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Hezbollah cumplió su sueño de atacar Chipre y busca internacionalizar el conflicto


El espacio aéreo de Chipre, país que ejerce la presidencia de la Unión Europea por los próximos seis meses, permanece cerrado hoy tras la detección de un nuevo dron sobre su territorio. Se trata del cuarto desde que se inició la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos. La isla mediterránea, cercana al Líbano y destino predilecto de vacaciones para los británicos, podría convertirse en el punto clave para que Hezbollah, la milicia shiíta libanesa proiraní, busque internacionalizar el conflicto.

La organización no se conforma con atacar a Israel. Entre la noche del domingo y la madrugada del lunes, diversos drones lanzados desde territorio libanés impactaron en bases británicas en Chipre, estado miembro de la UE que actualmente ostenta la presidencia rotativa de su Consejo; la información fue confirmada por fuentes oficiales chipriotas.

La base de la RAF en Akrotiri fue alcanzada por una de estas aeronaves, lo que causó daños limitados; otros dos drones fueron localizados en las inmediaciones. Si bien Hezbollah no ha reivindicado la autoría, su ex secretario general, Hassan Nasrallah, ya había amenazado a la isla en 2024, poco después de la apertura del «frente de apoyo a Gaza».

Una provocación estratégica

El ataque se produce en medio de un acercamiento entre el Líbano y su vecino de ultramar, justo cuando Israel vuelve a ocupar el sur libanés y fuerza a su población a evacuar hacia el norte. Esta situación coloca a Beirut en una posición incómoda frente a su nuevo aliado estratégico —con quien firmó un acuerdo de demarcación marítima en noviembre—, así como ante la Unión Europea y el Reino Unido.

¿Por qué llevó a cabo Hezbollah esta acción? «Busquen a Teherán«, dirán algunos. La ofensiva coincide con las represalias iraníes contra bases estadounidenses en la región, de las que Nicosia intentaba desesperadamente protegerse. Paralelamente, otro dron ingresó hoy en el espacio aéreo turco desde Irán y fue interceptado por las defensas de la OTAN.

«Las bases británicas son un objetivo potencial porque aviones estadounidenses podrían lanzar ataques contra Irán desde ellas, a pesar de que el Reino Unido ha declarado que sus instalaciones en la isla no albergarán naves de EE. UU.», señaló Charlie Charaloumbos, analista político chipriota. No obstante, Londres insistió en que estas no serían utilizadas en la guerra.

El precedente de las bases

Un incidente de este tipo contra una instalación británica en Chipre no tiene precedentes desde el ataque con cohetes perpetrado por militantes libios en 1986, también en Akrotiri. Esta base, ubicada en una península al extremo sur —al suroeste de Limassol—, es una de las dos que Gran Bretaña mantiene en su antigua colonia desde la independencia en 1960.

«La reacción de Irán se explica, en parte, por la oferta británica de permitir a Estados Unidos usar sus bases con fines defensivos», añadió Ali Alfoneh, especialista e investigador del Instituto de los Estados Árabes del Golfo en Washington. Sin embargo, para la República Islámica no existe distinción entre acciones ofensivas y defensivas; su objetivo es claro: expandir el conflicto para aumentar su margen de maniobra.

«Una conflagración regional les conviene», declaró una fuente diplomática occidental. Según el analista Alfoneh, Teherán busca demostrar su alcance geográfico y señalar que es capaz de provocar inestabilidad regional si Washington y Tel Aviv persisten en sus esfuerzos por destruirlo.

Chipre busca la neutralidad

En este contexto, Beirut y Nicosia han intentado reducir las tensiones. El martes, el presidente Aoun llamó al primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, principal socio de seguridad de la isla dadas sus limitadas capacidades de defensa. Hasta el momento, el gobierno chipriota no ha mencionado oficialmente al Líbano ni a Hezbollah; en cambio, ha dirigido sus críticas hacia Gran Bretaña. El portavoz Konstantinos Letymbiotis recriminó que Londres «no ha indicado claramente que sus bases no se utilizarán para fines ajenos a lo humanitario».

Chipre desea mantenerse al margen por razones económicas y diplomáticas. «Los ataques dañan su sector turístico y su imagen como mediador regional», explica Alfoneh. Nicosia teme perder inversiones si el país es percibido como un destino inseguro para los negocios.

Se espera que la Unión Europea debata pronto la activación de su cláusula de defensa mutua. Por su parte, Francia planea enviar sistemas antimisiles y el portaaviones Charles de Gaulle al Mediterráneo, mientras que el presidente Emmanuel Macron instó a Israel a desocupar el Líbano. Gran Bretaña, en tanto, reforzó su base con un buque antidrones y helicópteros.

El dilema del desarme

¿Podrá el ejército implementar la decisión del gobierno libanés de desarmar a la milicia chiita? Es el gran interrogante en un momento delicado para una institución sin presupuesto. Ante la presión internacional, el Consejo de Ministros instó a las fuerzas armadas a aplicar el monopolio de las armas por todos los medios posibles.

Sin embargo, el comandante del ejército, Rodolphe Haykal, parece temer una confrontación directa con los efectivos de Hezbollah. El general expresó este temor durante una reunión en Baabda, el palacio presidencial, lo que le valió críticas de activistas opositores y elogios de las bases del «Partido de Dios».

Un ministro libanés indicó que el jefe militar no se negó a obedecer, sino que expuso las consecuencias políticas de tal medida. «No quiere gestionar solo las repercusiones de esa decisión», añadió el funcionario. A estos temores se suman desafíos logísticos críticos: el ejército está mal equipado y carece de fondos tras la crisis económica de 2019. «La misión se llevará a cabo gradualmente, ya que se requiere más personal, apoyo logístico y sistemas de vigilancia modernos», concluyó un oficial retirado.


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