidos | Baloncesto | Deportes


Anotar 17 puntos y repartir 12 asistencias en el debut con la selección absoluta es un registro fuera de lo común. Pero todo lo es cuando Caitlin Clark juega al baloncesto. La base nacida en Des Moines, Iowa, hace 24 años, se estrenó el pasado miércoles con Estados Unidos convertida ya en una estrella de la WNBA. Y como sucedió en su carrera universitaria con Iowa y ahora en la gran Liga con Indiana Fever, irrumpió a lo grande en el PreMundial de Puerto Rico. Todos sus tiros de campo fueron triples (anotó cuatro de cinco), su gran especialidad junto a una privilegiada visión de juego. Esta noche (22.00, Teledeporte), en su último partido del torneo y con las dos selecciones ya clasificadas, España tendrá enfrente al fenómeno Caitlin Clark.
Salió a la pista a mediados del primer cuarto contra Senegal. En tres ataques seguidos repartió tres asistencias, pero no acabó de sacudirse el óxido hasta que cantó su primer triple. Fue entonces cuando Clark sintió que había vuelto definitivamente después de no jugar desde julio pasado debido a las lesiones de ingle y tobillo. “Pensé que iba a estar ansiosa, pero simplemente estaba emocionada”, contó después de jugar 19 minutos en su debut; “no hay nada como correr y divertirse. Me alegra estar súper sudada y haber podido jugar al baloncesto. Cuando conseguí esos primeros tres puntos recuperé enseguida las sensaciones”.
Estados Unidos celebró el primer partido internacional de Caitlin Clark y el estreno también de otras dos figuras, Paige Bueckers y Angel Reese, dentro de un proceso de renovación de los estrellatos de cara al Mundial de Berlín, del 4 al 13 de septiembre, y sobre todo a los Juegos de Los Ángeles 2028. La seleccionadora, Kara Lawson, destacó la capacidad de la base de Indiana Fever para conectar al resto de piezas. “Además de ser una gran anotadora, es una de las creadoras de juego más dinámicas del mundo. Este es el equipo con más talento en el que ha jugado y lo aprovecha”, comentó. “Solo quiero hacerle el juego más fácil a las demás”, afirmó Clark, que en el PreMundial promedia 12,8 puntos y 6,3 asistencias por encuentro.
La historia se escribe a golpe de récord. Máxima anotadora en la historia del baloncesto femenino universitario, número uno del draft en 2024, en su primer curso en la WNBA fue elegida novata del año con 66 de 67 votos tras destrozar el registro de asistencias en una temporada y sumar medias de 19,2 puntos, 5,7 rebotes y 8,4 pases por encuentro. El boom dejó pequeños muchos pabellones: el Washington Mystics-Indiana Fever batió el récord de asistencia, 20.711 espectadores.
“Su capacidad de tiro, su visión del campo, el saber estar y su toma de decisiones para el pase son una auténtica barbaridad, sobre todo haciéndolo con esa naturalidad y facilidad cuando tiene toda la presión de estar siempre bajo el foco”, comenta Amaya Valdemoro, única española en el Salón de la Fama de la WNBA, que destaca también el valor de la estrella fuera de la cancha: “Es importantísima en el crecimiento e igualdad del baloncesto femenino. Es quien más lo ha globalizado y ha dado más visibilidad al juego junto a Reese y Bueckers”.
Clark no acudió a los Juegos de París y su estreno con la selección se hizo esperar hasta este PreMundial. España encara la gran prueba para medir su nivel después de ganar con facilidad a Nueva Zelanda, Senegal y Puerto Rico y perder contra Italia cuando la clasificación mundialista ya estaba atada. Estados Unidos es el Everest, ganadoras de ocho oros olímpicos seguidos, todos desde Atlanta 96, con una racha de 61 victorias consecutivas en los Juegos que es la mejor de cualquier equipo. Hay que rebobinar a las semifinales del Mundial de 2006, contra Rusia, para encontrar una derrota norteamericana en la gran pasarela internacional. Un equipazo con una jugadora única.
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