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Arbeloa no frena la caída: el Real Madrid genera en ataque menos que con Xabi Alonso | Fútbol | Deportes


El Real Madrid volvió a emitir el lunes por la noche señales de la impotencia derivada de su caída de nivel en los últimos meses. Pasaban cinco minutos del 90 y el Bernabéu se vaciaba entre el enfado y la indiferencia mientras al equipo se le esfumaba la Liga. Llevaba casi una hora intentando remontar el 0-1, pero tenía al Getafe de falta en falta en su campo. Se desesperaba. Cuando solo quedaban segundos, Mastantuono estalló contra el árbitro: “Vaya vergüenza, vaya puta vergüenza”, le gritó dos veces, según el acta. Roja directa. Era la tercera vez que le sucedía a un futbolista del Madrid esta temporada en un momento de frustración extrema, al verse incapaz de dar la vuelta a un partido en el que se le escapaba algo importante. Estas expulsiones dibujan la trayectoria del desplome general que no ha conseguido frenar la llegada al banquillo de Álvaro Arbeloa.

El equipo tiene este curso más dificultades que los cinco anteriores para rescatar puntos en la Liga después de verse por detrás en el marcador. En estas circunstancias, en las 26 jornadas solo ha recuperado cinco puntos después de ir perdiendo, es decir, 0,19 por duelo, según los registros de Opta. Los dos anteriores, los últimos con Ancelotti, recuperó el triple: 0,55 en la 2024-25 y 0,60 en la 2023-24. El peor registro con el italiano fue casi el doble que el de ahora, 0,36 en la 2022-23.

La primera expulsión de un frustrado se produjo el 7 de diciembre en el Bernabéu, la noche que empezó a decantar el final de Xabi Alonso en el banquillo. Fue ante el Celta, al que visitan este viernes (21.00, Movistar). En el 91, con 0-1 y bajo una gran bronca del público tras un partido horrible, Carreras se quejó al árbitro: “Eres malísimo”, recoge el acta. Roja, y enseguida el 0-2, solo tres días antes de recibir al Manchester City, contra el que también perdieron.

Algo más de un mes más tarde, Arbeloa sustituyó a su amigo como técnico y al quinto partido, el 28 de enero, ya contempló otro episodio de impotencia de uno de sus futbolistas. Fue en Lisboa, en Da Luz, ya en el minuto 95. El Madrid perdía 3-2 contra el Benfica, lo que le sacaba del top 8 que clasifica directamente para octavos de la Champions. El equipo de Mourinho, que necesitaba otro gol para seguir en el torneo, tenía la pelota. Se esfumaba el tiempo y Rodrygo pidió al árbitro que alargara aún más. “Y me sacó amarilla”, contó el brasileño en el canal de YouTube Lives do Jon. “Entonces le dije: ‘Estás de broma”. Segunda amarilla y expulsión. Un par de minutos más tarde Trubin, el portero, anotó el 4-2 y el Benfica siguió en la Champions.

Florentino Pérez ejecutó la destitución de Xabi el 12 de enero por la tarde, al día siguiente de perder la final de la Supercopa de España contra el Barcelona en Yeda (3-2). El movimiento buscaba elevar el rendimiento del equipo, cuya caída se atribuía en los despachos en gran parte al deterioro de las relaciones entre el técnico y algunos futbolistas clave.

Aunque la maniobra ha devuelto la sonrisa a jugadores como Vinicius, no ha surtido los efectos deportivos esperados. Arbeloa no ha conseguido mejorar el desempeño de Xabi; más bien al contrario. El tolosarra dirigió al Madrid en 34 partidos y perdió seis, un 17,6% (PSG, Atlético, Liverpool, Celta, City y Barça). El técnico actual ha sufrido ya cuatro derrotas en 12 encuentros, el 33,3% (Albacete, Benfica, Osasuna y Getafe).

El deterioro no solo se aprecia en los resultados, que no siempre reflejan de manera fiel el rendimiento. El Madrid produce ahora menos en ataque. Con Xabi, generaban en la Liga ocasiones por valor de una media de 1,78 goles esperados (xG) por partido, según el modelo de Hudlstatsbomb. Con Arbeloa han bajado a 1,38 xG por encuentro, un descenso del 22,5%.

En lo que sí ha mejorado es en defensa: ha pasado de permitir ocasiones por valor de 0,95 xG por partido a 0,76xG, un 20% menos, que sin embargo no compensa el deterioro de la producción ofensiva. La distancia con los rivales se ha reducido. Si con Xabi la diferencia entre lo que generaban y lo que permitían era de 0,83 xG por partido, ahora el margen se ha estrechado hasta los 0,62 xG.

“Soy consciente de que el equipo puede jugar mejor”, dijo este jueves Arbeloa. “No hemos tenido el tiempo suficiente para trabajar. En 50 días hemos tenido más partidos que entrenamientos para trabajar”. En estas circunstancias, afronta dos semanas y media definitivas, desde la visita este viernes al Celta al derbi en casa contra el Atlético el 22 de marzo, justo antes del parón de selecciones. Y en mitad de eso, los octavos de Champions contra el City, con la ida el miércoles que viene en el Bernabéu y la vuelta el martes 17 en Mánchester. “Este es el momento en el que se tiene que ver si somos valederos para llevar esta camiseta y este escudo”, dijo el técnico.


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