El Barça sobrevive en Newcastle con un gol de penalti de Lamine en el 96 | Fútbol | Deportes

Un penalti que se inventó Olmo y transformó Lamine en la última jugada del partido, cuando ya se cumplía el minuto 96, puso a salvo el ejercicio de supervivencia del Barça en el St. James’ Park. El empate, tercero de la temporada, fue celebrado como una victoria después de la tormenta futbolística de Newcastle. El partido siempre estuvo inclinado hacia la portería de Joan García, reventados como quedaron los azulgranas por el despliegue inglés, sin más aliento que el regate final de Olmo que se tragó Thiaw y provocó el gol número 20 de Lamine. El marcador fue generoso con el Barça, despersonalizado y desvencijado, superado colectiva e individualmente, porque la mayoría de los jugadores están alejados de la mejor versión que exhibieron el año pasado con la llegada de Flick. La fe y el deseo que tienen en la Champions permitieron a los barcelonistas agarrarse como demonios al encuentro sin la pelota ante el rival más goleador del torneo: 27. Los magpies se batieron como jabatos en un partido que consideraban histórco por la visita del Barça.

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Aaron Ramsdale, Malick Thiaw, Kieran Trippier (Tino Livramento, min. 66), Dan Burn, Lewis Hall, Jacob Ramsey, Sandro Tonali, Joelinton, Anthony Elanga (Jacob Murphy, min. 66), Harvey Barnes (Joe Willock, min. 90) y William Osula (Anthony Gordon, min. 66)
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Joan García, Pau Cubarsí, Ronald Araujo (Xavi Espart, min. 87), João Cancelo, Gerard Martín, Fermín López (Ferran Torres, min. 87), Raphinha, Pedri (Dani Olmo, min. 69), Marc Bernal (Marc Casadó, min. 72), Lamine Yamal y Robert Lewandowski (Marcus Rashford, min. 69)
Goles
1-0 min. 85: Barnes. 1-1 min. 95: Lamine Yamal
Arbitro Marco Guida
Tarjetas amarillas
Sandro Tonali (min. 33), Cancelo (min. 67), Joseph Willock (min. 92)
Apenas hubo tiempo de reparar en la posición de Araujo, titular sorprendentemente como lateral derecho por la lesión de Eric porque el Newcastle embistió como una manada de búfalos la portería de Joan García. Los ingleses botaron tres saques de esquina consecutivos y Cubarsí remendó cerca de la línea de gol un error grosero del portero del Barça. Barnes y Elanga, dos extremos muy rápidos en un equipo de gigantes, encaraban a Araujo y Cancelo. No había más defensas azulgranas en nómina por las ausencias de Koundé, Balde y Christensen. Más que en su reaparición, ausente desde su infeliz noche de Stamford Bridge y señalado también con anterioridad ante el PSG, la duda estaba en la ubicación de Araujo. Flick prefirió mantener a Cubarsí y Gerard Martín como centrales ante el gigante danés Osula.



ADAM VAUGHAN (EFE)






Los zagueros azulgranas, sin embargo, aguantaron como pudieron la intensidad y la presión del Newcastle y empezaron a salir hacia la cancha contraria a partir de las apariciones de Lamine. El extremo estiró al equipo, que no lograba tener la pelota por las marcas individuales dispuestas por los fieros centrocampista ingleses sobre Pedri, Bernal y Fermín. El juego físico del Newcastle obliga al adversario a tener mucho cuidado con el balón, a jugar de manera rápida y fina, y al mismo tiempo a ser muy fuerte en los duelos para sobrevivir sin la pelota, una suerte que no domina el Barcelona. El equipo de Flick se desplegaba mejor en las transiciones generadas por las pérdidas inglesas que a partir del fútbol control asociado a Pedri. El partido era de ida y vuelta, muy al estilo de la Premier, y las llegadas del Newcastle tenía más picante que las del Barcelona.
Los azulgranas se encomendaban en cada jugada a Lamine, mucho más lúcido que Raphinha, que era incapaz de acabar una jugada, reiterativo en los errores, también en la defensa, protector de Cancelo. No sumaban los laterales en ataque, no había salida de balón desde el campo propio y la línea de pase no funcionaba por la desconexión de los volantes, bloqueados por un contrario más intimidador, muy a gusto en su cancha, potente en el momento de atacar los espacios y también sin contundencia en el área de Joan García. A falta de juego y de pausa, y con Lewandowski fuera de onda, la mejor noticia al descanso para el Barça era el 0-0.
La agresividad y verticalidad del Newcastle, incansable de campo a campo, arramblaron a los barcelonistas, torpes con el manejo del cuero, sin continuidad en el juego, simples espectadores del partido de St. James’ Park. Howe oxigenó al equipo con un cambio triple para no perder energía después de que Lewandowski rematara fuera un centro de Raphinha en la mejor ocasión del Barça. El momento del partido quedó resumido en la entrada del renqueante Gordon, la figura del equipo en ausencia de Bruno Guimaraes, y la sustitución de Pedri. No podía el tinerfeño, menguado físicamente y extraviado sin el balón, y después se cayó Bernal, igualmente extenuado y reemplazado por Casadó. Los heroicos dos centrales pedían también al banquillo el relevo de Araujo cuando llegó el gol por la insistencia y la inercia del Newcastle.

Barnes cabeceó un centro de Murphy después de un tiro al palo de Elinton. La contienda amenazaba con el 2-0 cuando llegó el penalti a Olmo. El festejo evidenció el sufrimiento azulgrana después de una noche en la que no se permitía jugar ni soñar sino simplemente resistir para poder llegar con vida al Camp Nou.
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