El empate sana al Sevilla y al Rayo, que se alejan a seis puntos del descenso | Fútbol | Deportes

El Sevilla y el Rayo firmaron este domingo un empate en el marcador y, también, en el campo. Los andaluces fueron un equipo bastante digno en el primer tiempo, donde superaron a su rival y se adelantaron. El Rayo mejoró en la segunda mitad, aunque tampoco dio la sensación de poder ganar el partido. El empate, así, sana a ambos, puesto que los mantiene a seis puntos de la zona de descenso y afianza, además, las buenas rachas respectivas. El Sevilla solo ha perdido un partido de los últimos ocho y, punto a punto (ha empatado cinco de sus últimos siete partidos), se aleja del peligro. Igual que el Rayo, que acumula ya cinco duelos sin perder. Alejado del descenso después de haberlo pasado bastante mal a lo largo de una temporada convulsa también por asuntos extradeportivos, el Rayo respira en la Liga y sueña con Europa.

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Odysseas Vlachodimos, Tanguy Nianzou, Nemanja Gudelj, Kike Salas, César Azpilicueta (José Ángel Carmona, min. 58), Oso, Lucien Agoumé, Djibril Sow (Batista Mendy, min. 83), Juanlu Sánchez, Akor Adams (Isaac Romero, min. 66) y Alexis Sánchez (Chidera Ejuke, min. 66)
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Augusto Batalla, Pacha Espino, Florian Lejeune, Andrei Ratiu, Nobel Mendy, Fran Pérez (Alemão, min. 85), Gerard Gumbau (Álvaro García, min. 66), Óscar Valentín, Isi Palazón (Pedro Díaz, min. 85), Carlos Martín (Unai López, min. 66) y Jorge de Frutos (Ilias Akhomach, min. 57)
Goles
1-0 min. 12: Akor Adams. 1-1 min. 49: Luis Espino
Arbitro Alejandro Muñiz Ruiz
Tarjetas amarillas
Gudelj (min. 1), Fran Pérez (min. 58), Lejeune (min. 64), Ratiu (min. 84)
El Sevilla, que venía reforzado tras empatar un 2-0 inicial en el derbi, sí tiene que mejorar su rendimiento en casa, donde acumula tres empates seguidos. Es un equipo al que le cuesta mucho crear, pero ha ganado en orden. Se adelantó en el marcador con un tanto de Akor Adams y luego no supo mantener la ventaja. El segundo tiempo de los de Matías Almeyda fue realmente flojo. El Rayo no tuvo profundidad y jugadores como Isi estuvieron a un nivel muy bajo.
Cuando la temporada entra en su tramo decisivo, los entrenadores empiezan a tomar decisiones. El Rayo, por ejemplo, llegaba en buen momento a su cita con el Sevilla. La victoria el pasado miércoles frente al Oviedo le había dado 30 puntos excelentes, los mismos que el Sevilla, todo en vísperas de su duelo europeo de la Conference. Íñigo Pérez tomó decisiones. Hizo hasta siete cambios con respecto al once que derrotó al conjunto asturiano. Tanta rotación no pesó en el inicio del choque del Rayo, más vivo que el Sevilla, pero mucho menos efectivo. De Frutos tuvo una buena opción a los cuatro minutos, salvada por Odysseas. En ese disparo murió la producción ofensiva del Rayo en el primer acto.
El Sevilla no sufrió demasiado y exprimió la fórmula que le viene saliendo bien en los últimos partidos. Orden y pegada, sostenido por veteranos como Gudelj, Azpilicueta y Alexis, aliviado por las carreras en la banda de Juanlu y Oso. Fue precisamente Azpilicueta el que dibujó un centro estupendo al segundo palo, bien rematado por Akor. Gol a los 13 minutos. A defender e intentar pillar al contragolpe a un Rayo sin fútbol, con De Frutos muy aislado y Fran Pérez y Carlos Martín inoperantes. La ausencia de juego de los madrileños fue especialmente llamativa en la primera mitad. No hubo ningún acercamiento con peligro reseñable del Rayo ante un Sevilla muy cómodo en el choque.
Resultó sorprendente el conservadurismo del conjunto andaluz en el segundo acto. El Rayo, sin demasiados alardes, encontró el empate en una jugada donde combinaron bien Fran Pérez y el Pacha Espino. El lateral le pegó de primeras al borde del área y el balón entró casi por la escuadra. Odysseas tocó el balón. Quizás pudo hacer más, pero el disparo llevaba mucho veneno. El Sevilla acusó el golpe, al tiempo que se le acumulaban las malas noticias. Se lesionó Azpilicueta, uno de sus jugadores más fiables, y Almeyda, sancionado todavía, realizó cambios previsibles, sin arriesgar demasiado. El choque entró entonces en un pacto de no agresión.
El Sevilla no llegaba y el Rayo no tenía fútbol para superar a un rival bien colocado atrás. El partido solo podía romperse en una acción a balón parado o en un error defensivo de alguno de los dos equipos.
Cómodos con la igualada
El Rayo se sintió cómodo con la igualada. Dio la impresión de que los cambios de Íñigo Pérez estaban marcados por el duelo europeo del próximo jueves. Salvado prácticamente de la quema, el Rayo siente que es en la Conference donde puede marcar las diferencias en esta temporada. Para ganarla, eso sí, necesitará mucho más fútbol que el que mostró en el Sánchez Pizjuán. Dentro de la parálisis en la que entró el choque, fue el Sevilla el que gozó de algún acercamiento al área rival. Gudelj dispuso de una buena falta al borde del área que salió fuera y Ejuke lo intentó con algunas de sus conducciones. Los dos equipos, en definitiva, se conformaron con el punto logrado.
“El empate es justo y el Rayo es un equipo que me gusta mucho”, afirmó Almeyda. “Pienso lo mismo, es una igualada justa. En el primer tiempo se jugó más a lo que ellos querían y en el segundo, sin embargo, el partido fue más lo que quisimos”, indicó Íñigo Pérez.
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