una masacre en Darfur reaviva el terror de una guerra olvidada en África

Esto es lo que parece un genocidio. Al Fasher, capital de Darfur del Oeste, en una guerra olvidada de Sudán, sitiada por más de 500 días por las milicias de las Fuerzas Rápidas de Dagalo.
Un grupo de mercenarios, milicianos de todos los países, que combaten por dinero, incluidos colombianos, en una guerra étnica entre los árabes musulmanes contra las tribus negras musulmanas, a quienes consideran esclavos. Adentro del sitio medieval, el ejército sudanés y 250.000 personas atrapadas. Mujeres, niños, viudas, en plena hambruna, comiendo forrajes para sobrevivir, mientras la ayuda humanitaria jamás entró.
Hasta el domingo, que las milicias lograron romper el sitio de Al Fasher y comenzaron su masacre, que aun dura. Solo basta mirar las imágenes satelitales para observar la inmensidad de las ejecuciones y reconfirmar lo que muestran las redes sociales.
Un terreno teñido de rojo sangre, centenares de cuerpos ejecutados, mujeres ahorcadas con su velo, colgando de un árbol, junto a sus hijos, que corrieron igual suerte.
Sudaneses que huyeron de Al Fasher, tras la masacre que dejó cientos de muertos en Darfur, en un campo de refigiados en Tawila, este miércoles. Foto: AP La violencia sexual como arma
La violencia sexual como arma de guerra. La ejecución de las etnias Fur, Zaghawa,y Berti, negros musulmanes de Darfur que no son de origen árabe, en manos de las milicias de Fuerza Rápidas los tienen como objetivo.
Los temidos Janjaweed, en camello y armados, como en el otro genocidio en Darfur en el 2000, que dejó medio millón de muertos. Y un objetivo: separar a Darfur de Sudán, un país devastado y rico en gas y petróleo, con Rusia con interés en construir una base en el Mar Rojo.
Ahora mataron a los hombres cuando huían. A muchos, moribundos, los extorsionaban y les hacían pedir dinero a las familias, para ejecutarlos de un balazo cuando recibían el dinero. La crueldad y la revancha al máximo.
Nadie habla de Darfur en el mundo. Un silencio que aturde. La ayuda humanitaria no llega. Han recortado los fondos de la ONU y de la Unión Europea. Los camiones son robados o sus camioneros, ejecutados.
Un campo para desplazados de Al Fasher en Tawila, en el norte de Darfur. Foto: REUTERS Todos tienen miedo. Los hospitales han sido desvalijados o destrozados en la guerra. Los médicos han huido o han sido asesinados como los enfermeros o camilleros.
«Hemos presenciado la masacre de muchos de nuestros familiares», declaró un hombre a los periodistas en Tawila, a 70 kilómetros de Al Fasher, tras lograr escapar de aquel infierno. «Los reunían en un solo lugar y los mataron. Ahora no tenemos ni idea de qué ha sido de los que aún viven», contó.
Mientras el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, advertía impotentemente sobre «violaciones y atrocidades por motivos étnicos», en las redes sociales surgieron imágenes espeluznantes.
Ejecuciones sumarias y masacres en hospitales
Se vieron escenas de ejecuciones sumarias, con civiles obligados a sentarse en el suelo, antes de ser abatidos a quemarropa. Decenas de cadáveres yacían esparcidos alrededor de vehículos calcinados. Sin embargo, la información sigue siendo escasa y crece el temor de que el sufrimiento sea mucho peor de lo que se ha informado.
El director de la Organización Mundial de la Salud condenó los ataques contra el único hospital que aún funciona parcialmente.
Denunció que 460 pacientes y familiares fueron muertos en el hospital conocido como la maternidad saudita de Al Fasher. El Sudan Doctor Network, un grupo que sigue la guerra y sus víctimas, dijo que el martes los combatientes de las fuerzas rápidas mataron a todos los que estaban en el hospital, incluyendo pacientes, familiares y personal. Lo mismo hicieron en el hospital de niños de Al Fasher.
Los testimonios en Tawila son atroces. Hay al menos 650.000 desplazados en Al Fasher. Han logrado huir 35.000 personas desde el lunes a las zonas rurales o a donde pueden.
“Si. Es como los Killing Fields de Camboya. Cuerpos en todas partes y gente desangrándose sin que nadie las auxilie” dijo un hombre desde Tawila.Llegan huérfanos a los hospitales, bebes de 40 días a chicos de cuatro años, llevados por extraños. Sus padres han sido asesinados.
Según estimaciones conservadoras, el número de muertos por los combates asciende a al menos 150 000. Algunos informes indican que se cree que cientos de millas de niños han muerto de desnutrición.
Para Estados Unidos es un «genocidio»
En enero, Estados Unidos declaró oficialmente el conflicto como genocidio. Esta masacre supera con creces la de Gaza en magnitud y contrasta radicalmente con ella en cuanto a sus intenciones. No hay corredores humanitarios. No hay folletos para advertir a los inocentes que huyan. No se proporciona ayuda. Ni siquiera se finge distinguir entre civiles y combatientes.
Chicos despazados de El Fasher, en medio de una salvaje guerra étnica que dejó cientos de muertos en los últimos días. Foto: AP En realidad, si hubiera que desearle la muerte a alguien, las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) estarían sin duda entre las primeras. El engendro de las temidas milicias Janjaweed tiene una merecida reputación por los crímenes de guerra más depravados, incluyendo violaciones y masacres étnicas.
Después de todo, Darfur sufrió un verdadero genocidio a principios de la década del 2000, que se cobró hasta 300.000 vidas.
Francia, Gran Bretaña, la UE condenaron la masacre de Al Fasher y exigen un inmediato alto al fuego. Las fuerzas rebeldes están siendo financiadas por los Emiratos. Hay minas de oro, agua, tierras fértiles en Darfur .Todo lo que ellos necesitan.
Y un objetivo: separar a Darfur de Sudán, un país devastado y rico en gas y petróleo, con Rusia con interés en construir una base en el Mar Rojo.
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