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Eder Sarabia, el intenso arquitecto del Elche que apela a la “esencia” y “valentía” contra el Barça | Fútbol | Deportes


Eder Sarabia llegó al Elche convencido de que ese era su lugar. “Ese es el sitio”, le dijo a su agente tras terminar la primera conversación con Christian Bragarnik, propietario del club. Desde su aterrizaje en el Martínez Valero, el técnico vasco se ha convertido en el arquitecto de un proyecto que devolvió la ilusión a la afición franjiverde tras el ascenso a Primera y que, durante los primeros meses de esta temporada, sorprendió tanto por su juego valiente como por sus resultados. El Elche firmó el mejor arranque liguero de su historia, encadenando siete jornadas invicto y alcanzando la cuarta posición al cierre de septiembre, méritos que llevaron a Sarabia a ser elegido entrenador del mes.

Pero ahora no atraviesa su mejor racha, y este sábado recibe en casa al líder liguero, el Barcelona. “Eder está haciendo un trabajo fantástico. El Elche está jugando muy bien, es un equipo valiente. Tienen un juego atractivo y generan muchas oportunidades. Me encanta ver cómo juegan”, elogió Hansi Flick. Sarabia conoce bien el club azulgrana, al que llegó en 2020 como segundo de Quique Setién. Fue una etapa breve, pero intensa.

“Necesitamos recuperar la esencia y la valentía para defender, para atacar y afrontarlo todo”, explicó el bilbaíno. El Elche ocupa actualmente la undécima posición de la Liga, con 24 puntos en 21 jornadas, 29 goles tanto a favor como en contra. Es el recién ascendido mejor situado en la clasificación, aunque solo ha sumado dos victorias en los últimos 14 partidos ligueros.

Sarabia busca reencontrar a ese Elche reconocible que se explica desde la creación con balón, el crecimiento a partir de la posesión y la asunción de riesgos. No en vano, es el tercer conjunto con mayor porcentaje de posesión del campeonato (59,1%), por detrás del Real Madrid (59,3%) y el Barça (68,5%). En la primera vuelta, incluso, le robó la posesión al conjunto azulgrana. Ahora lo intentará de nuevo para recuperar sensaciones. “Hemos hecho buenos partidos. Si nos hacemos expectativas de meternos en Europa puede parecer un mal momento, pero siendo rigurosos hay más cosas positivas que negativas”, aseguró Sarabia.

Su exigencia se refleja también en su manera de vivir los partidos: de pie, gesticulando, protestando, corrigiendo y empujando a los suyos con una intensidad que no pasa desapercibida. Es vehemente y directo, una forma de entender el fútbol que ha marcado su carrera.

Sobre todo, con Quique Setién, con quien formó una pareja de contrastes como segundo entrenador: la serenidad del cántabro frente a la sangre caliente del bilbaíno. Setién lo conocía desde niño, y pronto le concedió una importante cuota de responsabilidad. Juntos trabajaron en Las Palmas, en el Betis —club del que Sarabia sigue siendo socio— y, finalmente, en el Barcelona. Su paso por el Camp Nou duró poco: de enero a agosto de 2020.

Cuando Setién le llamó para anunciarle que se marchaban al Barça, Sarabia iba en bicicleta, uno de sus grandes hobbies. Pronto se evidenció la desconexión con los pesos pesados del vestuario. Las cámaras captaron escenas como la de Leo Messi obviando sus instrucciones durante una pausa de hidratación en Balaídos —tiempo después confesó a EL PAÍS que su química con el ‘10’ no fue la deseada—, o los reproches públicos de Sarabia desde el banquillo en el clásico del Bernabéu. “¡No hace nada de lo que tiene que hacer, me cago en Dios!”, se le escuchó decir entonces.

El traumático 2-8 ante el Bayern de Múnich supuso el punto final de aquella etapa. Al día siguiente, la expedición azulgrana regresó dividida entre jugadores y cuerpo técnico. Gerard Piqué y otros futbolistas se acercaron para despedirse, y el central le dijo que contaría con él como entrenador del Andorra cuando lograse el ascenso. Pero su llegada se produjo antes, y fue Sarabia quien logró finalmente subir a Segunda al equipo en su primera experiencia como primer entrenador. Allí, además de conocer a su mujer y madre de sus hijos, sentó una filosofía: salidas en corto y pelotazos prohibidos.

Pese al éxito inicial, fue destituido tras una mala racha de resultados. El Elche entonces apareció como una nueva oportunidad, y sintió lo mismo que cuando llegó a Andorra. Llegó en 2024 con un contrato de una temporada, ascendió al equipo a Primera, y renovó en el verano de 2025 por dos años más.

Ahora Sarabia vuelve a cruzarse con el Barcelona, con la misma intensidad de siempre, pero desde una mayor madurez. “El Barça en campo contrario es de los mejores del mundo. Lo tengo bastante claro: tenemos que ser valientes y estar frescos. Sabemos que es un equipo al que se le puede hacer daño”, asegura. El Elche llega con bajas importantes, pero también con la oportunidad de cortar la racha negativa ante el líder de la categoría, en casa, y reivindicar una identidad que su entrenador no se cansa de reclamar.


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