Open de Australia 2026: Alcaraz y el espíritu irreductible de Nadal en 2009: “En una final no puedes estar cansado” | Tenis | Deportes

“Qué pasa, señores”. ¿Cómo estás, Carlos? “Pfff…”.
Dos horas y media después de la proeza, de haber conseguido sobreponerse al pinchazo físico y al alemán Alexander Zverev, alcanzando así su primera final en Australia, el gesto y la onomatopeya de Carlos Alcaraz en la sala de conferencias lo dicen todo. Sería absurdo ocultarlo. “Mañana me voy a levantar tieso, eso es evidente. No lo puedo esconder. Pero haremos todo lo que esté en nuestra mano”, transmite el número uno en el transcurso de una intervención que evoca a las de aquellos campeones que están hechos de otra pasta. Le duele tantísimo perder, dice, que no podría haberlo hecho de otra manera.
La enunciación parece extraída de su admirado Rocky Balboa. Se explica. “Odio rendirme. El no querer perder te empuja. Odio cómo me siento cuando lo hago. Cuando era más joven, hubo muchos partidos en los que me rendí o dejé de luchar, y con el tiempo maduré y aprendí a detestar esa sensación. Pensar ‘podría haber hecho más’ o ‘podría haber aguantado un poco más’ me mata por dentro. Por eso, cada esfuerzo extra, cada segundo más de sufrimiento y de lucha, siempre merece la pena. Por eso lucho hasta el último punto y siempre creo que puedo remontar cualquier situación”, contesta el finalista.
Él y Zverev se han llevado “al límite físicamente”. Sin embargo, recalca que no pensó “ni un segundo” en retirarse. Hace tres años sufrió un colapso en Roland Garros, cuando en un duelo con Novak Djokovic la tensión contrajo su musculatura al completo. “Estaba muy jodido, no he sabido relajarme”, admitía entonces. Esta vez, nada hacia presagiar el susto, teniendo en cuenta la experiencia que ya acumula y que más allá de tener que levantar el 2-5 adverso del segundo set, el alemán, siendo uno de los rivales que más le ha exigido —el cara a cara refleja un apurado 7-6— no es Nole. Sin embargo, su cuerpo ha hecho un extraño.

“Al principio ni siquiera pensé que fueran calambres. No sabía qué era exactamente. Me toqué el antebrazo y empecé a sentirlo también en el aductor derecho. Por eso llamé al fisio… En ese momento, el resto de la pierna izquierda estaba no bien, aunque sí aceptable, pero con el estrés de no saber qué estaba pasando y de si podía empeorar… Se complicó todo”, prosigue Alcaraz, quien, ante las protestas de Zverev, atribuye la decisión de aplicar el medical timeout —la pausa para ser atendido— al fisio: “Él decidió que era necesario. Le he explicado qué me pasaba y él ha decidido hacer la revisión”.
Peajes y contrarreloj
En este sentido, la normativa general es clara: la intervención se aprueba si hay una lesión de por medio, nunca por calambres. La reglamentación del torneo australiano, no obstante, precisa en el punto 12.2.6 que “en caso de duda sobre si el jugador padece una afección médica aguda o no aguda, como calambres musculares, o una afección no tratable, la decisión del médico/fisioterapeuta, si corresponde, será definitiva. Si considera que el jugador padece una enfermedad por calor, y si los calambres son una manifestación de la misma, estos podrán tratarse como parte del tratamiento recomendado por él”.
| ALCARAZ Y LOS CINCO SETS: 15-1 | Resultado | Ronda | Torneo | Año |
|---|---|---|---|---|
| Alexander Zverev (Ale) | 6-4, 7-6(5), 6-7(3), 6-7(4) y 7-5 | Semifinales | Australia | 2026 |
| Fabio Fognini (Ita) | 7-5, 6-7(5), 7-5, 2-6 y 6-1 | 1ª ronda | Wimbledon | 2025 |
| Jannik Sinner (Ita) | 4-6, 6-7(4), 6-4, 7-6(3) y 7-6(2) | Final | R. Garros | 2025 |
| Frances Tiafoe (EE UU) | 5-7, 6-2, 4-6, 7-6(2) y 6-2 | 3ª ronda | Wimbledon | 2024 |
| Alexander Zverev (Ale) | 6-3, 2-6, 5-7, 6-1 y 6-2 | Final | R. Garros | 2024 |
| Jannik Sinner (Ita) | 2-6, 6-3, 3-6, 6-4 y 6-3 | Semifinal | R. Garros | 2024 |
| Novak Djokovic (Ser) | 1-6, 7-6(6), 6-1, 3-6 y 6-4 | Final | Wimbledon | 2023 |
| Frances Tiafoe (EE UU) | 6-7(6), 6-3, 6-1, 6-7(5) y 6-3 | Semifinal | Wimbledon | 2022 |
| Jannik Sinner (Ita) | 6-3, 6-7(7), 6-7(0), 7-5 y 6-3 | Cuartos | US Open | 2024 |
| Marin Cilic (Cro) | 6-4, 3-6, 6-4, 4-6 y 6-3 | Octavos | Wimbledon | 2022 |
| Jan-Lennard Struff (Ale) | 4-6, 7-5, 4-6, 7-6(3) y 6-4 | 1ª ronda | Wimbledon | 2022 |
| Albert Ramos (Esp) | 6-1, 6-7(7), 5-7, 7-6(2) y 6-4 | 2ª ronda | R. Garros | 2022 |
| Matteo Berrettini (Ita) | *6-2, 7-6(3), 4-6, 2-6 y 7-6(5)* | 3ª ronda | Australia | 2022 |
| Peter Gojowczyk (Ale) | 5-7, 6-1, 5-7, 6-2 y 6-0 | Octavos | US Open | 2021 |
| Stefanos Tsitsipas (Gre) | 6-3, 4-6, 7-6(2), 0-6 y 7-6(5) | 3ª ronda | US Open | 2021 |
| Yasutaka Uchiyama (Jap) | 6-3, 6-7(4), 6-2, 3-6 y 6-3 | 1ª ronda | Wimbledon | 2021 |
Habla Alcaraz cuando ya son las once de la noche. Es decir, ya ha empezado la cuenta atrás. De aquí al domingo, una contrarreloj. Se ha puesto previamente en manos de su preparador físico y fisio, Juanjo Moreno, y asegura que después de cinco horas y media de brega, “es normal que todo [el cuerpo] esté tenso”. En cualquier caso, afirma: “En ningún momento me he visto muerto. Siempre pensé que iba a volver. He visto situaciones peores, he remontado partidos más complicados. Siempre confié en que tendría opciones”. Y relata a continuación un episodio inspirador, aquel doble pasaje de Nadal en la edición de 2009.

Entonces, el mallorquín resistió a un cruce salvaje con Fernando Verdasco —7–5, 3–6, 7–6(3), 3–6 y 6–2, tras 5h 14— y en la final batió a Roger Federer para alzar su primer título oceánico. “Haremos todo lo que esté en nuestra mano para llegar lo más decente posible. Me recuerda un poco a cuando Rafa jugó aquella semifinal y parecía que no iba a poder, y luego se fue a un quinto set en la final. En una final de Grand Slam no puedes decir que estás cansado: hay que darlo todo, y el propio partido te lleva en volandas”, señala antes de asociar el agarrotamiento muscular a que “había bastantes nervios”.
De todo aprende Alcaraz, quien unos días antes, después de que Jannik Sinner colapsase durante un buen rato por el impacto del calor, detallaba que el físico absorbe esas vicisitudes. Es decir, que tienen un peaje importante. No obstante, intenta darle la vuelta. “El cuerpo recuerda, sí”, corrobora. “Pero nosotros también sacamos cosas positivas: cómo llegar al partido, qué tengo que hacer, cómo gestionar los nervios… Vamos a intentar jugar más suelto, más fluido, más a mi estilo. Y también me quedo con que, con la mentalidad correcta, todo llega. Nadie te regala nada, no viene Dios y te toca con la varita”.
EL REY DE LOS MARATONES
A. C. | Melbourne
Nadal se encuentra estos días en Melbourne para atender un compromiso publicitario y también asistirá a las finales del sábado y el domingo. El mallorquín, de 39 años, se retiró hace dos —en el marco de la Copa Davis— y protagonizó un par de capítulos que siempre se recordarán en Melbourne.
Uno de ellos el ya mencionado de 2009 y el otro, la final que remontó al ruso Daniil Medvedev en 2022. “No acostumbro a mirar para atrás ni a vivir con nostalgia”, afirmó el extenista en unas declaraciones recogidas por la Cadena Cope. Se refirió también al emocionante encuentro entre Alcaraz y Zverev.
“Tuvo un poco de todo, con ese drama por lo que le pasó a Carlos. Al final, este tipo de cosas suelen suceder, son calambres tensionales”, apuntó. “Estoy seguro de que se va a recuperar bien para la final. De hecho, por su edad seguramente se recuperará mejor que Novak, porque la otra semifinal tampoco fue corta”.
Pese a su juventud y a que todavía tiene una larga carrera por delante, Alcaraz ha demostrado su entereza en los partidos más exigentes. De hecho, es el tenista con mejor promedio histórico: con 15 triunfos y una sola derrota, supera tanto a Johan Kriek como al emblemático Björn Borg.
El promedio del español (93,8%) en las citas a cinco sets prevalece sobre el del sudafricano —87,5%, con 14 victorias en 16 partidos— y el del sueco (87%, con 20 de 23). Solo ha perdido una vez. Fue contra el italiano Matteo Berrettini, precisamente en Melbourne (2022).
Por otra parte, a pesar de ser uno de los jugadores que más tiempo invierte sobre la pista, este último capítulo corrobora la debilidad de Zverev frente a los más fuertes. El hamburgués se ha medido quince veces contra un top-5 en los majors, con un solo triunfo en el expediente.
Muy escueto, reconoció: “No me quedaban fuerzas”. Y se afeó: “Tenía que haber ganado el segundo set. Y no hice un buen trabajo en el tercer y cuarto set; debí ganarlos con más facilidad”. Sobre el tiempo médico recibido por el murciano, indicó: “No me gustó. Pero no es mi decisión”.
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