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la historia de una banda terrorista sangrienta desactivada, pero que muchos quieren emular


El ISIS era una organización terrorista que sucumbió en 2019, pero su presencia se repite los últimos años con individuos que actúan en su nombre como lobos solitarios o grupos que reivindican esas siglas en distintos países de Asia. Uno de las versiones más fuertes es el ISIS-K (por la región ancestral de Khorasan) que en marzo de 2024 causó una masacre con 144 muertos en una sala de conciertos en las afueras de Moscú. El nombre reapareció ahora en el sangriento ataque contra la comunidad judía en la playa Bondi de Australia, ligado a una versión asentada en Filipinas.

El ISIS original, siglas en ingles de Estado Islámico de Irak y Siria, nació en 2003 ligado a Al Qaeda. La dirigía un jordano, Abu Abu Musab al Zarqawi. quien murió en 2006 a manos de las tropas de EE.UU. No era más que otro sello sanguinario en medio de una multitud de organizaciones que se formaron en la convulsión de ese país tras la invasión norteamericana que derribó al dictador Saddam Hussein.

Se caracterizaba por decapitar a sus enemigos. Pero su principal crecimiento se produjo años después, en 2011 cuando aparece como una banda mercenaria sostenida por fortunas árabes para combatir esencialmente a Irán e impedir la extensión del fervor democrático que disparó el fenómeno de la Primavera Arabe.

Tras la muerte de Al Zarqawi, lo relevó un clérigo sunnita iraquí, Ibrahim Awwad Ibrahim, quien estuvo detenido en la cárcel de Camp Bucca que dirigían las tropas norteamericanas en Irak. Era conocido por su fanatismo futbolero que le ganó el mote de “Maradona” en su época de reclusión.

Este individuo le brindó un especial vigor al grupo, que llegó a tomar partes de Siria e Irak y formó un Califato con una capital principal en Mosul, Irak y otra en Raqqa, Siria, con más de siete millones de personas bajo su bota. En ese crecimiento, Ibrahim cambió su nombre a Abu Bakr al Baghdadi el Samarrai, una auténtica clave sumaba la filiación del primer sucesor de Mahoma, y una ciudad central del shiismo, indicando que era el conductor de todo el universo musulmán.

El ISIS exponían un supuesto islamismo inclemente, con una versión propia del Corán que les permitía incluso violar niñas y utilizando con gran habilidad la red internet para exhibir asesinatos consistentes en degüellos o la quema pública de jaulas con enemigos encerrados en ellas. Ese impacto global les generó aliados fanáticos en Occidente, que cometieron la década pasada resonantes atentados en Europa y EE.UU. aunque nunca quedo claro que tuvieran alguna relación con el grupo original.

Durante su breve existencia, esta banda terrorista combatió al pueblo kurdo sumando denuncias de una potente ayuda que le habría brindado Turquía con el movimiento de camiones militares de ese país cruzando la frontera. Sin embargo, su blanco principal era la dictadura pro iraní en Siria, que conducía Bashar al Assad. El grupo, que llegó a acumular fortunas contrabandeando antigüedades y vendiendo petróleo, y se consideraba eterno, entró en el ocaso cuando Rusia ingresó en la guerra de Siria en 2015 y giró el conflicto poniendo a salvo el régimen. Turquía se alió a Rusia e Irán y las fortunas árabes abandonaron al grupo.

El colapso fue súbito. El ISIS perdió Mosul en julio de 2017 liberada por el ejército iraquí con apoyo norteamericano y Raqqa en octubre del mismo año. En octubre de 2019, la inteligencia kurda detectó el escondite de líder del grupo y los norteamericanos lo eliminaron.


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