Apollo desembarca en el Atlético de Madrid con David Villa como consejero | Fútbol | Deportes


Apollo Sports Capital, la compañía global de inversión en deporte del fondo estadounidense Apollo, ha formalizado y culminado este jueves su entrada como accionista mayoritario y nuevo propietario del Atlético de Madrid. El club ha aprobado además un nuevo consejo de administración de 11 miembros —cinco designados por Apollo—, al que se incorpora el exfutbolista David Villa, y una ampliación de capital de hasta 100 millones de euros, según informó la entidad. El club seguirá presidido por Enrique Cerezo y tendrá como consejero delegado a Miguel Ángel Gil.
La operación ha quedado ratificada en la Junta General Extraordinaria celebrada este mediodía en el estadio Riyadh Air Metropolitano, tras el acuerdo anunciado el pasado 10 de noviembre. Con ello, el Atlético de Madrid —incluidas sus franquicias Atlético de San Luis (México) y Atlético Ottawa (Canadá)— pasa a ser propiedad mayoritaria de Apollo Sports Capital.
En la junta, con una representación del 98,66 % del capital social y con la aprobación de todos los acuerdos “por unanimidad”, según el comunicado del club, quedó configurado el nuevo consejo de administración, que pasa de seis a once miembros. La estructura queda liderada por Apollo Sports Capital, con el 55 % de las acciones, tal y como se acordó en noviembre, aunque ninguna de las partes ha hecho pública la cifra exacta de títulos adquiridos. Y trae como gran novedad la entrada como consejero de David Villa, leyenda del fútbol español y campeón de Liga con el Atlético en 2014.
Además de la continuidad de Enrique Cerezo como presidente del Atlético de Madrid y de Miguel Ángel Gil Marín como consejero delegado, Apollo incorpora cinco consejeros: Robert Givone, Tristram Leach, Jim Miller, Sam Porter y Javier Valle. Fuentes próximas al acuerdo subrayaron que Apollo considera clave la continuidad de Cerezo y Gil Marín para garantizar la estabilidad y la visión del proyecto.
“Miguel Ángel ha hecho un trabajo extraordinario transformando al Atlético y para nosotros era fundamental invertir respaldando la continuidad de su liderazgo, además de invertir en el equipo y en la comunidad local”, expresó entonces Robert Givone, socio de Apollo y cogestor de la filial Sports Capital.
La junta aprobó además una ampliación de capital de hasta 100 millones de euros. Según explicó el club, esta operación estaba prevista en los planes anunciados en noviembre, con el objetivo de invertir en los equipos del club y en la Ciudad del Deporte que se desarrolla junto al estadio Riyadh Air Metropolitano, concebida como un futuro referente internacional para el deporte, el ocio y la cultura.
En agosto de 2025, Miguel Ángel Gil Marín ya había señalado la necesidad de una nueva ampliación de capital, tras las realizadas por 120 millones de euros en 2021 y por 70 millones en el verano de 2024. La Ciudad del Deporte, actualmente en construcción en torno al estadio y que incluye la nueva ciudad deportiva y varias zonas de ocio, tiene un coste estimado de unos 800 millones de euros.
La entrada de Apollo pone fin al control del Atlético de Madrid por parte de la familia Gil, que ha dirigido el club durante 38 años, los últimos 33 como máximos accionistas desde la conversión en Sociedad Anónima Deportiva en 1992.
Durante ese periodo, el club conquistó 14 títulos, vivió una intervención judicial en el año 2000, descendió a Segunda División —categoría en la que permaneció dos temporadas— y cambió de estadio, del Vicente Calderón al actual Metropolitano, hasta alcanzar la estabilidad deportiva actual con Diego Simeone como entrenador.
La operación formaliza el acuerdo anunciado el pasado 10 de noviembre para la entrada del fondo estadounidense Apollo, a través de Apollo Sports Capital, como accionista mayoritario del Atlético de Madrid.
Diversos estudios de mercado sitúan la valoración total del Atlético de Madrid entre 2.500 y 3.000 millones de euros. El pasado 27 de enero, la Comisión Europea dio luz verde a la operación tras constatar que “no plantea problemas de competencia”, al no operar las compañías en los mismos mercados ni en mercados verticalmente relacionados.
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