Masters de Indian Wells 2026: Ni Nadal, ni Djokovic ni Federer iban tan rápido: la pista dura ensalza al implacable Alcaraz | Tenis | Deportes

Dice Carlos Alcaraz (6-3 y 6-4 a Cameron Norrie, en 1h 33m) que no es el momento de beber el Dropshot (Dejada), el cóctel oficial del Masters 1000 de Indian Wells. No todavía. Tal vez la noche del domingo, ya verá. “Aún no lo he probado, pero cuando termine el torneo probablemente lo haga para comprobar cómo sabe. Pero aún no… De momento elijo hacer las dejadas”, bromea después de lograr el pase a las semifinales el tenista de El Palmar, quien preguntado por esa especialidad que a él tanto domina, la de acariciar la pelota y dejarla muerta justo al sobrepasar la red, también escoge: “Diría que Moutet tiene el mejor toque, aunque el de Djokovic es maravilloso. Y el de Dimitrov, también”.
Alcaraz está feliz. Y no solo por el hecho de que haya accedido por quinta vez consecutiva a la penúltima ronda de California, logro que hasta ahora solo habían registrado Rafael Nadal y Djokovic. La cosa sencillamente funciona. Desde hace un año colecciona victorias y, sobre todo, sensaciones, acrecentadas en este primer trimestre en el que ha demostrado una capacidad de concentración extraordinaria. A sus 22 años, el murciano ha acelerado el proceso natural de todo jugador y se desempeña desde la perspectiva que concede la veteranía, conjugando el sueño de todo entrenador: cabeza, táctica, golpes. El equilibrio. Algo así como una perfecta armonía que se refleja día tras día.
No pierde la esencia —lo mismo sigue haciendo malabares como rutina prepartido (“¿por qué no, si desde que lo hago funciona?”) que sigue el juego a un grupo de aficionados y se disfraza de abeja (“me dijeron ‘póntelo, póntelo’, así que lo he hecho por ellos”)— y va consolidando un giro de tuerca que le ha convertido en una máquina de competir. Juega Alcaraz para la gente, como siempre, del mismo modo que transmite estar concienciado para alcanzar la última dimensión. Desde que empezó sus registros se equiparan con los de los mejores y los de estos días continúan guiándolo hacia lo más exclusivo. Disputaba ante Norrie su partido 200 sobre pista dura y el triunfo trajo consigo otra muesca diferencial.
| 200 PARTIDOS EN DURA | TRIUNFOS DEL 1 AL 100 | DEL 101 AL 200 | TOTAL |
|---|---|---|---|
| Jimmy Connors (EE UU) | 85 | 95 | 180 |
| John McEnroe (EE UU) | 84 | 91 | 175 |
| Ivan Lendl (RCH / EE UU) | 85 | 87 | 172 |
| Boris Becker (ALE) | 80 | 81 | 161 |
| Mats Wilander (SUE) | 83 | 77 | 160 |
| Stefan Edberg (SUE) | 76 | 83 | 159 |
| Carlos Alcaraz (ESP) | 74 | 84 | 158 |
| Pete Sampras (EE UU) | 70 | 85 | 155 |
| Novak Djokovic (SER) | 73 | 80 | 153 |
| Andre Agassi (EE UU) | 73 | 79 | 152 |
| Rafael Nadal (ESP) | 71 | 73 | 150 |
| Roger Federer (SUI) | 65 | 80 | 145 |
Alcaraz nació en la tierra batida, pero los números firmados en ese intervalo (el de los 200 partidos) le señalan inevitablemente como un fuera de serie. Ha ganado 158 de ellos, por lo que supera a su compañero de viaje, Jannik Sinner (154), y también a los grandes tótems históricos: sin ir más lejos Novak Djokovic (153), Pete Sampras (155), Andre Agassi (152), Rafael Nadal (150) o Roger Federer (145). Precisamente, hoy por hoy sigue los pasos del suizo en términos globales, con un promedio de victorias —habiendo jugado un mínimo de 200 duelos— del 82%; es decir, prácticamente calcado al de Nadal o el sueco Björn Borg, y por encima de Rod Laver o el propio Sinner (79%).
Cambio a la inversa
El italiano se medirá este sábado (21.30, Movistar+) con el alemán Alexander Zverev, habiéndose deshecho uno y otro de Learner Tien Arthur Fils respectivamente. Tratan de seguir ambos, en cualquier caso, el infernal ritmo marcado por Alcaraz, que no afloja y se encontrará en el segundo cruce (alrededor de las 23.30) con el ruso Daniil Medvedev. Le encara habiendo ganado todos los partidos del año (16 de 16) y prolongado su excelente secuencia en el formato dura-aire libre: son 34 triunfos sucesivos, luego iguala la serie de Sampras (1994) y solo tiene por delante a Federer (46 entre 2005 y 2006) y Jimmy Connors (55 entre el 73 y el 76). No obstante, Medvedev no pierde la fe.
El ruso, de 30 años y 11º del mundo, también viene de cambios y cerró en septiembre una prolongada relación de ocho cursos con el técnico Gilles Cervara. En su caso, no obstante, el giro es a la inversa: de un modesto jugador (458º del mundo como tope) a uno de dilatada experiencia como Thomas Johansson (7º y ganador del Open de Australia en 2002). Desde entonces, remarca Medvedev, la óptica del nórdico le funciona “de maravilla” y siente que está cerca de su máximo nivel, el que alcanzó hasta que Nadal le hizo papilla anímicamente en el desenlace australiano de 2022. A partir de ahí, un descenso progresivo que intenta ahora subsanar con la contratación.

Tras más de dos años dando bandazos y ruido, noticia muchas veces por sus salidas de tono, este año está remontando el vuelo y encuentra razones para creer. En resumidas cuentas: existe la voluntad. Triunfó en Brisbane en enero y recientemente lo hizo en Dubái. Llegó al desierto californiano a la carrera, después de un complejo viaje para escapar del emirato por la guerra, y ahora confía en sus posibilidades. Cree. “No ha habido tantos cambios en lo que se refiere a tenis, porque sé qué debo hacer para jugar bien, pero necesitaba un cambio. Un enfoque diferente [al de Cervara]. Él [Johansson, 50 años] fue un tenista de élite y está ayudándome a entender algunas cosas que suceden”, afirma.
Fijo en el top-10 y en su día un dolor de muelas para los más fuertes, Medvedev llegó a tocar la cima (2022) y posteriormente, decaído, cayó al puesto 18 del ranking. Ahora va recuperando terreno y proyecta un mensaje optimista. ¿Es posible batir a este Alcaraz exultante? Es posible, dice él. “No quiero precipitarme, pero el hecho de que la pista sea más rápida este año [índice de 38,7, en vez del 30,9 de 2025] y de que hayan cambiado las bolas [de Penn a Dunlop, las mismas que en la gira de Australia] hacen que piense que estoy ante una gran oportunidad para ofrecer mi mejor rendimiento”, anticipa. La cuestión es que Alcaraz se mira en el espejo y opina exactamente lo mismo.
SABALENKA Y RYBAKINA, OTRA VEZ
A. C.
Aryna Sabalenka y Elena Rybakina, las dos tenistas más fuertes del momento, disputarán este sábado (19.00, Tennis Channel) la final de Indian Wells (categoría WTA 1000) tan solo mes y medio después del choque entre ambas en el desenlace de Australia.
Entonces venció la segunda, de perfil silencioso pero cada vez más intimidatoria. De hecho, con esta última victoria frente a Elina Svitolina (7-5 y 6-4), la kazaja (26 años) enlaza 12 victorias contra rivales del top-10. Gran desafío otra vez, por tanto, para la número uno del circuito.
Rybakina estrenará el lunes el segundo puesto mundial, el mejor ranking de su carrera, y el 31 de enero ya superó a Sabalenka. Antes lo había hecho en la final de la Copa de Maestras de Riad, en noviembre. No obstante, la de Minsk domina la rivalidad, aunque de forma muy ajustada: 8-7.
Sabalenka resolvió con autoridad el cruce con Linda Noskova (6-3 y 6-4), del mismo modo que Rybakina controló la igualdad del primer set y dosificó bien la renta en la continuación. Será la tercera final para la primera, aún sin gloria, y la segunda para la kazaja, superior a ella en la de 2023.
Por otra parte, anoche finalizó la participación de Paula Badosa en el WTA 125 de Austin. La española, de 28 años, perdió ante la canadiense Bianca Andreescu (6-2, 3-6 y 6-3, tras 2h 06m) y se quedó sin el billete para la final. Ascenderá del puesto 106 al 100.
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