un hombre golpeó y mató a su hijo de 15 años y lo tiró a una zanja


Un crimen conmociona a la sociedad de Uruguay por la edad de la víctima, la relación que tenía con el homicida, y la manera en que se produjo. Un chico de 15 años apareció muerto en una cuneta de un barrio periférico de Montevideo y, tras las primeras investigaciones, la policía detuvo a su padre y lo acusó de asesinarlo a golpes.
Jonathan Correa tenía 15 años y vivía junto a su familia (padre, madre, y hermana de 9) en el barrio Flor de Maroñas, en los suburbios de la capital uruguaya. Iba a una escuela secundaria de la zona, donde ya habían notado que varias veces llegó a clases con claras señales de que lo habían golpeado y llegaron a denunciar la situación sin resultados.
El jueves 5 de marzo por la noche discutió con su padre, Jonathan Calero, de 36 años -algún testimonio mencionó que originada en que el chico no había entrado a la casa a la perra de la familia-, y de la discusión la situación pasó a los golpes de puño y las patadas.
Después de la brutal paliza, el padre mandó a dormir al chico, pero durante la madrugada el agresor se despertó. Fue a donde estaba su hijo y vio que no tenía signos vitales, por lo que descartó el cuerpo sin vida del adolescente en una cuneta.
Horas después, ante la ausencia del chico en su casa paterna, sus familiares se movilizaron para buscarlo y terminaron encontrando el cuerpo del menor en una zanja cerca del cruce de las calles Costanera Maestra Aurelia Viera y Puntas de Soto, en Flor de Maroñas, a pocos metros de su casa.
Las primeras pericias dieron una idea del salvajismo con el que había sido golpeado Jonathan. «Eran tantas las lesiones internas que no se pudo constatar dónde había iniciado el sangrado“, expresó el equipo fiscal, y describió que el cuerpo del menor estaba “morado” a raíz de la violencia.
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