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los millonarios británicos huyen de Dubái bajo la lluvia de misiles de Irán y buscan mansiones en Londres

Los expatriados británicos se mudaron a los Emiratos Árabes Unidos por la seguridad, el sol, los bajos impuestos y el beneficio de no pagar tributos a la renta. Hoy se fugan de ese paraíso fiscal con playas, servicios a bajo precio, colegios trilingües, piscinas, autos de lujo e impresionantes rascacielos o mansiones. Se marchan aterrorizados por los misiles, las explosiones, el ruido de las defensas, los aviones de combate en el cielo, los incendios y las alertas del gobierno en los teléfonos. La inseguridad creada por la guerra con Irán les ha arrebatado su principal motivo de residencia: la paz.

Buscan regresar a Gran Bretaña, donde el primer desafío es conseguir alojamiento y trabajo en un reino sumido en una seria crisis. Sin embargo, la gran incógnita es cuándo podrán salir. Los vuelos son poco frecuentes porque los misiles impiden la operación normal. Al menos 160.000 británicos esperan ser evacuados, mientras su gobierno estudia una salida por barco ante las dificultades de los vuelos chárter.

¿Cómo salir?

Los más ricos han contratado empresas de seguridad que se ocupan de toda la logística para sacarlos del Golfo: traslados al aeropuerto en autos blindados con exmilitares como choferes y vuelos privados desde Omán hasta Turquía. El viaje puede costar entre 60.000 y 160.000 dólares, dependiendo del tamaño de la aeronave.

No todos tienen esa suerte. Muchos deben esperar la evacuación y contar con que el espacio aéreo se abra por unas horas para reanudar algún vuelo de línea. Omán, que era una posibilidad más fácil, ha cerrado nuevamente su espacio aéreo hoy debido a los bombardeos en el Estrecho de Ormuz.

A las autoridades les preocupa el impacto de la guerra en su imagen y el éxodo de quienes eligieron el país como residencia. En un hecho sin precedentes, el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohamed bin Zayed, paseó el lunes por el icónico centro comercial Dubái Mall. Tomó café y estrechó la mano de los transeúntes para tranquilizar a un público desconcertado por las explosiones que han sacudido la ciudad desde el inicio del conflicto.

Trabajadores inspeccionan los daños en el hotel Address Creek Harbour tras ser alcanzado por un dron durante la noche en Dubái, Emiratos Árabes Unidos. Foto AP

Las redes sociales se inundaron de videos del mandatario caminando junto al ministro de Defensa, el jeque Hamdan bin Mohammed Al Maktoum, quien también es el príncipe heredero de Dubái. Ambos conversaron y se sentaron en una cafetería del vasto complejo. El jeque Mohamed incluso saludó a varios niños y charló brevemente con los presentes.

Esta muestra pública de «normalidad» ocurre mientras el gobierno intenta proyectar confianza en sus sistemas de defensa aérea, fabricados en Estados Unidos, para repeler los proyectiles disparados por Irán en respuesta a los ataques estadounidenses e israelíes de hace once días.

Los residentes de Dubái y Abu Dabi volvieron a despertarse el martes con el sonido de las interceptaciones. Se envió una alerta de misiles alrededor de las 3 de la mañana y, desde entonces, la narrativa oficial ha cambiado para evitar el alarmismo. Las recomendaciones telefónicas sugieren no acercarse a las ventanas y protegerse en los estacionamientos, donde se han instalado sillas, reposeras, cafés y juegos para niños.

Se van las empresas

Las importantes consultoras PwC y Deloitte han evacuado sus oficinas en los distritos financieros de Dubái ante la creciente tensión regional. Las compañías tomaron esta medida después de que Irán advirtiera que podría atacar activos económicos y financieros, según informó Daily Sabah. PwC ha cerrado temporalmente sus sedes en Arabia Saudita, Qatar, Emiratos y Kuwait como medida de precaución.

Residentes y empresas huyen de la pesadilla de Dubái hacia el Reino Unido, buscando alquileres de lujo que alcanzan las 5.000 libras a la semana. Los agentes inmobiliarios británicos afirman que las consultas procedentes de los Emiratos han aumentado un 15% desde que comenzó el conflicto.

Muchos de los que se establecieron allí contactan ahora a agencias de lujo en Londres para gestionar alquileres de emergencia, motivados por el temor a los ataques con drones y las restricciones a la libertad de expresión. Las agencias reportan un aluvión de llamadas de ciudadanos británicos que luchan por volver a su país.

«Estoy recibiendo un aumento notable de personas que buscan una salida», afirmó Rosy Khalastchy, directora de la oficina de St John’s Wood de Beauchamp Estates. «Se llevaron la sorpresa de pensar que estaban en un lugar seguro cuando, de repente, ya no lo están».

Buscan casas y departamentos lujosos

Además de los británicos adinerados que buscan escapar para protegerse, también hay ciudadanos árabes que desean salir de la región. Otros han pospuesto sus planes de mudarse a los Emiratos y algunos clientes que retrasaban sus compras en Londres ahora las están concretando.

Will Watson, director de The Buying Solution, trabaja actualmente para tres clientes con sede en Dubái que buscan vivienda urgente en la capital británica. Las familias solicitan propiedades de cuatro dormitorios en zonas como Kensington, Chelsea, Notting Hill o Holland Park. En Gran Bretaña, la cotización de estas casas es semanal, lo que equivaldría a unas 260.000 libras al año.

Watson añadió que los empresarios con oficinas en Dubái y personal joven están preocupados por el futuro. «Un cliente que dirige una empresa de divisas me comentó que todos sus empleados quieren volver. Dicen que lo ocurrido le ha quitado el brillo al destino», explicó. Según su visión, incluso si la situación se calma, será difícil recuperar el atractivo perdido.

Nigel Bishop, de la firma Recoco, coincide en que lo que antes se consideraba un destino futurista y de ensueño se ha convertido en una pesadilla para los profesionales.

Gran cambio en el mercado del lujo

Si tan solo una fracción de los 240.000 expatriados británicos regresara a casa, representaría un cambio notable para el mercado inmobiliario de lujo en Londres. La actividad en la capital se había desplomado recientemente debido a la abolición del estatus fiscal «Non-Dom» y al aumento del impuesto de timbre al 17%.

Según la agencia Savills, los precios en el mercado londinense cayeron un 4,8% el año pasado. En contraste, el atractivo de Dubái había crecido significativamente; tras los cambios fiscales en el Reino Unido, muchos millonarios se mudaron allí, incluyendo al magnate indio Lakshmi Mittal. Datos de Knight Frank muestran que el año pasado se vendieron 510 viviendas de más de 10 millones de dólares en el emirato, un aumento del 351% respecto a 2021.

Irán ha lanzado una nueva oleada de ataques en el decimotercer día de guerra. Bahréin reportó impactos contra tanques de combustible y pidió a sus residentes permanecer en casa y cerrar las ventanas tras un ataque en la gobernación de Muharraq. El país alberga la Quinta Flota de la Armada estadounidense y ha sido un blanco constante.

Por su parte, el Ministerio de Defensa de Arabia Saudita afirmó haber interceptado drones que se dirigían al yacimiento petrolífero de Shaybah y al distrito de las embajadas. Kuwait también reportó ataques en su territorio que dejaron dos heridos en un edificio residencial y daños materiales en su aeropuerto internacional.

En los Emiratos, las defensas aéreas siguen respondiendo a amenazas. Se escucharon explosiones en el centro de Dubái y se observaron nubes de humo sobre barrios residenciales. En Abu Dabi, un incendio en el antiguo aeropuerto fue controlado tras interceptar objetivos entrantes, sin que se reportaran heridos.


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