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La Fórmula 1 seguirá celebrándose en Montmeló hasta 2032, pero lo hará en años alternos | Fórmula 1 | Deportes


Tras meses de tensas negociaciones entre los gestores del circuito de Montmeló —Fira Circuit y la Consellería de Empresa de la Generalitat— y Liberty Media, la compañía titular de los derechos de explotación del Mundial de Fórmula 1, este lunes a primera hora de la tarde se ha oficializado el acuerdo que permitirá al trazado barcelonés permanecer ligado al certamen. Aunque no lo hará de forma continuada, como venía ocurriendo ininterrumpidamente desde 1991. El acuerdo anunciado por la Fórmula 1 y el Departament d’Empresa i Treball de la Generalitat establece un formato de alternancia, con tres ediciones confirmadas en 2028, 2030 y 2032. En 2027, 2029 y 2031, la vacante que deje Cataluña la ocupará Spa-Francorchamps (Bélgica), otro circuito histórico.

Para muchos, esta confirmación ofrece una bocanada de aire para un circuito que había visto cómo su presencia anual en el calendario peligraba, sobre todo a raíz de la irrupción en el calendario de Madrid, que desde este mismo año se hace con el cartel de Gran Premio de España, tras pactar con Liberty un acuerdo por diez temporadas.

La prueba en el Madring, que serpentea por el recinto ferial de Ifema y los terrenos de Valdebebas, debe celebrarse el fin de semana del 11 al 13 de septiembre, aunque no está exenta de polémica. Sobre todo, por la dificultad de los impulsores, con Isabel Díaz Ayuso a la cabeza, para encontrar capital privado que sufrague los costes de organización, un compromiso del que hizo bandera la presidenta de la Comunidad. La voluntad expansiva de los ejecutivos que manejan la F1, y la aglomeración de candidatos en una lista de espera que crece a cada año que pasa, pusieron las cosas todavía más difíciles a Montmeló.

Aquello que a primera vista parece una extensión de contrato es, en realidad, la cristalización de una nueva era para un complejo deportivo que desde 2022 se ha renovado, como demandaba la compañía de entretenimiento norteamericana, con una partida de unos 50 millones de euros, en una ventana de cuatro años (2022-2026). Esta firma, por lo demás, también responde a un escenario económico en el que los cánones exigidos por Liberty adquieren cada vez mayor relevancia. Se estima que la cifra anual que Catalunya asume por cada carrera ronda los 28-30 millones de euros, una cantidad que pone en perspectiva la tensión entre valor histórico del evento y la viabilidad financiera. El fin de semana del 12 al 14 de junio se convertirá en la última edición anual de la carrera antes de la alternancia, y la primera bajo la nueva nomenclatura de Gran Premi de Barcelona-Catalunya.

Con este desenlace, en los despachos de Montmeló y de la Generalitat se respira cierto optimismo pragmático. La alternancia garantiza que la instalación no solo siga apareciendo en las pantallas de millones de espectadores, sino que mantenga su capacidad de atraer inversión, turismo y atención mediática cada dos años. Y, aunque no sea lo ideal para los nostálgicos, puede leerse como una victoria real: la permanencia, aunque de forma intermitente, siempre es mejor que la desaparición del mapa.


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