la guerra seguirá hasta que Ucrania se retire de las zonas anexionadas


Cuando una oleada diplomática recorre varias capitales del mundo para alcanzar consensos y poner fin a la guerra en Ucrania, el presidente ruso Vladimir Putin pisó el freno y dejó en claro los puntos: la guerra no va a terminar hasta que Kiev retire su ejército de las zonas anexionadas por Rusia.
De hecho, el presidente ruso agregó que, según su propio plan de paz, esas zonas deben ser reconocidas como rusas por Estados Unidos, y no por parte de Ucrania.
Dicho reconocimiento «debe ser un tema de conversación en nuestras negociaciones con la parte estadounidense (…) Es uno de los puntos clave», dijo Putin durante una rueda de prensa en Kirguistán transmitida en directo por la televisión rusa.
Putin mantiene que no existe ningún plan de paz definitivo, sino sólo algunos temas que Moscú y Washington deben abordar en formato bilateral, como durante la Guerra Fría, al margen de Kiev y de los países europeos.
El jefe del Kremlin subrayó que el reconocimiento jurídico internacional de la soberanía rusa sobre el Donbás y la península de Crimea «tiene importancia», ya que entonces un ataque contra esas regiones sería considerado «una agresión contra la Federación Rusia con todas las medidas de respuesta consiguientes» y no «un intento de recuperar un territorio que pertenece legítimamente a Ucrania. Son cosas diferentes».
«Por eso, por supuesto, necesitamos el reconocimiento. Pero, a día de hoy, no de Ucrania», subrayó.
El líder ruso añadió que, «por supuesto, queremos llegar, en un momento dado, a un acuerdo con Ucrania, pero eso ahora es prácticamente imposible, imposible desde el punto de vista jurídico», ya que, recordó, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, perdió su «legitimidad» al no convocar elecciones al expirar su mandato en 2024, algo que -adujo- sí hizo Rusia.
«(Si) Las tropas de Ucrania se repliegan de los territorios que ocupan, entonces cesarán los combates. (Si) no se van, lograremos esto por la vía militar», dijo Putin.
Putin no especificó a qué regiones ucranianas se refiere. El Kremlin ocupa amplias franjas de Donetsk y Lugansk, en el este de Ucrania, así como partes de Jerson y Zaporiyia, en el sur.
Tras el inicio de la ofensiva en febrero de 2022, Rusia reivindicó la anexión de estas cuatro regiones en septiembre de ese año, pese a que no controla la totalidad de estos territorios.
Moscú además integró a su territorio la península de Crimea en 2014.
La entrega a Rusia de Donetsk y Lugansk formaba parte del plan original de 28 puntos presentado por Estados Unidos para poner fin a la guerra en Ucrania, que recibió críticas por ser considerado como demasiado favorable para Moscú.
Este borrador fue modificado tras las negociaciones entre representantes de Estados Unidos y de Ucrania.
Ceder territorio ante Rusia es a su vez la línea roja de Ucrania e incluso de Europa que teme que Moscú siga avanzado hacia occidente si se la deje retener suelo ucraniano.
Retirar el ejército ucraniano de zonas anexionadas por Moscú, como el Donbás, en el oriente, implica una capitulación ucraniana y la pérdida de su territorio nacional. Con lo cual, un acuerdo de paz, que insista sobre estas condiciones, no avanzará al menos que alguna de las partes ceda. Y Putin no tiene intención alguna de conceder.
Ucrania se encuentra en una situación más difícil. El presidente Volodimir Zelenski tiene en el horizonte cercano otro duro invierno en el frente ante un enemigo más poderoso y que ha logrado avances en el terreno en las últimas semanas, y con Estados Unidos amenazando con quitar toda ayuda a Kiev si Zelenski no acepta los nuevos términos.
«La deserción (en las filas ucranianas) es muy grande. Eso se ve no sólo en nuestros medios de comunicación, sino en los partes del Ministerio de Defensa y en los medios occidentales. Contenerlo es prácticamente imposible», dijo Putin.
Subrayó que aumenta a marchas forzadas el avance de las tropas rusas en todos los sectores del frente y también se incrementa el territorio que Moscú recupera en el este y el sur de Ucrania.
«Aumenta la disparidad entre las bajas y el número de soldados que ellos pueden enviar a la línea del frente», señaló.
E insistió en que el ejército ruso ha rodeado a los batallones enemigos en varios bastiones del Donbás y de la región de Járkov.
El emisario estadounidense Steve Witkoff tiene previsto viajar a Moscú la próxima semana para abordar el plan con las autoridades rusas.
Con información de EFE y AFP
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